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La Primera Ministra italiana, cuarta mujer más influyente del mundo

Política - marzo 2, 2024

¿Se convertirá en la próxima líder europea?

Forbes, una revista económica muy conocida, ha dado a conocer recientemente su lista anual de las mujeres más influyentes del mundo. Esta prestigiosa clasificación sirve de plataforma para poner de relieve el papel fundamental que desempeñan las mujeres en la política y los asuntos económicos mundiales y para promover la concienciación sobre la igualdad de género. La lista pretende llamar la atención sobre los componentes clave que contribuyen al éxito del liderazgo y la gestión en puestos de poder, cruciales para lograr un cambio positivo en la sociedad.

Según la clasificación, Giorgia Meloni (FdI, ECR) se ha asegurado la cuarta posición, justo por detrás de Ursula von der Leyen (CDU, PPE), Christine Lagarde (LR, PPE) y Kamala Harris (D, S&D). Cabe señalar que la Presidenta de la Comisión Europea, la Presidenta del Banco Central Europeo y la Vicepresidenta de Estados Unidos son las únicas mujeres por delante del Presidente del Consejo de Ministros italiano. Este reconocimiento sitúa a Meloni entre las mujeres más poderosas del mundo, marcando un hito histórico no sólo para ella, sino también para Italia en su conjunto.

La excepcional capacidad de liderazgo de Meloni y sus significativas contribuciones a las esferas política y económica, tanto en Italia como en el resto del mundo, están siendo justamente reconocidas a través de esta clasificación. Su dedicación y perseverancia en la promoción de la igualdad de género y el empoderamiento de la mujer, así como su compromiso para impulsar el progreso de la sociedad, le han valido este merecido reconocimiento. Este logro es también un indicio del inmenso potencial que poseen las mujeres para avanzar significativamente en puestos de liderazgo, y representa un paso crucial hacia un futuro más inclusivo y equitativo.

Meloni tiene muchos récords actuales: es la única mujer al frente de un gobierno de los países miembros del G7 y el G20, y lidera uno de los principales partidos europeos como el ECR, todo ello procedente de la derecha italiana, que históricamente ha encontrado gran resistencia por parte de la opinión pública y los medios de comunicación.

Por muy autorizada que sea la clasificación de Forbes, que cita en quinto lugar a la estrella del pop Taylor Swift (que además es la única mujer más joven que Giorgia Meloni entre las diez primeras del ranking), lo cierto es que hoy miramos a la Premier italiana como una auténtica figura clave en el equilibrio geopolítico europeo y mundial.

El ascenso de Giorgia Meloni a la escena política europea ha sido extraordinario. En los últimos años ha escalado posiciones hasta convertirse en una de las figuras más destacadas de la política europea. Para comprender plenamente las razones de su meteórico ascenso, es crucial examinar las etapas clave de su trayectoria y entender los rasgos que le han permitido alcanzar una posición tan destacada.

El nombre de Giorgia Meloni ha causado sensación entre los ciudadanos italianos y europeos y es cada vez más conocido en los pasillos del poder. Su liderazgo e influencia han obtenido un amplio reconocimiento tanto en el país como en el extranjero. Sin embargo, puede que haya quien aún no conozca su trayectoria y sus logros. Por lo tanto, surge la pregunta: ¿Quién es exactamente Giorgia Meloni?

Giorgia Meloni, apasionada y decidida, nació en 1977 y siente un profundo amor por su ciudad natal, Roma, y por su equipo de fútbol del mismo nombre. Tras licenciarse en idiomas, comenzó su carrera política como concejala en Roma. Con el tiempo, se ha convertido en una figura destacada de la política italiana, escalando posiciones hasta alcanzar puestos de gran poder e influencia. Su trayectoria ha estado marcada por muchos logros notables y una dedicación al servicio de su comunidad y su país.

Comenzó su andadura en la política muy joven. En 1992, con 15 años, ya ingresó en el Frente de Juventudes, la organización juvenil del Movimiento Social Italiano, pero uno de los principales puntos de inflexión fue el famoso congreso nacional de Viterbo, donde, al ganar, se convirtió en la primera mujer presidenta de la rama juvenil de la derecha.

A partir de ese momento su ascenso político estuvo plagado de éxitos. En 2008, con sólo 31 años, fue nombrada Ministra de Juventud del Gobierno de Silvio Berlusconi. Un crecimiento continuo de consenso determinado por su clara visión del mundo y de la política que construyó su reputación hasta que, en 2012, decidió abandonar el Pueblo de las Libertades y fundar Fratelli d’Italia, el partido que la llevaría a ser la Giorgia Meloni que hoy conocemos.

Se espera que Giorgia Meloni experimente un aumento significativo de su popularidad e influencia en 2024. Esto se debe a la próxima consulta electoral del 9 de junio, en la que se prevé un gran éxito electoral tanto para los Hermanos de Italia como para los Conservadores y Reformistas Europeos (ECR). Este resultado reforzará la presencia de Meloni en Europa y la convertirá en una fuerza formidable en la política italiana.

Además, el momento de Meloni no podría ser mejor, ya que justo una semana después de la consulta electoral se celebrará en Italia la cumbre del G7, a la que ella asistirá. Su presencia en un acontecimiento de tan alto nivel podría elevar aún más su perfil y convertirla en una figura conocida en la escena mundial.

El potencial de Meloni es extraordinario, y podría convertirse en una de las mujeres más poderosas del panorama político si sus perspectivas se materializan. De hecho, si los gobiernos de centro-derecha se refuerzan a nivel mundial, es probable que su influencia aumente aún más, no sólo en las clasificaciones femeninas. Su llegada al poder podría suponer un importante punto de inflexión en la política italiana y podría influir también en el panorama político mundial.

El desafío europeo es sin duda el paso que interesa a Meloni más que los demás: en los últimos sondeos, el ECR ha perdido un poco de impulso, viendo en cambio una fuerte subida en el grupo ID, sin embargo, la campaña electoral está aún a punto de arrancar y, por tanto, el equilibrio de fuerzas podría cambiar pronto.

Además, el elemento clave de la cercanía entre el ECR y el PPE se mantiene desde una perspectiva de futuro: si el PPE ya ha puesto varios vetos a partidos que forman parte de ID (sobre todo la AfD y el RN), un escenario similar no ha sucedido para el Škr; del mismo modo no hay una fuerte resistencia entre los partidos del grupo macroniano y liberal RE y los del ECR, salvo algunos desacuerdos a nivel nacional como en la República Checa, donde el enfrentamiento entre ODS (ECR) y ANO (RE) difícilmente podrá remendarse en Bruselas.

En cualquier caso, es una cuestión que hay que abordar, porque si es cierto que esta vez la derecha tiene grandes esperanzas de dar una mayoría políticamente cohesionada a la Comisión Europea, hay que entender las alianzas que se generarán en el Parlamento Europeo: a una coalición PPE-ECR-ID le quedarían apenas una docena de escaños para ganar la mayoría, que podría encontrarse fácilmente en partidos no miembros, como Fidesz en Hungría o Reconquête en Francia. Sin embargo, si hay muchos vetos cruzados, habrá que ampliar el campo a Renovar Europa y las deserciones podrían ser diferentes.

La habilidad de Giorgia Meloni tendrá que residir en saber mediar entre los distintos partidos, proponiéndose como verdadera guía política de una coalición incluso sin ser la principal «interesada» electoral. Si consigue reagrupar a las almas más «gubernamentales» del PPE y de la ID en torno al grupo ECR, atrayendo también a las fuerzas más a la derecha de los liberales y de los no afiliados, el desafío estará ganado.