{"id":63054,"date":"2026-08-27T14:30:04","date_gmt":"2026-08-27T14:30:04","guid":{"rendered":"https:\/\/www.theconservative.online\/lo-que-jack-lynch-entendia-de-europa"},"modified":"2026-08-27T14:30:04","modified_gmt":"2026-08-27T14:30:04","slug":"lo-que-jack-lynch-entendia-de-europa","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.theconservative.online\/es\/lo-que-jack-lynch-entendia-de-europa","title":{"rendered":"Lo que Jack Lynch entend\u00eda de Europa"},"content":{"rendered":"<p>El Fianna F\u00e1il rinde homenaje a Se\u00e1n Lemass y Jack Lynch como los art\u00edfices de dos cambios decisivos en la Irlanda moderna. Lemass, al menos tal y como se le suele ver en el Fianna F\u00e1il, representa la apertura econ\u00f3mica; Lynch, la entrada en la Comunidad Econ\u00f3mica Europea. Esa visi\u00f3n no es err\u00f3nea, pero es incompleta en varios aspectos importantes. Lemass s\u00ed abog\u00f3 por la apertura econ\u00f3mica, pero la consideraba un medio para reforzar la capacidad nacional. Lynch defendi\u00f3 que la cooperaci\u00f3n europea pod\u00eda beneficiar a los intereses irlandeses, pero tambi\u00e9n insisti\u00f3 en que la integraci\u00f3n deb\u00eda mantener su legitimidad democr\u00e1tica. El Fianna F\u00e1il actual celebra con m\u00e1s entusiasmo la primera parte de ese legado que la segunda.<\/p>\n<p>La conocida historia de Lemass y T. K. Whitaker requiere algunas precisiones. La obra de Whitaker *Economic Development* sirvi\u00f3 de base para el *Primer Programa de Expansi\u00f3n Econ\u00f3mica* del Gobierno, publicado en 1958. En aquella \u00e9poca, Lemass era viceprimer ministro (T\u00e1naiste) y ministro de Industria y Comercio; no lleg\u00f3 a ser primer ministro (Taoiseach) hasta junio de 1959. Apoy\u00f3 firmemente el cambio y lo impuls\u00f3 desde el Gobierno, pero el programa no fue solo obra suya. Y lo que es m\u00e1s importante, no hay que confundir la modernizaci\u00f3n econ\u00f3mica con la posterior liberalizaci\u00f3n social de Irlanda. Esa pol\u00edtica fue una respuesta pr\u00e1ctica al escaso crecimiento, al desempleo y a la emigraci\u00f3n.<\/p>\n<p>El camino de Irlanda hacia la CEE fue igual de pr\u00e1ctico. El Estado present\u00f3 su solicitud en 1961, bajo el mandato de Lemass, y de nuevo en 1967, bajo el de Lynch. Sus solicitudes se tramitaron junto con las del Reino Unido porque la econom\u00eda irlandesa segu\u00eda dependiendo en gran medida del mercado brit\u00e1nico. Charles de Gaulle bloque\u00f3 la adhesi\u00f3n brit\u00e1nica en 1963 y 1967, lo que impidi\u00f3 que las solicitudes vinculadas de Irlanda siguieran adelante. Tras la dimisi\u00f3n de De Gaulle, se reanudaron las negociaciones. Lynch y el ministro de Asuntos Exteriores, Patrick Hillery, firmaron el Tratado de Adhesi\u00f3n2.<\/p>\n<p>La decisi\u00f3n constitucional recay\u00f3 entonces en el pueblo irland\u00e9s. En el refer\u00e9ndum del 10 de mayo de 1972, 1 041 890 personas votaron a favor de la adhesi\u00f3n y 211 891 en contra, lo que supuso un \u00abs\u00ed\u00bb del 83,1 %. La adhesi\u00f3n entr\u00f3 en vigor el 1 de enero de 1973. El resultado oficial y el texto constitucional muestran una autorizaci\u00f3n popular expl\u00edcita para un cambio concreto. La magnitud de ese mandato es importante porque la adhesi\u00f3n se bas\u00f3 en el ejercicio de la soberan\u00eda irlandesa.<\/p>\n<p>No obstante, Lynch entend\u00eda que el consentimiento inicial no pod\u00eda resolver todas las cuestiones posteriores. En la Cumbre de Par\u00eds, celebrada del 19 al 21 de octubre de 1972, los l\u00edderes europeos debatieron sobre la uni\u00f3n econ\u00f3mica y monetaria, la pol\u00edtica regional, el comercio y el desarrollo institucional de la Comunidad. Lynch apoyaba esa ambici\u00f3n, pero plante\u00f3 lo que \u00e9l denomin\u00f3 \u00abel contenido democr\u00e1tico de las Comunidades\u00bb. Advirti\u00f3 contra una \u00abestructura monol\u00edtica cada vez m\u00e1s alejada\u00bb del control democr\u00e1tico al que estaban acostumbrados los nueve pa\u00edses participantes.<\/p>\n<p>Ser\u00eda anacr\u00f3nico considerar a Lynch como un euroesc\u00e9ptico moderno. Su advertencia vino de un defensor de la pertenencia a la Uni\u00f3n, dirigido a los l\u00edderes de una Comunidad en proceso de ampliaci\u00f3n. Su fuerza radica precisamente ah\u00ed. No consider\u00f3 la rendici\u00f3n de cuentas democr\u00e1tica como un argumento en contra de la cooperaci\u00f3n, sino como una condici\u00f3n para una cooperaci\u00f3n duradera. Las instituciones que ejercieran una mayor autoridad tambi\u00e9n tendr\u00edan que seguir siendo comprensibles, responsables y lo suficientemente cercanas a los ciudadanos como para ganarse su confianza.<\/p>\n<p>Su pol\u00edtica econ\u00f3mica segu\u00eda la misma l\u00f3gica. En diciembre de 1978, Lynch inst\u00f3 al D\u00e1il a apoyar la participaci\u00f3n de Irlanda en el Sistema Monetario Europeo, y no en el proyecto posterior de la Uni\u00f3n Monetaria Europea. Las crisis del precio del petr\u00f3leo, la inestabilidad monetaria, la recesi\u00f3n y la inflaci\u00f3n le hab\u00edan convencido de que Irlanda estar\u00eda m\u00e1s segura dentro del nuevo acuerdo. Se pregunt\u00f3 si el Estado estar\u00eda realmente mejor fuera de un sistema que sus socios europeos estaban construyendo con \u00abtanto esfuerzo y tanta reflexi\u00f3n\u00bb. Se trataba de un argumento a favor de la cooperaci\u00f3n basada en el inter\u00e9s nacional, no de la devoci\u00f3n por la integraci\u00f3n como un fin en s\u00ed mismo.<\/p>\n<p>Esa combinaci\u00f3n encajaba perfectamente en la tradici\u00f3n pol\u00edtica del Fianna F\u00e1il. El partido combinaba el nacionalismo republicano y el desarrollo econ\u00f3mico con una visi\u00f3n social marcada por la Irlanda cat\u00f3lica del siglo XX. Siempre fue m\u00e1s una amplia coalici\u00f3n electoral que una escuela de doctrina pura, y sus l\u00edderes sol\u00edan adaptar sus pol\u00edticas a las circunstancias. Aun as\u00ed, su promesa principal era clara: el autogobierno nacional se usar\u00eda para mejorar las condiciones de vida del pueblo irland\u00e9s.<\/p>\n<p>Desde entonces, el partido ha evolucionado. Bajo el liderazgo de Miche\u00e1l Martin, adopt\u00f3 una identidad m\u00e1s liberal en lo social y expl\u00edcitamente integracionista. El cambio en materia de aborto ilustra tanto este avance como sus l\u00edmites. Martin apoy\u00f3 la derogaci\u00f3n de la Octava Enmienda en 2018, mientras que el Fianna F\u00e1il permiti\u00f3 a sus diputados votar seg\u00fan su conciencia y mantuvo a miembros en ambos bandos. Por eso no es cierto que todos los miembros abandonaran una postura un\u00e1nime del partido. Lo que s\u00ed es cierto es que el l\u00edder del partido fue m\u00e1s all\u00e1 de una causa que durante mucho tiempo se hab\u00eda asociado con el legado social del Fianna F\u00e1il.<\/p>\n<p>La tan citada declaraci\u00f3n de Martin de 2017 sobre la soberan\u00eda tambi\u00e9n hay que verla en su contexto. En respuesta al Brexit, critic\u00f3 una concepci\u00f3n estrecha y decimon\u00f3nica del poder estatal y dijo que el Fianna F\u00e1il \u00abno quer\u00eda saber nada de una idea retr\u00f3grada de la soberan\u00eda\u00bb. No estaba renunciando a la soberan\u00eda irlandesa en todos los sentidos; lo que defend\u00eda era que la cooperaci\u00f3n basada en normas pod\u00eda protegerla. La postura actual del Fianna F\u00e1il, tal y como la ha publicado, deja claro ese argumento, al describir la pertenencia a la UE como un medio para reforzar la soberan\u00eda irlandesa.<\/p>\n<p>Es un asunto serio, sobre todo para un pa\u00eds peque\u00f1o. Ser miembro le ha dado a Irlanda acceso al Mercado \u00danico y ha ampliado su influencia diplom\u00e1tica. La debilidad se nota cuando \u00abEuropa\u00bb se convierte en una respuesta en lugar de ser el punto de partida de un debate. La cooperaci\u00f3n no te exime de la obligaci\u00f3n de identificar el inter\u00e9s nacional, explicar las concesiones, defender los l\u00edmites o asumir la responsabilidad cuando falla una pol\u00edtica com\u00fan.<\/p>\n<p>Los hechos institucionales hacen que esa responsabilidad sea ineludible. Seg\u00fan el procedimiento legislativo ordinario, la Comisi\u00f3n Europea propone la legislaci\u00f3n, mientras que el Parlamento Europeo \u2014elegido directamente\u2014 y el Consejo de la Uni\u00f3n Europea aprueban las leyes conjuntamente. Los ministros irlandeses forman parte de ese Consejo. El propio Oireachtas afirma que es responsable de examinar las propuestas de la UE y de exigir a los ministros que rindan cuentas por las decisiones del Consejo. Un Gobierno irland\u00e9s no puede participar en la toma de una decisi\u00f3n en Bruselas y luego describir el resultado en casa como una orden externa.<\/p>\n<p>Ah\u00ed es donde la advertencia de Lynch sigue teniendo su valor. La distancia democr\u00e1tica no la crea solo la Comisi\u00f3n. Tambi\u00e9n aumenta cuando los ministros nacionales negocian sin dar explicaciones p\u00fablicas de forma constante, cuando el control parlamentario llega tarde y cuando los partidos en el poder usan los acuerdos europeos para difuminar las decisiones nacionales. Por el contrario, las cr\u00edticas a \u00abBruselas\u00bb no tienen sentido cuando ignoran las votaciones del Consejo y la aplicaci\u00f3n nacional, que son las formas en que los Estados miembros ejercen su poder.<\/p>\n<p>La actual Presidencia irlandesa del Consejo, que se extiende del 1 de julio al 31 de diciembre de 2026, supone una prueba de fuego. La presidencia exige que los ministros y funcionarios irlandeses presidan la mayor\u00eda de las reuniones del Consejo y de los \u00f3rganos preparatorios, impulsen la legislaci\u00f3n y logren acuerdos entre los 27 gobiernos. El Fianna F\u00e1il puede rendir homenaje a Lynch explicando qu\u00e9 objetivos benefician a Irlanda, en qu\u00e9 casos se justifica el compromiso, c\u00f3mo se est\u00e1 aplicando la subsidiariedad y qui\u00e9n sigue siendo pol\u00edticamente responsable del resultado.<\/p>\n<p>El argumento conservador no es ni la retirada ni la oposici\u00f3n autom\u00e1tica. Los pa\u00edses europeos suelen necesitar actuar de forma conjunta en materia de comercio, seguridad, energ\u00eda y problemas transfronterizos. Pero el poder solo deber\u00eda ejercerse a nivel europeo cuando la magnitud del problema lo requiera, y las decisiones deber\u00edan seguir estando sujetas al control parlamentario y a la correcci\u00f3n electoral. La responsabilidad nacional no es una molestia que nos haya quedado de una \u00e9poca pasada. Es el mecanismo a trav\u00e9s del cual la cooperaci\u00f3n internacional se mantiene con el consentimiento de todos.<\/p>\n<p>El Fianna F\u00e1il tiene todo el derecho a rendir homenaje a Lemass y Lynch. Pero no tiene derecho a reducirlos a meros s\u00edmbolos de una modernizaci\u00f3n sin roces. La trayectoria de Lynch plantea al partido un reto m\u00e1s dif\u00edcil: explicar para qu\u00e9 sirve la integraci\u00f3n, qui\u00e9n decide, qu\u00e9 l\u00edmites se aplican y c\u00f3mo pueden los votantes irlandeses pedir cuentas a su gobierno. Un partido que elude esas preguntas no est\u00e1 preservando su legado europeo. Est\u00e1 utilizando ese legado como mero adorno.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El Fianna F\u00e1il rinde homenaje a Se\u00e1n Lemass y Jack Lynch como los art\u00edfices de dos cambios decisivos en la Irlanda moderna. 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