La oportunidad de 9.8 mil millones de euros de Italia: un turismo que da la bienvenida a todo el mundo

Cultura - 20 de octubre de 2026

Los viajes accesibles se están convirtiendo en un factor clave para la competitividad, a medida que los cambios demográficos y el aumento de la inversión están transformando el sector hotelero italiano.

Unas vacaciones pueden echarse a perder antes incluso de empezar: una web de reservas por la que no te puedes mover, una descripción poco clara del baño, una estación sin conexiones accesibles. Para los viajeros con necesidades de accesibilidad, estos detalles determinan si un destino es realmente accesible. Para Italia, eliminar estos obstáculos supone una oportunidad económica, además de la responsabilidad de hacer que los viajes sean más inclusivos.

Según el Informe sobre Turismo Accesible de 2026, el sector registra aproximadamente nueve millones de llegadas y 38,6 millones de pernoctaciones en Italia. Su valor añadido directo estimado alcanza los 5.3 mil millones de euros, cifra que se eleva a 9.8 mil millones de euros si se tiene en cuenta el impacto económico global. Estas cifras reflejan una contribución sustancial a la economía, más allá del simple volumen de negocio de los servicios turísticos especializados.

El informe, elaborado por el Instituto Italiano para el Turismo para Todos (IsITT), se presentó en la feria TTG Travel Experience de Rímini, con la colaboración de la Fondazione CRT, SRM y el Centro de Innovación de Intesa Sanpaolo. Sus conclusiones apuntan a que la accesibilidad ocupa cada vez más un lugar central en la estrategia empresarial, ya que influye en la inversión, el diseño de los servicios y la calidad de los destinos.

El público potencial va mucho más allá de cualquier categoría concreta de viajero. El informe cita datos del Istat que muestran que, en 2023, unas 2,9 millones de personas en Italia tenían alguna discapacidad o limitaciones graves en sus actividades cotidianas, lo que supone aproximadamente el 5 % de la población. En 2025, el 22,7 % de las personas que vivían en hogares privados declararon tener limitaciones de diversa gravedad en sus actividades cotidianas.

El envejecimiento añade otra dimensión. Italia tiene 14,8 millones de residentes mayores de 65 años, lo que representa el 25,1 % de su población, según el informe. La edad avanzada no implica automáticamente una discapacidad, pero sí pone de relieve la importancia de contar con un transporte cómodo, información clara y entornos que se adapten a diferentes necesidades. Las lesiones temporales, las discapacidades sensoriales y las dificultades cognitivas amplían aún más el abanico de experiencias que los proveedores turísticos deben tener en cuenta.

Las empresas parecen cada vez más dispuestas a dar respuesta a esta necesidad. Entre las empresas orientadas a la accesibilidad, el porcentaje de las que invirtieron durante los últimos tres años subió del 79,6 % al 84,5 %. La proporción de las que tienen previsto invertir en los próximos tres años ha pasado del 67,5 % al 74,2 %. Estos porcentajes se refieren a un grupo que ya está comprometido con este tema, así que no hay que interpretarlos como representativos de todas las empresas turísticas italianas.

No obstante, esta tendencia es importante. La accesibilidad puede influir en cómo los viajeros eligen el alojamiento, organizan sus actividades y deciden si volverán. Como la gente suele viajar con familiares, amigos o acompañantes, las barreras que afectan a una persona pueden condicionar las decisiones de todo el grupo. Por eso, ofrecer servicios fiables tiene implicaciones comerciales para hoteles, restaurantes, empresas de transporte, atracciones culturales y tiendas locales.

El reto práctico es la continuidad. Una habitación accesible ofrece poca tranquilidad si el medio de transporte no puede acomodar al huésped o si no se puede llegar a la atracción cercana. Los destinos necesitan una planificación coordinada a lo largo de todo el recorrido del visitante, con el apoyo de la colaboración entre las autoridades públicas, los operadores privados y las personas con experiencia vivida en materia de discapacidad. Su participación debería empezar ya en la fase de diseño de los servicios.

La información merece una atención especial. Un símbolo genérico de accesibilidad no puede abarcar las necesidades de todos los viajeros. Las descripciones detalladas, las fotos precisas y la información clara sobre entradas, ascensores, baños y la asistencia disponible permiten a los visitantes valorar por sí mismos si el lugar les conviene. Las herramientas digitales pueden facilitar esto, siempre y cuando sean accesibles y la información que ofrezcan sea precisa.

Eso requiere un mantenimiento constante, además de una inversión inicial: un ascensor averiado o una página web desactualizada pueden echar por tierra las mejoras y dejar a los viajeros en una situación de incertidumbre justo cuando más necesitan sentirse seguros durante un viaje por un lugar desconocido.

La formación del personal es igual de importante. Una asistencia bien pensada implica saber escuchar, comunicarse con claridad y respetar las preferencias de cada uno. La tecnología y las adaptaciones físicas funcionan mejor cuando los empleados saben cómo ayudar a los huéspedes sin mermar su independencia.

El mensaje general del informe es que la inclusión y el desarrollo económico pueden reforzarse mutuamente. En el caso de Italia, el éxito debería medirse a través de los viajes que la gente pueda realizar de verdad y las experiencias que puedan disfrutar con confianza. Un destino accesible refuerza su atractivo al mejorar la esencia de la hospitalidad: permitiendo que más gente pueda llegar, participar y sentirse bienvenida.

 

Alessandro Fiorentino