{"id":66747,"date":"2026-10-26T13:44:53","date_gmt":"2026-10-26T13:44:53","guid":{"rendered":"https:\/\/www.theconservative.online\/recupera-el-orden-antes-de-que-sea-demasiado-tarde-o-demasiado-duro"},"modified":"2026-10-26T17:52:42","modified_gmt":"2026-10-26T17:52:42","slug":"recupera-el-orden-antes-de-que-sea-demasiado-tarde-o-demasiado-duro","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.theconservative.online\/es\/recupera-el-orden-antes-de-que-sea-demasiado-tarde-o-demasiado-duro","title":{"rendered":"Recuperar el orden antes de que sea demasiado tarde&#8230; o demasiado duro"},"content":{"rendered":"<p style=\"font-weight: 400;\"><em>La destrucci\u00f3n en Limoges obliga a Europa a tomar una decisi\u00f3n: hacer cumplir la ley mientras las instituciones democr\u00e1ticas sigan en pie, o arriesgarse a un futuro en el que la violencia entre comunidades y un Estado coercitivo sean la norma.<\/em><\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">El ayuntamiento de Limoges sobrevivi\u00f3 a las dos guerras mundiales. El edificio, que se hab\u00eda inaugurado en 1883 como monumento hist\u00f3rico, fue incendiado el 17 de octubre durante los disturbios que acompa\u00f1aron a las manifestaciones. Lo que hab\u00eda sido patrimonio de generaciones qued\u00f3, de hecho, destruido por una turba en el transcurso de una sola noche. La condena del ayuntamiento fue rotunda: ninguna queja, por peque\u00f1a que fuera, pod\u00eda justificar el ataque.<\/p><div class='related_content'><span>RELATED<\/span><ul><li><a href='https:\/\/www.theconservative.online\/es\/la-gestion-de-los-flujos-migratorios-en-la-union-europea-el-debate-en-el-consejo-europeo-y-las-prioridades-estrategicas-de-italia'>La gesti\u00f3n de los flujos migratorios en la Uni\u00f3n Europea: el debate en el Consejo Europeo y las prioridades estrat\u00e9gicas de Italia<\/li><\/a><li><a href='https:\/\/www.theconservative.online\/es\/italia-avanza-mayor-esperanza-de-vida-ingresos-al-alza-y-confianza-renovada'>Italia avanza: mayor esperanza de vida, ingresos al alza y confianza renovada<\/li><\/a><li><a href='https:\/\/www.theconservative.online\/es\/meloni-insta-a-europa-a-situar-a-la-industria-en-el-centro-de-la-politica-economica'>Meloni insta a Europa a situar a la industria en el centro de la pol\u00edtica econ\u00f3mica<\/li><\/a><\/ul><\/div>\n<p style=\"font-weight: 400;\">Las llamas deber\u00edan preocupar a los europeos m\u00e1s all\u00e1 de Francia. Plantean una pregunta cuya respuesta los gobiernos han dejado que se vuelva cada vez m\u00e1s dif\u00edcil: \u00bfqu\u00e9 pasa cuando el Estado no consigue contener el desorden?<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">Hay dos respuestas especialmente peligrosas. Una es que la violencia desencadenar\u00e1 una reacci\u00f3n organizada y arrastrar\u00e1 a las comunidades a un conflicto que el Estado, sencillamente, no est\u00e1 en condiciones de controlar. La otra es que el agotamiento y el miedo extremos crear\u00e1n un deseo de contar con un gobierno dispuesto a restablecer el orden utilizando poderes que antes los ciudadanos habr\u00edan rechazado sin dudarlo.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">Estas v\u00edas tambi\u00e9n pueden converger. La escalada de un conflicto interno puede servir de justificaci\u00f3n para recurrir a medidas coercitivas excepcionales; a su vez, esas medidas pueden generar a\u00fan m\u00e1s resistencia.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">Europa todav\u00eda tiene la oportunidad de recuperar la confianza en la autoridad leg\u00edtima a trav\u00e9s de un gobierno democr\u00e1tico normal. Deber\u00eda aprovechar esa oportunidad antes de que la exigencia pol\u00edtica pase de \u00abhacer cumplir la ley\u00bb a \u00abhacer lo que sea necesario\u00bb.<\/p>\n<h3 style=\"font-weight: 400;\"><strong>Cuando la violencia exige una respuesta equivalente<\/strong><\/h3>\n<p style=\"font-weight: 400;\">Un disturbio no significa por s\u00ed solo que haya una guerra civil. Que se queme un edificio tampoco es prueba suficiente de que haya empezado una. Pero ninguna de estas observaciones deber\u00eda impedirnos analizar c\u00f3mo el desorden persistente puede acabar convirti\u00e9ndose en algo m\u00e1s grave.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">Lo m\u00e1s importante suele ser organizar una respuesta fuera del estado.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">Los vecinos que creen que la polic\u00eda no puede protegerlos empiezan a organizarse para protegerse por su cuenta. Los grupos pol\u00edticos asumen funciones de mantenimiento del orden. Las redes criminales ofrecen seguridad seg\u00fan sus propias reglas. Las comunidades llegan a ver su propia seguridad como algo que depende de su capacidad para disuadir a otra comunidad.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">Cada incidente acaba teniendo su propia historia. Un ataque se convierte en una respuesta a otro ataque anterior y en la justificaci\u00f3n para el siguiente. Aquellas personas que al principio solo buscaban protecci\u00f3n se ven envueltas en un conflicto cuya propia continuidad es imprescindible para que puedan conseguir esa protecci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">Los disturbios del verano de 2024 en Gran Breta\u00f1a fueron un claro ejemplo de lo r\u00e1pido que el desorden p\u00fablico puede adquirir un car\u00e1cter comunal. Las mezquitas y los hoteles donde se alojaban los solicitantes de asilo fueron blanco de los ataques. <a href=\"https:\/\/publications.parliament.uk\/pa\/cm5901\/cmselect\/cmhaff\/381\/report.html\">La investigaci\u00f3n posterior de la C\u00e1mara de los Comunes<\/a> sobre los disturbios dej\u00f3 constancia de la violencia (incluidos los intentos de irrumpir en los centros de acogida) y de las tensiones que surgieron entre los manifestantes y los contramanifestantes.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">Los conservadores deber\u00edan analizar esa experiencia sin dar evasivas. Las preocupaciones sobre la inmigraci\u00f3n no te dan derecho a intimidar, atacar o castigar a nadie. Un grupo que dice defender a su pa\u00eds puede acabar destruyendo la autoridad com\u00fan de la que depende ese pa\u00eds.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">El Estado debe proteger a los ciudadanos frente a la violencia, independientemente del discurso pol\u00edtico de quienes la ejercen. Si no, cada facci\u00f3n acabar\u00e1 encontrando una causa que, supuestamente, le d\u00e9 derecho a una excepci\u00f3n.<\/p>\n<h3 style=\"font-weight: 400;\"><strong>Espa\u00f1a deber\u00eda reconocer el proceso<\/strong><\/h3>\n<p style=\"font-weight: 400;\">Para los espa\u00f1oles, no hace falta mucho esfuerzo de imaginaci\u00f3n para darse cuenta de que el antagonismo pol\u00edtico puede acabar en un conflicto civil.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">Noventa a\u00f1os despu\u00e9s del inicio de nuestra Guerra Civil, su recuerdo sigue teniendo un gran peso pol\u00edtico, pero se le saca muy poco partido en la pr\u00e1ctica. Discutimos sobre el pasado mientras dejamos de lado algunas de sus lecciones m\u00e1s inquietantes sobre el presente: la vulnerabilidad de las instituciones, el poder del miedo y la rapidez con la que los vecinos pueden llegar a verse como enemigos.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">La persecuci\u00f3n religiosa incluy\u00f3 el asesinato de cat\u00f3licos por su fe. Las iglesias se convirtieron en objetivos. Pero la historia tambi\u00e9n incluye a personas que se armaron, organizaron su propia defensa y llegaron a considerar que la fuerza era necesaria para sobrevivir; por no hablar <em>del Alzamiento<\/em> definitivo de Franco, que desencaden\u00f3 una guerra civil en toda regla que dur\u00f3 tres sangrientos a\u00f1os.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">El peligro est\u00e1 precisamente en esa evoluci\u00f3n. Una vez que la gente cree que su protecci\u00f3n depende de sus propias armas, de sus lealtades y de su capacidad de represalia, resulta mucho m\u00e1s dif\u00edcil restablecer un orden pol\u00edtico com\u00fan.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">Un conflicto actual no tendr\u00eda por qu\u00e9 reproducir los frentes territoriales de 1936. Podr\u00eda surgir de forma desigual, a trav\u00e9s de actos de violencia recurrentes en determinados barrios, la intimidaci\u00f3n a las instituciones, ataques a lugares de culto o la lucha por el control de las calles y las v\u00edas de transporte. La vida cotidiana podr\u00eda seguir su curso en las inmediaciones, aunque algunos vecinos aprendieran a organizar la suya teniendo en cuenta la posibilidad de un ataque.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">David Betz, profesor de estudios sobre la guerra en el King\u2019s College de Londres, ha analizado la posibilidad de que se produzca un conflicto civil en las sociedades occidentales en obras como <a href=\"https:\/\/kclpure.kcl.ac.uk\/portal\/en\/publications\/civil-war-comes-to-the-west\/\">*Civil War Comes to the West<\/a>*. Cuando lo conoc\u00ed en Hungr\u00eda hace m\u00e1s o menos un a\u00f1o, su an\u00e1lisis me pareci\u00f3 muy inquietante.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">Europa se ha acostumbrado a dar por sentadas tanto la prosperidad como la democracia, aunque los cimientos de ambas se est\u00e9n debilitando. Una clase media que antes contaba con seguridad est\u00e1 cayendo en la pobreza, y la posibilidad de tener una vivienda propia est\u00e1 cada vez m\u00e1s fuera de su alcance. Por su parte, los h\u00e1bitos democr\u00e1ticos requieren educaci\u00f3n c\u00edvica, instituciones que se ganen la confianza de la gente y gobiernos que cumplan sus promesas. Cuando la democracia parece ofrecer poco m\u00e1s que un declive controlado, la desilusi\u00f3n no deber\u00eda sorprender a nadie. Europa tambi\u00e9n ha acogido a millones de personas procedentes de sociedades moldeadas por tradiciones culturales muy diferentes a las de sus pa\u00edses de acogida, de car\u00e1cter liberal y democr\u00e1tico. No se puede dar por sentado su compromiso con los valores y procedimientos democr\u00e1ticos, al igual que tampoco se puede dar por sentado entre los europeos de toda la vida, que cada vez dudan m\u00e1s de la legitimidad del sistema. Esos compromisos hay que cultivarlos y mantenerlos. Por eso, no ser\u00eda prudente dar por sentadas ni la prosperidad de Europa ni su apego al gobierno democr\u00e1tico como algo permanente.<\/p>\n<h3 style=\"font-weight: 400;\"><strong>La necesidad de orden<\/strong><\/h3>\n<p style=\"font-weight: 400;\">Un desorden prolongado no solo cambia la disposici\u00f3n de la gente a aceptar la autoridad. Tambi\u00e9n puede cambiar la magnitud de la fuerza necesaria para restablecerla.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">Un gobierno que se enfrenta a violencia espor\u00e1dica todav\u00eda tiene opciones que pueden desaparecer una vez que esa violencia se arraigue. Si los grupos rivales se hacen con armas, organizan represalias y controlan los barrios, recuperar la autoridad p\u00fablica se vuelve mucho m\u00e1s dif\u00edcil. Lo mismo puede pasar aunque no haya dos bandos organizados: un movimiento violento poderoso o unas redes criminales que escapen al control efectivo de la polic\u00eda pueden obligar al Estado a recuperar la autoridad sobre un territorio que dej\u00f3 escapar de sus manos.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">En esa fase, la actuaci\u00f3n policial habitual puede que ya no sea suficiente. Los agentes deben recuperar el acceso antes de investigar los delitos; los testigos necesitan protecci\u00f3n antes de declarar; los tribunales no pueden funcionar con normalidad cuando quienes hacen cumplir las resoluciones se enfrentan a ataques organizados. Las demoras hacen que el problema se agrave, al tiempo que debilitan a las instituciones encargadas de resolverlo.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">La intervenci\u00f3n resultante puede ser extraordinaria tanto en alcance como en gravedad. Puede que sea necesario recurrir al apoyo militar, a operaciones de seguridad a gran escala, a un gran n\u00famero de detenciones y a poderes de emergencia temporales para hacer frente a situaciones que antes se habr\u00edan podido contener con medidas policiales m\u00e1s limitadas. Cuando la violencia ha derivado en un conflicto armado prolongado, restablecer el orden puede requerir operaciones m\u00e1s cercanas a la contrainsurgencia que a la actuaci\u00f3n policial convencional.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">La necesidad no hace que todas las medidas sean eficaces o leg\u00edtimas. Incluso bajo una presi\u00f3n extrema, los gobiernos deben distinguir a los responsables de los delitos de la poblaci\u00f3n entre la que act\u00faan, respetar la responsabilidad individual y someter los poderes excepcionales a un escrutinio significativo. La coacci\u00f3n indiscriminada puede agravar el conflicto que pretende acabar. Pero reconocer esas obligaciones no deber\u00eda ocultar el problema principal: recuperar el control perdido puede requerir medidas mucho m\u00e1s duras de lo que habr\u00eda requerido mantenerlo.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">Esa escalada pr\u00e1ctica va acompa\u00f1ada de una escalada pol\u00edtica. Los ciudadanos asustados se muestran m\u00e1s dispuestos a aceptar restricciones dr\u00e1sticas, mientras que los gobiernos obtienen argumentos m\u00e1s s\u00f3lidos para exigirlos. Las medidas que se introducen como necesidades temporales pueden convertirse en rasgos permanentes del gobierno. Puede que se consiga restablecer el orden, pero dejando a la sociedad sustancialmente menos libre.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">Los conservadores europeos deber\u00edan entender que aplicar la ley a tiempo es una forma de preservar tanto la seguridad como la moderaci\u00f3n pol\u00edtica. Actuar ahora mediante una polic\u00eda eficaz, unos tribunales que funcionen bien y un gobierno responsable puede evitar que lleguemos a situaciones en las que las opciones disponibles se reduzcan mucho y se vuelvan m\u00e1s brutales.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">Cuanto m\u00e1s tiempo tarde un Estado en ejercer su autoridad leg\u00edtima, mayor ser\u00e1 la fuerza que pueda necesitar para recuperarla y m\u00e1s dif\u00edcil resultar\u00e1 contenerla una vez que se haya desatado.<\/p>\n<h3 style=\"font-weight: 400;\"><strong>Italia y Portugal han tomado decisiones<\/strong><\/h3>\n<p style=\"font-weight: 400;\">Los acontecimientos recientes muestran diferentes formas en las que los gobiernos pueden reaccionar antes de que el desorden se arraigue.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">Tras los disturbios en Mil\u00e1n, el Gobierno de Giorgia Meloni aprob\u00f3 el env\u00edo de 500 militares m\u00e1s a la ciudad en el marco de la operaci\u00f3n <em>\u00abStrade Sicure\u00bb<\/em> ya en marcha. El Ministerio de Defensa italiano <a href=\"https:\/\/www.difesa.it\/il-ministro\/comunicati\/comunicato-stampa-n-41-del-20-ottobre-2026\/115627.html\">confirm\u00f3 este refuerzo el 20 de octubre<\/a>.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">La presencia de soldados no significa que haya un gobierno autoritario. El apoyo militar a la seguridad interior puede desarrollarse dentro del marco legal vigente. Su despliegue pone de manifiesto la gravedad de la situaci\u00f3n: las autoridades han decidido que se necesita m\u00e1s personal para mantener el control.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">En Portugal, la polic\u00eda desaloj\u00f3 el 20 de octubre los campamentos de protesta por la vivienda del centro de Lisboa y Oporto.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">Esos campamentos no deben equipararse a los saqueos de Mil\u00e1n. La distinci\u00f3n es importante. Las protestas pac\u00edficas, las ocupaciones ilegales, los da\u00f1os a la propiedad y la violencia organizada requieren respuestas diferentes. Un gobierno cre\u00edble debe hacer esas distinciones y actuar en consecuencia.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">Ambos casos demuestran que las autoridades p\u00fablicas pueden decidir c\u00f3mo utilizar el espacio p\u00fablico. La elecci\u00f3n no se limita a una aceptaci\u00f3n indefinida ni a suspender el gobierno democr\u00e1tico.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">Las operaciones policiales, las detenciones basadas en pruebas, los procesos judiciales oportunos y los refuerzos de seguridad autorizados por la ley son instrumentos de los que disponen los Estados democr\u00e1ticos. Su eficacia depende de que haya recursos suficientes y de la voluntad de utilizarlos de forma coherente.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">Esperar a que las circunstancias exijan una mayor intervenci\u00f3n es una decisi\u00f3n pol\u00edtica que conlleva sus propias consecuencias.<\/p>\n<h3 style=\"font-weight: 400;\"><strong>Las quejas de Espa\u00f1a no van a esperar<\/strong><\/h3>\n<p style=\"font-weight: 400;\">Espa\u00f1a tiene motivos de sobra para no caer en la complacencia. La vivienda se lleva una parte de los ingresos que antes serv\u00edan para mantener una vida independiente y formar una familia. Los j\u00f3venes posponen decisiones que sus padres tomaron antes. Los servicios p\u00fablicos piden paciencia, pero a la vez necesitan cada vez m\u00e1s recursos. La gente que estudia, trabaja, paga impuestos y respeta la ley se pregunta cada vez m\u00e1s qu\u00e9 estabilidad puede esperar razonablemente a cambio.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">Estas quejas no van a desaparecer con la intervenci\u00f3n policial. Los gobiernos que devuelvan una plaza al uso p\u00fablico tendr\u00e1n que seguir haciendo frente a la crisis de la vivienda que llev\u00f3 a la gente a refugiarse all\u00ed.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">El hecho de no abordar los problemas econ\u00f3micos no puede convertirse en una justificaci\u00f3n permanente para la coacci\u00f3n por parte de las multitudes. Tampoco puede el mantenimiento del orden p\u00fablico servir de excusa para ignorar las causas del descontento. Un gobierno debe ser capaz tanto de hacer cumplir la ley como de mejorar las condiciones de vida de los ciudadanos.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">Mi trabajo profesional sobre la migraci\u00f3n, desde el Sahel hasta el sur de Estados Unidos y la frontera entre Hungr\u00eda y Serbia, me ha ense\u00f1ado que la determinaci\u00f3n pol\u00edtica tiene consecuencias pr\u00e1cticas. Los gobiernos que dan prioridad a la aplicaci\u00f3n de la ley act\u00faan de forma diferente a los que no paran de explicar por qu\u00e9 no pueden lograrlo. Puede que sigan existiendo limitaciones de capacidad, costes y disputas legales, pero un gobierno serio sabe superarlas. Invocarlas una y otra vez como excusa para la impotencia acaba por destruir la credibilidad de esa explicaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">Es entonces cuando dos alternativas peligrosas empiezan a ganar adeptos: grupos privados que prometen actuar por su cuenta y l\u00edderes pol\u00edticos que prometen actuar sin las restricciones que, supuestamente, lastraron a sus predecesores.<\/p>\n<h3 style=\"font-weight: 400;\"><strong>La responsabilidad de la derecha espa\u00f1ola<\/strong><\/h3>\n<p style=\"font-weight: 400;\">Para el Partido Popular y Vox, esto deber\u00eda marcar la seriedad de la pr\u00f3xima oportunidad de gobernar, de cara a las elecciones generales del 29 de noviembre.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">El PP tiene que demostrar que una administraci\u00f3n competente puede generar cambios que est\u00e9n a la altura de los problemas que promete solucionar. Los votantes esperar\u00e1n calles m\u00e1s seguras, una aplicaci\u00f3n de la ley cre\u00edble y mejoras en su d\u00eda a d\u00eda. Una decepci\u00f3n mejor gestionada seguir\u00e1 siendo una decepci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">Vox tiene que demostrar que su discurso contundente puede traducirse en medidas legislativas y administrativas viables. Es posible que sus votantes acepten unas negociaciones dif\u00edciles. Pero les costar\u00e1 m\u00e1s aceptar que la promesa original ocultaba una incapacidad para cumplirla.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">Ambas partes tienen que identificar qu\u00e9 se puede hacer de inmediato, qu\u00e9 requiere un trabajo parlamentario constante y qu\u00e9 depende de que cambien los acuerdos europeos o internacionales. Esa preparaci\u00f3n tiene que ser previa a la formaci\u00f3n del gobierno. Descubrir todas las limitaciones despu\u00e9s de asumir el cargo es una forma segura de acabar pareci\u00e9ndote a la gente a la que prometiste sustituir.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">Un fracaso dar\u00eda pie a que surgieran rivales m\u00e1s a la derecha, algunos en busca de votos y otros atra\u00eddos por formas de movilizaci\u00f3n menos ligadas a la pol\u00edtica parlamentaria. Su ventaja ser\u00eda sencilla: no tendr\u00edan ning\u00fan historial de gobierno que defender, y podr\u00edan sacar partido de otro fracaso.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">La respuesta est\u00e1 en demostrar que la autoridad democr\u00e1tica puede actuar sin dejar de rendir cuentas por c\u00f3mo lo hace. Por eso, lo de Limoges hay que verlo como una advertencia sobre las decisiones que a\u00fan podemos tomar. El desorden persistente puede generar violencia rec\u00edproca. Tambi\u00e9n puede llevar a los ciudadanos asustados a renunciar a sus garant\u00edas a cambio de promesas de seguridad.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">Espa\u00f1a sabe muy bien lo que es el primer peligro. La historia de Europa nos da un mont\u00f3n de ejemplos del segundo. Recuperar el orden ahora, a trav\u00e9s de instituciones legales y democr\u00e1ticas, nos permite seguir decidiendo en qu\u00e9 condiciones queremos mantener ese orden. Si los gobiernos desperdician esa oportunidad, puede que la pr\u00f3xima vez que pidamos protecci\u00f3n, las condiciones sean mucho menos favorables.<\/p>\n<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La destrucci\u00f3n en Limoges obliga a Europa a tomar una decisi\u00f3n: hacer cumplir la ley mientras las instituciones democr\u00e1ticas sigan en pie, o arriesgarse a un futuro en el que la violencia entre comunidades y un Estado coercitivo sean la norma. El ayuntamiento de Limoges sobrevivi\u00f3 a las dos guerras mundiales. 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