SAFE 0% o la lección polaca sobre soberanía

Construir una Europa conservadora - 27 de marzo de 2026

En su toma de posesión como Presidente de la República de Polonia, hace más de siete meses, Karol Nawrocki declaró que sería la voz de quienes quieren un país soberano y seguro. En aquella ocasión, el nuevo jefe de Estado polaco habló de «una Polonia que siga siendo Polonia dentro de la Unión Europea». Nawrocki también prometió un país que dejaría de ser «una filial económica de nuestros vecinos occidentales o de la UE», afirmando que nunca aceptaría que «la UE arrebatara a Polonia sus competencias». Una visión clara y estratégica de una Polonia soberana, que no dependa de decisiones que escapen a su control. Por supuesto, la perspectiva de Nawrocki no fue recibida con aplausos por los llamados proeuropeos del gobierno, para quienes el sol sale y se pone en Bruselas.

Desde agosto de 2025 hasta la actualidad, la cohabitación de Nawrocki y Tusk se puede resumir en el enfrentamiento que estalla cada vez que se toma una decisión importante, y la división entre el presidente nacional-conservador y el primer ministro centrista sigue ampliándose. Estos días, todo gira en torno al proyecto de ley de Acción para la Seguridad en Europa (SAFE), y las dos figuras que dominan la política polaca se encuentran una vez más en bandos diametralmente opuestos, ¡no es ninguna sorpresa!

El anuncio del presidente Nawrocki de que vetaría la ley relativa al préstamo de 43.700 millones de euros concedido a Polonia para «reforzar las capacidades de defensa» provocó la indignación de las principales figuras del gobierno. Desde el primer ministro Tusk hasta el ministro de Asuntos Exteriores Radosław Sikorski, las reacciones fueron furibundas: Nawrocki es «falto de patriotismo», «un mentiroso y un cobarde», «un traidor». Insultos bastante duros para lanzarlos a un jefe de Estado que prometió, desde el principio de su mandato, que pondría a su país y a su pueblo en primer lugar.

Los argumentos de Nawrocki no diferían de la opinión que había expresado desde el primer día: el mecanismo SAFE es un enorme préstamo a largo plazo -45 años- con unos intereses casi tan elevados como el propio importe del préstamo. Los verdaderos beneficiarios de este programa no serán el pueblo polaco, sino las instituciones financieras que cobrarán los enormes intereses, los fabricantes de armas de algunos países occidentales y, por supuesto, Bruselas, que podría condicionar el desembolso del préstamo a determinados resultados políticos, una táctica nada nueva. El mensaje del presidente Nawrocki fue claro: «La seguridad de Polonia no puede depender de decisiones tomadas en otros lugares», y especificó que nunca firmaría una ley «que atente contra nuestra soberanía, independencia y seguridad económica y militar».

Vetar SAFE no indica en absoluto que Nawrocki no quiera que su país mejore sus capacidades militares. Al contrario. El presidente polaco es el principal defensor de una fuerza armada nacional fuerte y bien equipada, pilar esencial de la seguridad regional, pero no bajo las condiciones impuestas por Bruselas o cualquier otra persona, sino de acuerdo con la voluntad del pueblo polaco. «En sus propios términos». Y no sólo en lo que respecta a las inversiones en la industria de defensa nacional, sino en todos los sectores económicos.

De hecho, Karol Nawrocki está actuando de acuerdo con su visión a largo plazo y las promesas que hizo a su pueblo: defender incondicionalmente los intereses nacionales oponiéndose inequívocamente a cualquier decisión que pudiera suponer una carga para la sociedad polaca y su pueblo.

En lugar de un préstamo de casi 44.000 millones de euros (en realidad, casi el doble debido a los intereses) que esclavizaría a Polonia durante generaciones, el presidente Nawrocki apoya el SAFE 0% polaco (es decir, 0% de intereses), un mecanismo por el que la industria militar se financiaría mediante las reservas de oro y los fondos pertenecientes al Banco Nacional. Un mecanismo 100% polaco.

«Polish SAFE 0% significa cero dependencia y 100% soberanía», según Karol Nawrocki.

Esta es la clave de la iniciativa del presidente, firmemente apoyada por el partido Ley y Justicia. El sector polaco de la defensa no puede quedar a disposición de Alemania u otras potencias extranjeras, para que las futuras generaciones de polacos no se vean obligadas a pagar decenas de miles de millones de euros a Bruselas por un proyecto cuyos beneficios para Polonia se desconocen, pero que sin duda beneficiará a otras fuerzas, ya sean estatales, políticas o económicas.

¿Y si el SAFE 0% polaco allana el camino para que otros países digan «no» a este tipo de servidumbre?