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Mujeres, Ciencia e Innovación en Europa: Progresos, lagunas y nuevos retos

Ciencia y Tecnología - febrero 28, 2026

En las dos últimas décadas, la participación femenina en la ciencia y la tecnología en Europa ha experimentado avances significativos, aunque sigue estando marcada por persistentes desequilibrios estructurales. En 2024, más de 73,8 millones de personas de entre 25 y 64 años trabajaban en sectores científicos y tecnológicos en la Unión Europea, lo que confirma la importancia estratégica de estos campos para la competitividad del continente. Dentro de esta bolsa de empleo, la presencia de mujeres ha crecido significativamente: el número de científicas e ingenieras pasó de 3,4 millones en 2008 a 7,9 millones en 2024, según datos publicados por Eurostat. Este aumento demuestra un cambio estructural en la composición de la mano de obra científica, pero aún no equivale a la consecución de la igualdad. La segregación vertical y horizontal sigue caracterizando el sistema europeo de investigación e innovación, como ponen de relieve los informes She Figures 2024 y She Figures 2025, publicados por la Comisión Europea. La comparación de ambas ediciones revela un panorama complejo, en el que coexisten mejoras puntuales con desigualdades persistentes.

EMPLEO CIENTÍFICO Y BRECHAS SECTORIALES

El análisis de la distribución de las mujeres en los distintos sectores de la investigación y la innovación revela un patrón diverso. En la enseñanza superior, las mujeres investigadoras representan el 44%, mientras que en el sector público la proporción se eleva al 45%. Sin embargo, en el sector empresarial, la presencia femenina se limita al 22%, lo que indica una importante infrarrepresentación en el sector privado, donde se concentran las inversiones, las patentes y la transferencia de tecnología. Otra cuestión crítica se refiere al trabajo autónomo en los sectores de la ciencia, la ingeniería y las tecnologías de la información y la comunicación, donde sólo el 25% de los profesionales son mujeres. Esta asimetría sugiere la existencia de barreras de acceso al emprendimiento científico y tecnológico, con implicaciones directas para la innovación y la competitividad de Europa. A nivel territorial, los datos revelan diferencias significativas entre Estados miembros y regiones. Los mayores porcentajes de mujeres científicas e ingenieras se dan en Letonia (50,9%), Dinamarca (48,8%) y Estonia (47,9%). En cambio, Finlandia (30,7%), Hungría (31,7%) y Luxemburgo (32,4%) tienen niveles significativamente más bajos. Son especialmente significativos los datos del sur de Italia, donde el porcentaje de mujeres científicas e ingenieras es del 31,1%, lo que sitúa al sur de Italia entre las zonas con menor representación femenina de Europa. Esta cifra, inferior a la media europea, pone de manifiesto una doble desventaja: de género y regional. En algunas regiones europeas, como Canarias (58,8%), Azores (57,3%) y Madeira (56,4%), las mujeres superan a los hombres en los puestos científicos, lo que demuestra que la igualdad es un objetivo alcanzable.

ORIGEN GEOGRÁFICO Y PARTICIPACIÓN FEMENINA

Otro factor diferenciador se refiere al origen de las trabajadoras. Las mujeres nacidas fuera de la Unión Europea tienen menos probabilidades de estar empleadas como científicas e ingenieras (36%) que las mujeres nacidas en otro Estado miembro (43%) o en el país donde trabajan (42%). En Luxemburgo y los Países Bajos, los porcentajes de mujeres no nacidas en la UE empleadas en el ámbito científico son especialmente bajos, del 21% y el 26%, respectivamente. Este hallazgo llama la atención sobre la intersección entre género y migración, y sugiere la existencia de múltiples barreras.

EDUCACIÓN E ITINERARIOS ACADÉMICOS

Ambos informes She Figures (ediciones de 2024 y 2025) confirman que las mujeres representan aproximadamente la mitad de los titulados de doctorado en la UE. En 2025, el porcentaje se sitúa en el 48%, sin cambios respecto a 2021. Sin embargo, en los campos de la ciencia y la ingeniería, el porcentaje desciende al 37%, un aumento de sólo un punto porcentual en comparación con la encuesta anterior. Esta diferencia indica una segregación disciplinaria persistente. En el sector de las tecnologías de la información y la comunicación, sólo el 22% de los doctorados se concederán a mujeres en 2024. Esta escasez repercute directamente en la disponibilidad de competencias avanzadas en un área estratégica para la transformación digital de Europa. La comparación entre las dos ediciones muestra que la representación femenina entre científicos e ingenieros se mantiene estable en el 41%, mientras que entre los investigadores desciende ligeramente hasta el 34% en 2025, lo que supone un descenso de un punto porcentual respecto a 2021. Esto sugiere que la expansión numérica global no se traduce automáticamente en un refuerzo de la presencia femenina en los puestos de investigación.

SEGREGACIÓN VERTICAL Y LIDERAZGO ACADÉMICO

La distribución de las mujeres en la jerarquía académica confirma el fenómeno de la llamada «brecha de género». En 2025, las mujeres representan el 47% del Grado C, equivalente a investigadores postdoctorales, el 41% del Grado B, equivalente a profesores asociados, y sólo el 30% del Grado A, es decir, profesores titulares. Aunque esta última categoría registró un aumento de cuatro puntos porcentuales respecto a 2021, la diferencia sigue siendo grande. La situación es aún más pronunciada en las disciplinas de ciencias e ingeniería, donde las mujeres en puestos de Grado A sólo representan el 20%. Estos datos demuestran que el techo de cristal sigue operando con especial fuerza en los campos STEM. Además, en 2024 se puso de relieve que sólo el 9% de los inventores de la UE eran mujeres y que el 98% de la investigación europea no integraba una dimensión de género. En 2025, menos de una de cada diez solicitudes de patente será presentada por una mujer, lo que representa una cuota del 9%, un ligero descenso respecto a 2021. Esto confirma la persistente exclusión de las mujeres de los procesos de valorización económica de la investigación.

PUBLICACIONES, GOBERNANZA Y FINANCIACIÓN

En cuanto a las publicaciones científicas, las mujeres representan el 34% de los autores en 2025, lo que supone un aumento de tres puntos porcentuales respecto a 2021. Este avance indica una mayor visibilidad en la producción científica, pero todavía no un equilibrio. La representación femenina en los consejos de administración y en los puestos directivos ha alcanzado el 38%, lo que supone un aumento significativo de siete puntos porcentuales. También surgen signos positivos en los programas europeos de financiación: más del 51% de los participantes en los consejos y grupos de expertos de Horizonte Europa son mujeres, y el 81% de las convocatorias abordan la dimensión de género. Las investigadoras representan el 38% de los participantes en los proyectos financiados, y la proporción de consorcios dirigidos por mujeres ha aumentado del 23% al 31%. Sin embargo, la tasa de éxito de las solicitudes de financiación sigue siendo inferior para las mujeres, un 32%, sin que se haya producido ninguna mejora en comparación con 2021. Esta diferencia pone de manifiesto la existencia de obstáculos que aún no se han superado totalmente en los mecanismos de evaluación y selección.

AUTOMATIZACIÓN, INTELIGENCIA ARTIFICIAL Y RIESGO LABORAL

Según un estudio conjunto de la Organización Internacional del Trabajo y la NASK, en los países de renta alta, casi el 10% de los puestos dominados por mujeres podrían ser sustituidos por la automatización, frente al 3,5% de los roles dominados por hombres. Esta diferencia refleja la concentración de mujeres en funciones administrativas y repetitivas que están más expuestas a la IA. Al mismo tiempo, entre el 42% y el 66% de los trabajadores europeos temen un impacto negativo de la IA en sus puestos de trabajo. En un contexto de escasez crónica de competencias tecnológicas, con entre 500.000 y 800.000 vacantes en el sector tecnológico cada año hasta al menos 2035, la salida de unas 60.000 mujeres al año del sector tecnológico por falta de perspectivas profesionales representa una pérdida significativa de capital humano.

EL PAPEL DE LAS POLÍTICAS EUROPEAS Y LAS PERSPECTIVAS PARA ITALIA

Desde 2012, la igualdad de género es una prioridad para el Espacio Europeo de Investigación. La introducción del Plan de Igualdad de Género como requisito de elegibilidad para Horizonte Europa y el objetivo del 50% de representación femenina en los comités representan herramientas concretas para el cambio. Para Italia, sin embargo, el reto adquiere una dimensión territorial específica. La cifra del 31,1% de mujeres científicas e ingenieras en el sur de Italia marca un retraso significativo en comparación con la media europea del 41%. Este desfase sugiere la necesidad de políticas específicas que integren medidas de igualdad de género en las estrategias de desarrollo regional, para evitar que las disparidades territoriales amplifiquen las disparidades de género. La comparación entre las Fichas 2024 y 2025 muestra una Europa que avanza lentamente, con mejoras en ámbitos como el liderazgo y la participación en los programas de financiación, pero un estancamiento o retroceso en otros, como la representación entre los investigadores y en las patentes. El reto no consiste simplemente en aumentar las cifras, sino en transformar estructuralmente los sistemas de investigación e innovación para aprovechar plenamente el talento femenino.

CAMBIO GRADUAL PERO INCOMPLETO

Un análisis conjunto de los datos más recientes pone de relieve una trayectoria de cambio gradual pero incompleto. El aumento del número de científicas e ingenieras, la mejora del liderazgo y la integración de la dimensión de género en los programas europeos son signos alentadores. Sin embargo, la persistente infrarrepresentación en los campos STEM, las patentes y los altos cargos, combinada con los nuevos riesgos asociados a la automatización, exige reforzar las políticas públicas. Para Italia, y en particular para el sur de Italia, la prioridad es cerrar la brecha con la media europea, abordando simultáneamente las dimensiones de género y regional. Sólo mediante un enfoque integrado, capaz de combinar formación, inclusión, innovación y reciclaje profesional, será posible transformar el progreso cuantitativo en una auténtica igualdad sustantiva en el sistema europeo de investigación e innovación.