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Inteligencia Artificial, la Comisión insta a los gobiernos a nombrar consejeros

¿Amiga o enemiga de la IA? - abril 12, 2024

Esta semana, la Unión Europea tiene previsto enviar una comunicación a los gobiernos nacionales, solicitando la designación de sus respectivas autoridades reguladoras de la IA, según anunció Roberto Viola, Director General de Asuntos Digitales de la Comisión Europea, el pasado 3 de abril. La Comisión también declaró la creación de la Oficina Europea de Inteligencia Artificial, que se convertirá en el nuevo organismo regulador de la inteligencia artificial en toda la UE y dependerá de la Dirección General de Redes, Contenidos y Tecnología de las Comunicaciones (DG CNECT).

Esta Oficina se encarga de la vigilancia, supervisión y aplicación de la normativa sobre IA relativa a los modelos y sistemas de IA de propósito general (GPAI) en los 27 Estados miembros de la UE. Su mandato abarca el análisis de riesgos sistémicos inesperados, la evaluación de capacidades, el examen de modelos de IA y la investigación de posibles infracciones o incumplimientos. Además, la Oficina de IA pondrá en marcha códigos de conducta voluntarios para los desarrolladores de IA, cuya adhesión implicará la conformidad con las normas establecidas.

Cómo funcionará el Consejo de Inteligencia Artificial

La Oficina de Inteligencia Artificial está llamada a desempeñar un papel fundamental en la mejora de la colaboración internacional en materia de inteligencia artificial para la UE y en el fortalecimiento de los lazos entre la Comisión Europea y el sector académico, incluido el próximo Comité de Expertos Científicos Independientes. Su objetivo es facilitar los esfuerzos colectivos de los 27 Estados miembros a la hora de promulgar legislación, mediante acciones como estudios conjuntos, y funcionará como brazo administrativo del Consejo de AI, un foro gubernamental para la armonización entre los reguladores nacionales. Además, la oficina defenderá la creación de zonas experimentales reguladas que permitan a las empresas probar innovaciones de IA en un entorno regulado. También pretende proporcionar datos, conocimientos y apoyo a las pequeñas y medianas empresas para ayudarles a cumplir la normativa.

El Consejo de AI, compuesto por un delegado de cada Estado miembro, el SEPD y la Oficina de AI (estos dos últimos como observadores sin derecho a voto), tiene la misión de garantizar la uniformidad y la coordinación en la aplicación por parte de las autoridades nacionales competentes.
La Oficina de AI actuará como secretaría del Consejo, organizando reuniones a petición del Presidente y fijando el orden del día.
El Consejo apoyará a la Oficina de Inteligencia Artificial a la hora de orientar a las autoridades nacionales en el desarrollo de espacios aislados de regulación y de fomentar la cooperación y el intercambio de información entre ellas.

Con el respaldo de la Oficina de AI, las autoridades nacionales de los Estados miembros se encargan de cumplir la Ley de AI, una normativa europea concebida para regular la AI a través de un marco basado en los riesgos. Los Estados miembros disponen de un plazo de un año para establecer sus organismos reguladores nacionales de la IA, que formarán colectivamente el Consejo de IA, entidad destinada a normalizar la promulgación de la ley en toda la UE.

La legislación sobre IA, que se publicará en el Diario Oficial de la UE y entrará en vigor en junio, clasifica los sistemas de IA por niveles de riesgo, de bajo a alto, y fue ratificada por los legisladores el mes pasado. Las prohibiciones de la Ley de IA entrarán en vigor a finales de año, mientras que la normativa general sobre IA será aplicable a partir de junio de 2025, y las estipulaciones para los sistemas de alto riesgo se activarán tres años después.

La campaña de contratación de personal para puestos políticos y técnicos en la Oficina de Inteligencia Artificial ya está en marcha, atrayendo a un número significativo de candidatos y demostrando un gran interés en este campo. La selección del director de la Oficina de AI no se iniciará hasta la plena aprobación de la Ley de AI.

La Ley de Inteligencia Artificial, que constituye la primera normativa detallada sobre IA de un gran organismo regulador, clasificará las aplicaciones de IA en tres niveles de riesgo. Las aplicaciones de riesgo inaceptables, como los mecanismos estatales de puntuación social similares a los de China, se enfrentarán a la prohibición. Las aplicaciones de alto riesgo, como las herramientas de selección de currículos, deberán cumplir criterios normativos específicos. Por último, las aplicaciones no prohibidas categóricamente o consideradas de alto riesgo se enfrentarán a una regulación mínima.