{"id":45480,"date":"2025-10-04T14:48:15","date_gmt":"2025-10-04T14:48:15","guid":{"rendered":"https:\/\/www.theconservative.online\/la-mediocre-carrera-presidencial-irlandesa"},"modified":"2025-10-04T14:48:15","modified_gmt":"2025-10-04T14:48:15","slug":"la-mediocre-carrera-presidencial-irlandesa","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.theconservative.online\/es\/la-mediocre-carrera-presidencial-irlandesa","title":{"rendered":"La mediocre carrera presidencial irlandesa"},"content":{"rendered":"<p>Mientras Irlanda avanza a trompicones hacia sus 2025 elecciones presidenciales, la contienda para suceder a Michael D. Higgins como d\u00e9cimo Presidente de la Rep\u00fablica se perfila como una lecci\u00f3n objetiva de mediocridad pol\u00edtica.<\/p>\n<p>Lo que deber\u00eda ser un vibrante ejercicio democr\u00e1tico para elegir a la figura ceremonial de la naci\u00f3n se ha convertido en un asunto tibio y poco estimulante, marcado por la confusi\u00f3n entre los pol\u00edticos independientes, un candidato del Fine Gael lastrado por los problemas de su l\u00edder de partido y un liderazgo del Fianna F\u00e1il humillado por sus escarceos con un antiguo Taoiseach ca\u00eddo en desgracia.<\/p>\n<p>El papel constitucional del presidente irland\u00e9s, concebido para encarnar los valores de la naci\u00f3n, corre as\u00ed el riesgo de verse ensombrecido por este bochornoso espect\u00e1culo. Este estado de cosas no s\u00f3lo es decepcionante, sino que es un preocupante reflejo del fracturado panorama pol\u00edtico irland\u00e9s. <\/p>\n<p>La carrera presidencial de 2025 hasta la fecha ten\u00eda potencial para ser un momento decisivo para Irlanda, las primeras elecciones desde la creaci\u00f3n de la Comisi\u00f3n Electoral en 2023 y una oportunidad para trazar un rumbo diferente tras los 14 a\u00f1os de mandato de Higgins (largo y, en ocasiones, cansinamente intervencionista).<\/p>\n<p>Sin embargo, la campa\u00f1a no ha conseguido encender la imaginaci\u00f3n del p\u00fablico. Las encuestas, como la del Irish Times\/Ipsos B&amp;A de julio de 2025, revelan un p\u00fablico en gran medida desinteresado, con un 20% de encuestados que no est\u00e1n seguros de su elecci\u00f3n y un 18% que no encuentra atractivo a ninguno de los candidatos. Esta apat\u00eda no es gratuita. La carrera carece del carisma y la seriedad de anteriores contiendas, incluidas las pol\u00e9micas elecciones de 2011, en las que Michael D. Higgins sali\u00f3 victorioso.   <\/p>\n<p>La ausencia de una narrativa convincente es palpable. La favorita inicial del Fine Gael, Mairead McGuinness, se retir\u00f3 por motivos de salud, dejando al partido luchando por reabrir las candidaturas. <\/p>\n<p>La ex ministra y gran dama del Fine Gael Heather Humphreys y el eurodiputado Se\u00e1n Kelly han dado un paso al frente desde entonces, pero ninguno de los dos ha captado el zeitgeist nacional.<\/p>\n<p>El Sinn F\u00e9in, receloso de repetir su debacle de 2018, cuando Liadh N\u00ed Riada s\u00f3lo obtuvo un 6% en las urnas, ha respaldado en el \u00faltimo minuto al candidato de unidad de la izquierda. El Fianna F\u00e1il, por su parte, vacil\u00f3, y Miche\u00e1l Martin declar\u00f3 p\u00fablicamente que el partido s\u00f3lo apoyar\u00e1 a un candidato que obtenga un \u00abamplio consenso\u00bb o un \u00abvoto significativo\u00bb. Semejante postura apesta a indecisi\u00f3n, y condujo inevitablemente a la elecci\u00f3n de un candidato famoso.  <\/p>\n<p>El resultado es una campa\u00f1a que parece m\u00e1s una formalidad burocr\u00e1tica que una competici\u00f3n por el cargo m\u00e1s alto de Irlanda.<\/p>\n<p>Esta atm\u00f3sfera deslucida se ve exacerbada por la ausencia de una figura unificadora. Por mucho que discrepemos de ellos, al menos los anteriores presidentes, como McAleese o Higgins, aportaron al cargo la percepci\u00f3n de cierto peso intelectual o resonancia cultural. <\/p>\n<p>Sin embargo, el panorama actual es un mosaico de pol\u00edticos de segunda fila y forasteros en busca de publicidad. Nombres como Conor McGregor, cuya candidatura se considera un truco, y Michael Flatley, antigua estrella de Riverdance, a\u00f1aden un toque circense al proceso. El p\u00fablico irland\u00e9s se merece algo mejor que este desfile de egos y oportunistas.  <\/p>\n<p>Uno de los fracasos m\u00e1s flagrantes de estas elecciones es la incapacidad de los pol\u00edticos independientes para unirse en torno a un candidato \u00fanico. En un sistema en el que los candidatos necesitan el respaldo de 20 miembros del Oireachtas o de cuatro autoridades locales, los independientes se enfrentan a una ardua batalla. Sin embargo, el potencial de una figura unificadora que desafiara el dominio de los principales partidos (Fine Gael, Fianna F\u00e1il y Sinn F\u00e9in) era significativo. En cambio, los independientes han desaprovechado esta oportunidad, fragmentando sus esfuerzos y diluyendo su impacto.   <\/p>\n<p>La diputada independiente Catherine Connolly ha surgido como aspirante de izquierdas, asegur\u00e1ndose el apoyo de la izquierda. Sin embargo, su campa\u00f1a sigue luchando por ganar tracci\u00f3n m\u00e1s all\u00e1 de los c\u00edrculos progresistas, y su falta de perfil nacional dificulta su atractivo. <\/p>\n<p>Esta desuni\u00f3n refleja un malestar m\u00e1s general entre los pol\u00edticos independientes irlandeses. En lugar de unirse en torno a un candidato que pudiera encarnar una visi\u00f3n no partidista y de tendencia conservadora, los independientes han permitido hasta ahora que prevalezcan las ambiciones personales y las diferencias ideol\u00f3gicas. <\/p>\n<p>El resultado es un campo fragmentado que deja dominar a los principales partidos, atrincherando a\u00fan m\u00e1s al establishment pol\u00edtico irland\u00e9s. Para los conservadores, se trata de una oportunidad perdida de defender a un candidato que pudiera desafiar la ortodoxia liberal que ha definido la presidencia bajo un Higgins intervencionista. <\/p>\n<p>Dicho esto, la Presidencia irlandesa, tal como se define en el art\u00edculo 12 de la Constituci\u00f3n, es una funci\u00f3n principalmente ceremonial con poderes limitados.<\/p>\n<p>El presidente act\u00faa como guardi\u00e1n de la Constituci\u00f3n, con autoridad para remitir la legislaci\u00f3n al Tribunal Supremo, nombrar al Taoiseach y a otros ministros (a propuesta del D\u00e1il) y representar a Irlanda dentro y fuera del pa\u00eds. Es un cargo de importancia simb\u00f3lica, destinado a encarnar la unidad y los valores de la naci\u00f3n. Sin embargo, la falta de sustancia de la actual campa\u00f1a corre el riesgo de socavar la dignidad de este cargo.  <\/p>\n<p>Sin embargo, las limitaciones constitucionales de la presidencia deber\u00edan, en teor\u00eda, convertirla en una plataforma ideal para que una figura de integridad y seriedad se elevara por encima de la pol\u00edtica partidista. En lugar de ello, la carrera de 2025 se ha convertido en un campo de batalla de maniobras partidistas y venganzas personales. <\/p>\n<p>La ausencia de un debate serio sobre el papel de la presidencia en una Irlanda en r\u00e1pida transformaci\u00f3n, donde cuestiones como la inmigraci\u00f3n, la desigualdad econ\u00f3mica y la identidad cultural ocupan un lugar preponderante, es un flaco favor al cargo.<\/p>\n<p>Una perspectiva conservadora abogar\u00eda por un presidente que defendiera la soberan\u00eda nacional, los valores tradicionales y la prudencia econ\u00f3mica, pero ning\u00fan candidato ha articulado eficazmente tal visi\u00f3n. La presunta candidata del Fine Gael, probablemente Heather Humphreys tras la retirada de McGuinness, se enfrenta a una ardua batalla agravada por los problemas pol\u00edticos del l\u00edder del partido y T\u00e1naiste, Simon Harris. <\/p>\n<p>Harris, apodado en su d\u00eda el \u00abbeb\u00e9 del D\u00e1il\u00bb, ha luchado por mantener la confianza p\u00fablica en medio de la crisis inmobiliaria, los elevados alquileres y los problemas econ\u00f3micos que han perseguido a Fine Gael durante sus 14 a\u00f1os en el gobierno. Las encuestas muestran que el Fine Gael est\u00e1 empatado con el Fianna F\u00e1il y el Sinn F\u00e9in, y el liderazgo de Harris ha sido criticado por sus meteduras de pata y su aparente falta de seriedad. <\/p>\n<p>Este bagaje pesar\u00e1 inevitablemente sobre el candidato de Fine Gael. Humphreys, ex ministro con un fuerte atractivo rural, es visto como un candidato reticente que entr\u00f3 en la carrera s\u00f3lo tras la salida de McGuinness. <\/p>\n<p>Aunque su atractivo interpartidista y su visi\u00f3n compartida de las islas podr\u00edan resonar, su asociaci\u00f3n con un Fine Gael tambaleante corre el riesgo de alejar a los votantes. La incapacidad del partido para abordar cuestiones urgentes como la vivienda, que el ex ministro de Finanzas del Fine Gael, Michael Noonan, describi\u00f3 como \u00abproblemas de \u00e9xito\u00bb, ha erosionado la confianza p\u00fablica. <\/p>\n<p>Mientras que el candidato de Fine Gael, ya sea Humphreys u otro, no tendr\u00e1 m\u00e1s remedio que distanciarse de los errores de Harris. Sin ello, su campa\u00f1a corre el riesgo de verse eclipsada por los fracasos m\u00e1s generales del partido. <\/p>\n<p>Quiz\u00e1 la subtrama m\u00e1s indignante de estas elecciones fue el aprieto, totalmente autoinfligido, al que se enfrent\u00f3 el l\u00edder del Fianna F\u00e1il y Taoiseach, Miche\u00e1l Martin. A pesar de la insistencia de Martin en que el partido s\u00f3lo apoyar\u00eda a un candidato con un amplio atractivo, una facci\u00f3n significativa del Fianna F\u00e1il se uni\u00f3 al ex Taoiseach Bertie Ahern, una figura envuelta en la pol\u00e9mica del Tribunal Mahon y su papel en la crisis financiera de Irlanda. Ahern, que se reincorpor\u00f3 al partido en 2023, lleva a\u00f1os insinuando su candidatura presidencial, y las encuestas muestran cierto apoyo entre los votantes del Fianna F\u00e1il.  <\/p>\n<p>La oposici\u00f3n de Martin a la candidatura de Ahern era clara, de hecho ha descartado p\u00fablicamente apoyarle, y periodistas como Mick Clifford han citado los \u00abpolvorientos esqueletos del tribunal\u00bb que resurgir\u00edan durante una campa\u00f1a.<\/p>\n<p>Sin embargo, el hecho de que tantos miembros del partido apoyaran a Ahern fue una humillante reprimenda al liderazgo de Martin. La indecisi\u00f3n del Fianna F\u00e1il, ejemplificada por las vagas declaraciones de Martin sobre la b\u00fasqueda de un candidato de consenso, ha dejado al partido sin tim\u00f3n. <\/p>\n<p>Se han barajado nombres como Mary Hanafin, Cynthia N\u00ed Mhurch\u00fa y Colum Eastwood, pero ninguno ha ganado fuerza, dejando que la sombra de Ahern se cierna sobre ellos. Para un partido que no hab\u00eda presentado un candidato presidencial desde la victoria de McAleese en 1997, esta discordia interna ha sido un espect\u00e1culo vergonzoso que socava la autoridad de Martin y la credibilidad de Fianna F\u00e1il. <\/p>\n<p>A medida que Irlanda se acerca a la fecha l\u00edmite del 11 de noviembre de 2025 para estas elecciones, el estado actual de la carrera presidencial es un duro recordatorio de la necesidad de un liderazgo basado en principios. Los de ideolog\u00eda conservadora intentaron asegurarse de que se seleccionaba a un candidato capaz de devolver la dignidad al cargo, defender la unidad nacional y rechazar los excesos populistas y progresistas que han caracterizado el mandato de Higgin; fracasaron en ese objetivo. <\/p>\n<p>Como ya se ha se\u00f1alado, el fracaso de los independientes a la hora de unirse, el bagaje del candidato de Fine Gael y el coqueteo de Fianna F\u00e1il con una figura ca\u00edda en desgracia como Ahern apuntan a un malestar m\u00e1s profundo en la pol\u00edtica irlandesa.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Mientras Irlanda avanza a trompicones hacia sus 2025 elecciones presidenciales, la contienda para suceder a Michael D. Higgins como d\u00e9cimo Presidente de la Rep\u00fablica se perfila como una lecci\u00f3n objetiva de mediocridad pol\u00edtica. 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