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Los líderes de la UE ponen rumbo hacia un Mercado Único en 2027

Comercio y Economía - febrero 15, 2026

Desde el castillo de Alden-Biesen, una hoja de ruta para marzo pretende convertir la ambición económica en resultados concretos

Desde el histórico castillo de Alden Biesen, en Bélgica, los líderes europeos han enviado un mensaje claro: ha llegado el momento de transformar las ambiciones económicas de la Unión Europea en resultados mensurables. Al término de una cumbre informal dedicada a la competitividad, el Presidente del Consejo Europeo, António Costa, prometió que los debates se convertirían pronto en compromisos vinculantes, con una hoja de ruta detallada que se dará a conocer en el Consejo Europeo de marzo.

El objetivo general es audaz. Los líderes de la UE han asumido el reto planteado por el ex primer ministro italiano Enrico Letta: pasar de lo que describió como un «mercado único incompleto» a un «mercado único para una Europa única» verdaderamente unificado. Según Costa, esta transformación es urgente y debe lograrse entre 2026 y 2027.

Urgencia renovada en torno al mercado único

La reunión informal inyectó lo que Costa describió como «nueva energía y un sentimiento compartido de urgencia» en los esfuerzos por reforzar el mercado único. Los líderes acordaron unánimemente impulsar una ambiciosa agenda de simplificación, con el objetivo de reducir las cargas burocráticas y racionalizar la normativa en todos los Estados miembros.

Una iniciativa clave que se está debatiendo es el llamado «28º régimen», un marco corporativo unificado diseñado para permitir a las empresas operar sin problemas en los 27 Estados miembros de la UE bajo un sencillo conjunto de normas. Los dirigentes subrayaron la importancia de avanzar rápidamente este año en la aplicación de este mecanismo, que se considera crucial para impulsar la inversión transfronteriza y fomentar un entorno empresarial más integrado.

También hubo un amplio consenso sobre la necesidad de consolidación estratégica en determinados sectores. En industrias como las telecomunicaciones, los líderes se mostraron abiertos a permitir cierto grado de consolidación empresarial para alcanzar la escala necesaria para la inversión y la innovación. Se espera que la revisión en curso de las directrices de la UE sobre fusiones desempeñe un papel fundamental a la hora de permitir la aparición de auténticos campeones europeos en sectores estratégicos clave.

Precios de la energía y autonomía estratégica

Los elevados precios de la electricidad siguen siendo una preocupación acuciante para las industrias europeas. Aunque los líderes reafirmaron que la transición energética es la mejor estrategia a largo plazo de Europa para alcanzar la autonomía estratégica y reducir costes, reconocieron la necesidad de soluciones inmediatas y concretas adaptadas a los retos específicos a los que se enfrentan los distintos Estados miembros y sectores industriales.

En estrecha colaboración con la Comisión Europea, los dirigentes evaluarán medidas prácticas en el Consejo Europeo de marzo. La atención se centrará en salvar la distancia entre los objetivos de sostenibilidad a largo plazo y las necesidades de competitividad a corto plazo.

Proteger las industrias estratégicas

Otro tema central de la cumbre fue la protección y el fortalecimiento de las industrias estratégicas. Los dirigentes destacaron sectores como la defensa, el espacio, las tecnologías limpias, la tecnología cuántica, la inteligencia artificial y los sistemas de pago como áreas en las que Europa debe reducir las dependencias externas y reforzar las capacidades internas.

Un proceso de mapeo identificará las dependencias críticas, seguido de una estrategia de diversificación para mitigar las vulnerabilidades. En determinados sectores, los líderes expresaron un amplio acuerdo sobre la aplicación de una «preferencia europea» selectiva y proporcionada, que garantice que las consideraciones estratégicas guíen las decisiones de adquisición e inversión cuando sea necesario.

Al mismo tiempo, la UE reafirmó su apertura al comercio mundial. Costa destacó el apoyo unánime a una política comercial ambiciosa y pragmática centrada en la diversificación. Los dirigentes subrayaron la importancia de proseguir los esfuerzos de la Comisión para ampliar los acuerdos comerciales, salvaguardando al mismo tiempo los intereses europeos.

Movilizar la inversión para la competitividad

Una preocupación recurrente a lo largo de la cumbre fue el déficit de inversión de Europa. «No habrá competitividad sin una mayor inversión», afirmó Costa sin rodeos. El debate se centró principalmente en la movilización del capital privado, con un respaldo unánime a la aceleración de la Unión del Ahorro y la Inversión.

Europa, coincidieron los dirigentes, necesita un sistema financiero único y eficaz, capaz de canalizar mejor el ahorro europeo hacia inversiones europeas. Sin embargo, la inversión pública también desempeñará un papel decisivo. Esto implica reabrir los debates sobre la función de los instrumentos financieros europeos en el contexto de las negociaciones sobre el próximo Marco Financiero Plurianual.

Los objetivos últimos, resumidos por Costa, son claros: crecimiento económico, innovación industrial, empleo de calidad y asequibilidad para los ciudadanos.

Una hoja de ruta para «Una Europa, un mercado»

El próximo paso será decisivo. En el Consejo Europeo de marzo, la Presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, presentará una hoja de ruta detallada para conseguir un mercado único plenamente integrado a finales de 2027.

Von der Leyen describió el próximo documento como un plan de acción con calendarios precisos, objetivos y plazos claros. La ambición no es sólo conseguir el respaldo de la Comisión, sino también la aprobación formal de los dos colegisladores: el Consejo Europeo y el Parlamento Europeo.

«Queremos una Europa, un mercado», declaró, haciendo hincapié en que la competitividad debe estar respaldada por la estructura y la disciplina.

Si los compromisos adquiridos en Alden-Biesen se traducen en medidas concretas en marzo, la Unión Europea podría entrar en una nueva fase de integración económica. Los dirigentes apuestan por que en 2026 empiecen a materializarse resultados tangibles, al igual que la acción coordinada en materia de defensa produjo avances el año pasado.

El mensaje de los muros del castillo de Bélgica es inequívoco: Europa tiene intención de cumplir.

 

Alessandro Fiorentino