A medida que la propiedad deja paso al acceso, los conductores más jóvenes, la incertidumbre eléctrica y las normativas más estrictas están remodelando el futuro de la movilidad
En 2025, el mercado automovilístico italiano ofreció una sorprendente paradoja. Mientras que las matriculaciones totales de vehículos nuevos disminuyeron un 2,4%, el sector del alquiler de vehículos se disparó, alcanzando más de 524.000 matriculaciones y representando el 30,6% de todos los vehículos nuevos vendidos. Este hito no es una mera curiosidad estadística, sino un poderoso indicador de los profundos cambios estructurales y generacionales que se están produciendo en la industria automovilística mundial.
Según el análisis anual de Aniasa y Dataforce, las matriculaciones de vehículos de alquiler -tanto turismos como vehículos comerciales ligeros- crecieron un 10,7% interanual. Los turismos fueron el principal motor de esta expansión, con casi 454.000 unidades matriculadas, un 13,3% más que en 2024. El alquiler a largo plazo aumentó un 11,6%, mientras que el alquiler a corto plazo se disparó un impresionante 19,3%, impulsado por la recuperación del turismo y la movilidad estacional. Los vehículos comerciales ligeros, por el contrario, tuvieron una historia más compleja, y terminaron el año con un descenso del 3,3%, viéndose especialmente afectado el alquiler a corto plazo.
A primera vista, estas cifras reflejan una respuesta pragmática a la presión económica. El aumento de los precios de compra, los tipos de interés más altos, los costes del seguro y los gastos de mantenimiento han hecho que la propiedad tradicional de un coche sea cada vez más onerosa. Como señaló el presidente de Aniasa, Italo Folonari, los consumidores están pasando de la lógica de la propiedad a la del uso. Pero bajo esta lógica económica subyace una transformación generacional más amplia que se extiende mucho más allá de las fronteras de Italia.
Las generaciones más jóvenes, especialmente los Millennials y la Generación Z, ven el coche de forma muy diferente a sus padres. Para muchos, la flexibilidad, la previsibilidad de los costes y la comodidad digital importan más que poseer un activo que se deprecia rápidamente. Las soluciones de movilidad basadas en el alquiler y la suscripción se alinean de forma natural con los estilos de vida moldeados por los servicios de streaming, la economía colaborativa y el trabajo remoto o híbrido. En este sentido, el crecimiento del alquiler de vehículos no es sólo una respuesta a las condiciones del mercado, sino un cambio cultural que está redefiniendo lo que significa la movilidad en el siglo XXI.
Este cambio generacional se cruza con otra gran falla en el mundo del automóvil: la transición a la electrificación. El mercado italiano de alquiler muestra una adopción más rápida de vehículos electrificados que el mercado en su conjunto. En las flotas de alquiler a largo plazo, los vehículos híbridos y eléctricos están creciendo con fuerza: los híbridos enchufables casi se duplican y los vehículos eléctricos de batería (BEV) aumentan un 39,4% interanual. Los BEV representan ahora cerca del 7% de las matriculaciones de alquiler a largo plazo, una cuota superior a la del mercado italiano en general.
Aquí, el alquiler desempeña un papel crucial como «campo de pruebas» de nuevas tecnologías. Muchos conductores siguen dudando sobre la posibilidad de optar por un vehículo totalmente eléctrico, alegando preocupaciones sobre la infraestructura de recarga, la ansiedad por la autonomía, los valores residuales y la rápida evolución de la tecnología. El alquiler mitiga estos riesgos: los usuarios pueden experimentar los vehículos electrificados sin comprometerse a ser propietarios a largo plazo, mientras que los operadores gestionan la depreciación y el cumplimiento de la normativa. Esta dinámica ayuda a explicar por qué la electrificación suele avanzar más rápido en las flotas que entre los compradores particulares.
Al mismo tiempo, la incertidumbre sigue siendo elevada. En Europa y otros mercados mundiales, las normativas cada vez más estrictas sobre emisiones están empujando a fabricantes y consumidores hacia la electrificación, pero las señales políticas no siempre son claras o coherentes. Los incentivos cambiantes, los plazos cambiantes para la prohibición de los motores de combustión interna y las tensiones geopolíticas que afectan a los precios de la energía contribuyen a la indecisión. Especialmente para los consumidores más jóvenes, la sostenibilidad es importante, pero también lo es la asequibilidad y la practicidad. Las soluciones de alquiler ofrecen un compromiso, permitiendo una adaptación gradual en lugar de una interrupción brusca.
El caso italiano refleja así una tendencia mundial. Los mercados automovilísticos de todo el mundo están experimentando un reseteo generacional, impulsado por las realidades económicas, la normativa medioambiental y los valores cambiantes. Los modelos de alquiler y movilidad como servicio están surgiendo como pilares centrales de este nuevo ecosistema, amortiguando la transición a la electrificación y redefiniendo la relación entre las personas y los coches.
En este panorama en evolución, el futuro de la industria automovilística puede depender menos de la venta de vehículos a particulares y más del suministro de soluciones de movilidad adaptables, conformes y sostenibles. El 30% de cuota de alquiler en Italia no es un punto final, sino una señal temprana de hacia dónde se dirige la movilidad mundial.