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Merz en Munich: «El viejo orden mundial ya no existe»

Guerra en Ucrania - Nuestras democracias en peligro - febrero 15, 2026

La Canciller alemana advierte de la fragilidad de las alianzas y reclama una Europa soberana en una era geopolítica cambiante

En la Conferencia de Seguridad de Múnich 2025, el canciller alemán Friedrich Merz lanzó un duro mensaje: el viejo orden mundial ha desaparecido, y la alianza atlántica ya no puede darse por sentada. En su intervención en la reunión anual de líderes mundiales en Múnich, Merz advirtió que Europa debe adaptarse a una nueva era de rivalidad geopolítica en la que la propia libertad está cada vez más en peligro.

«Europa ha vuelto de unas vacaciones de la historia», declaró Merz, describiendo un continente que ya no puede permitirse la autocomplacencia. Durante años, señaló, las tensiones y los conflictos se han intensificado en todo el mundo. «Este orden, por imperfecto que fuera incluso en sus mejores momentos, ya no existe», dijo, señalando una ruptura decisiva con los supuestos que dieron forma a la Europa posterior a la Guerra Fría.

Una relación transatlántica tensa

Merz reconoció abiertamente que había surgido una brecha entre Europa y Estados Unidos. Refiriéndose a las declaraciones realizadas un año antes en Múnich por el vicepresidente estadounidense J. D. Vance, Merz admitió que Vance había tenido razón al destacar las crecientes divergencias. «La lucha cultural del movimiento MAGA no es la nuestra», declaró el dirigente alemán, trazando una clara línea divisoria entre las trayectorias políticas europea y estadounidense.

Subrayó que la concepción europea de la libertad de expresión difiere fundamentalmente de ciertas interpretaciones estadounidenses. En Europa, argumentó, la libertad de expresión termina cuando se ataca la dignidad humana y los principios constitucionales. También rechazó el proteccionismo y los aranceles, reafirmando el compromiso de Europa con el libre comercio, los acuerdos sobre el clima y las instituciones multilaterales como la Organización Mundial de la Salud.

Sin embargo, a pesar de estas diferencias, Merz subrayó que sigue siendo esencial reparar y revitalizar la confianza transatlántica. «Ni siquiera Estados Unidos será lo bastante fuerte para actuar solo en una era de rivalidad entre grandes potencias», afirmó. La OTAN, argumentó, no es sólo una ventaja competitiva para Europa, sino también para Estados Unidos. «Las autocracias pueden tener seguidores; las democracias tienen socios y aliados».

El despertar estratégico de Europa

Un tema central del discurso de Merz fue la necesidad de una Europa soberana y estratégicamente capaz. Reveló que había iniciado conversaciones confidenciales con el presidente francés Emmanuel Macron sobre el futuro de la disuasión nuclear europea. Con Estados Unidos reduciendo gradualmente su compromiso directo de defensa en el continente, se está examinando en silencio la posibilidad de que Francia amplíe su disuasión nuclear para cubrir Europa. Francia, junto con el Reino Unido, sigue siendo el único país de la UE que posee armas nucleares.

Merz dejó claro que Alemania no volvería a actuar sola en cuestiones de política de poder. «Liderazgo basado en la asociación, sí; fantasías hegemónicas, no», dijo, invocando las lecciones de la historia alemana. La respuesta al actual cambio geopolítico, argumentó, reside en el fortalecimiento de Europa como actor unificado capaz de defender su libertad, seguridad y competitividad.

Una Europa soberana, en opinión de Merz, debe convertirse en un «verdadero actor global» con su propia estrategia de seguridad, no como sustituto de la OTAN, sino como un pilar fuerte dentro de ella. El objetivo es reforzar la alianza en lugar de socavarla, garantizando que Europa contribuya de forma más sólida a la defensa colectiva.

La guerra en Ucrania y la amenaza rusa

La guerra en Ucrania ocupó un lugar preponderante en los debates de la conferencia. El Secretario General de la OTAN, Mark Rutte, se opuso a los discursos que presentaban a Rusia como imparable. «En lugar de ver a los rusos como un oso poderoso, debemos entender que se mueven por Ucrania a la velocidad de un caracol de jardín», dijo, citando las graves pérdidas rusas: 35.000 muertos en diciembre y 30.000 sólo en enero.

Rutte advirtió contra caer en la trampa de la propaganda rusa, argumentando que, aunque el conflicto sigue siendo brutal y costoso, Moscú está pagando un precio asombroso. El mensaje fue claro: la unidad europea y el apoyo sostenido a Ucrania siguen siendo vitales.

Groenlandia, el rearme y el realineamiento mundial

Más allá de Ucrania, los líderes debatieron cuestiones que iban desde la importancia estratégica de Groenlandia hasta la evolución de la alianza transatlántica y la aceleración del rearme europeo. El contexto más amplio es un mundo cada vez más definido por la competencia entre grandes potencias, la rivalidad tecnológica y las alianzas cambiantes.

La delegación estadounidense, encabezada este año por el Secretario de Estado Marco Rubio, señaló un enfoque matizado. En contraste con las agudas críticas a Europa del año pasado, el tono de Washington parecía más comedido. Rubio reconoció que el mundo ha entrado en una nueva era geopolítica que exige que todas las partes reevalúen sus papeles.

Asistieron a la cumbre destacados dirigentes europeos, como Macron, el Primer Ministro británico Keir Starmer, el Primer Ministro polaco Donald Tusk y la Primera Ministra danesa Mette Frederiksen. Su presencia subrayó la urgencia de redefinir el lugar de Europa en un sistema internacional cambiante.

La libertad en juego

Para Merz, lo que está en juego no podría ser mayor. «En la era de las grandes potencias, la libertad no está garantizada, está en peligro», advirtió. La tarea de Europa, concluyó, es unirse y reforzarse, no aisladamente sino en asociación.

Puede que las viejas certezas hayan desaparecido, pero en Múnich resonó claramente un mensaje: Europa debe redescubrir su propósito estratégico, o arriesgarse a ser moldeada por fuerzas que escapan a su control.

 

Alessandro Fiorentino