El problema que ha surgido en el sector ganadero a raíz del brote de fiebre aftosa en Chipre es enorme, lo que pone de manifiesto los problemas de larga data y las deficiencias estatales que han afectado al sector.
En otras palabras, la fiebre aftosa nos pilló desprevenidos y sacó a la luz problemas graves que deberían haberse abordado hace décadas. Los problemas que deberían haberse resuelto hace muchos años han salido ahora a la luz debido al brote de la enfermedad, lo que demuestra una vez más que primero dejamos que se produzca el daño y luego nos apresuramos a salvar lo que se pueda. Pero, ¿está justificado este enfoque? ¿Puede el sector primario, en general, avanzar hacia la era moderna con esa estrategia y esa mentalidad?
No olvidemos que la ganadería está íntimamente ligada a los productos lácteos y de exportación de Chipre, que también se han visto afectados tras el brote de fiebre aftosa. Esto ha tenido un impacto significativo en las exportaciones de nuestros productos ganaderos, lo que ha provocado pérdidas económicas considerables.
Al mismo tiempo, las pérdidas causadas por el sacrificio de los animales infectados han supuesto un daño enorme para los ganaderos. De hecho, muchos de ellos han visto cómo desaparecían por completo sus medios de vida y sus bienes.
Cabe destacar que la fiebre aftosa afectó a 121 explotaciones ganaderas de todo Chipre y provocó el sacrificio de 84 133 animales.
Más concretamente, las pérdidas y el sacrificio de animales a causa de la fiebre aftosa ascendieron a:
- 56 632 ovejas y cabras
- 24 483 reses
- 3.018 cerdos
Otro problema importante —si no el más importante de todos los que surgieron— tras el brote de fiebre aftosa y el sacrificio de los animales fue la producción de leche, así como la del queso tradicional de Chipre, el halloumi, que también es uno de los productos de exportación más importantes del país.
Según las cifras del informe, las explotaciones ganaderas afectadas produjeron en total el 4,06 % de la producción total de leche de Chipre en 2025. Sin embargo, en el caso de la ganadería ovina y caprina, se perdió el 8,97 % de la producción anual de leche de oveja y cabra, frente al 2,72 % de la producción de leche de vaca. En concreto, para 2026, se prevé que la producción de leche de oveja y cabra registre un déficit de 6,4 millones de litros.
El problema parece ser especialmente grave para la producción de halloumi, ya que se prevé una escasez de leche de oveja y de cabra en 2026 que, según las estimaciones del Gobierno, ascenderá a 144,04 millones de litros.
El papel del Estado
En una situación así, el Estado chipriota no podía quedarse al margen. Por eso se elaboró y se hizo público el informe del «Comité Científico Especial». Incluye un plan de doce años (2027-2038) para la reconstrucción y la reactivación del sector ganadero primario de Chipre.
El presupuesto total para abordar todos los problemas estructurales del sector ganadero asciende a 610,9 millones de euros, lo que supone un aumento del 565 % en comparación con el periodo 2014-2025, durante el cual se destinaron aproximadamente 91,5 millones de euros a la ganadería.
El plan general incluye tres medidas destinadas a hacer frente a los efectos de la crisis y a reestructurar el sector ganadero.
Veamos los detalles
La primera medida tiene como objetivo mejorar y reforzar la cría de ovejas y cabras, con un presupuesto de 372,225 millones de euros. Este es también el gasto más elevado de las tres medidas.
La segunda medida se refiere a la ganadería bovina e incluye un gasto de 134 millones de euros, con el objetivo de modernizar, reforzar y mejorar este sector ganadero en concreto.
La tercera medida se refiere a intervenciones concretas, como la creación de unidades de engorde de animales, sistemas electrónicos de bioseguridad, medidas de bienestar animal y la reubicación de explotaciones ganaderas.
Conclusión
En resumen, el sector ganadero se ha visto gravemente afectado por la fiebre aftosa, lo que ha puesto de manifiesto todas las debilidades estructurales y las deficiencias de las autoridades estatales competentes, que parecían no estar preparadas para hacer frente a un problema tan grave.
Esperemos, sin embargo, que esta crisis se convierta también en el punto de partida para la reactivación de un sector primario sólido, capaz de dejar atrás todos los problemas que se habían estado gestando bajo la superficie, a la espera de una oportunidad para salir a la luz.