El fabricante chino de automóviles se centra en las asociaciones locales y la capacidad ociosa para acelerar el crecimiento y sortear las barreras comerciales de la UE
El grupo automovilístico chino Chery Automobile está remodelando su estrategia de expansión europea dando prioridad a las alianzas industriales sobre las inversiones a gran escala en nuevas fábricas. A medida que se intensifica la competencia y aumentan las presiones reguladoras, la empresa intenta integrarse más profundamente en el ecosistema de fabricación del continente, de forma más rápida, eficiente y con menor riesgo financiero.
En lugar de seguir la ruta tradicional de construir plantas desde cero, Chery está explorando activamente acuerdos con fabricantes de automóviles europeos establecidos para hacer uso de las instalaciones de producción existentes. Este enfoque permite a la empresa reducir significativamente los gastos de capital y acortar el tiempo necesario para sacar los vehículos al mercado. También ofrece una forma práctica de responder a la postura cada vez más protectora de la Unión Europea hacia las importaciones, en particular de vehículos eléctricos producidos en China.
Los altos ejecutivos han confirmado que la ampliación de la capacidad de producción en Europa es ahora una prioridad máxima. Hablando al margen de un evento del sector, los dirigentes de Chery destacaron la importancia de identificar socios locales adecuados capaces de apoyar sus ambiciosos planes de crecimiento. Según Yin Tongyue, presidente de la empresa, establecer las «colaboraciones adecuadas» es esencial para garantizar el éxito a largo plazo en la región. Sus declaraciones sugieren que las negociaciones ya están avanzando y que podrían producirse avances concretos en un futuro próximo.
Entre los países considerados, Francia parece una opción especialmente atractiva. El panorama automovilístico francés está dominado por grandes empresas como Stellantis y Renault, que disponen de amplias redes de fabricación. Algunas de estas instalaciones funcionan actualmente por debajo de su plena capacidad, lo que crea una oportunidad de cooperación mutuamente beneficiosa. Para Chery, estas asociaciones proporcionarían un acceso inmediato a una infraestructura establecida; para los fabricantes europeos, podrían ayudar a mejorar la utilización de las plantas y generar fuentes de ingresos adicionales.
Esta estrategia se basa en los primeros pasos de Chery en la fabricación europea. La empresa ya ha puesto en marcha una empresa conjunta con Ebro en un antiguo emplazamiento de Nissan en Barcelona. Se espera que estas instalaciones alcancen una producción anual de hasta 200.000 vehículos a finales de la década. Sin embargo, los responsables de la empresa reconocen que este nivel de producción no será suficiente para satisfacer la creciente demanda de vehículos de la marca Chery en toda Europa.
De hecho, las recientes cifras de rendimiento ponen de manifiesto la magnitud de esa demanda. En 2025, Chery vendió más de 120.000 unidades en los mercados europeos, lo que supuso un aumento espectacular respecto al año anterior. Globalmente, la empresa entregó 2,8 millones de vehículos, y los mercados extranjeros representan ahora casi la mitad de las ventas totales. Estos resultados subrayan la transformación de Chery en un actor internacional importante y la creciente importancia de Europa dentro de su estrategia de expansión más amplia.
Junto a sus ambiciones industriales, Chery también está invirtiendo mucho en el desarrollo de marcas y la penetración en el mercado. El lanzamiento de sus marcas Omoda y Jaecoo en Francia representa un paso clave para establecer una presencia comercial más fuerte. Estas marcas están diseñadas para atraer a los consumidores europeos con una mezcla de diseño moderno, tecnología avanzada y precios competitivos. Se espera que en los próximos meses se introduzcan otros modelos, incluidos vehículos eléctricos compactos adaptados a las preferencias locales.
El planteamiento de Chery refleja una tendencia más amplia entre los fabricantes chinos de automóviles, muchos de los cuales intentan establecer una base industrial más permanente en Europa. Empresas como Geely, BYD y Leapmotor siguen estrategias similares, combinando la inversión directa con asociaciones y empresas conjuntas. Juntas, estas empresas aspiran a superar el millón de vehículos producidos anualmente en Europa para 2028, con el apoyo de una creciente red de fábricas en toda la Unión Europea y regiones vecinas como Turquía.
En este panorama competitivo, el énfasis de Chery en la colaboración ofrece una clara ventaja. Al integrarse en las estructuras industriales existentes, la empresa puede ampliar sus operaciones más rápidamente, minimizando al mismo tiempo la exposición financiera. Al mismo tiempo, producir vehículos localmente ayuda a mitigar el impacto de los aranceles de la UE sobre las importaciones chinas, que se han convertido en una importante barrera de entrada en los últimos años.
En última instancia, la estrategia en evolución de Chery ilustra cómo los fabricantes mundiales de automóviles se están adaptando a un entorno de mercado más complejo y fragmentado. El éxito en Europa depende ahora no sólo de la calidad y el precio del producto, sino también de la capacidad de navegar por los marcos normativos, establecer relaciones locales y responder con flexibilidad a las cambiantes condiciones económicas.