La UE lanza un sistema completo de entrada y salida: Una revisión digital de los controles fronterizos

Ciencia y Tecnología - 12 de abril de 2026

Los datos biométricos sustituyen a los sellos de los pasaportes en 29 países, lo que promete una mayor seguridad pero suscita preocupación por los retrasos en los aeropuertos

Ha entrado oficialmente en vigor una importante transformación en la gestión de las fronteras europeas. A partir del 10 de abril de 2026, el Sistema de Entradas y Salidas (SES) de la Unión Europea estará plenamente operativo, lo que marcará el fin de los sellos tradicionales en los pasaportes y el comienzo de una nueva era de controles fronterizos digitales y biométricos para los viajeros extracomunitarios.

El sistema, introducido gradualmente desde octubre de 2025 en 29 países europeos, ya está plenamente implantado. Registra electrónicamente las entradas y salidas, recogiendo no sólo los datos del pasaporte, sino también las huellas dactilares y las imágenes faciales de los viajeros que entran en la UE para estancias cortas. El cambio está diseñado para modernizar los procedimientos fronterizos, mejorar la seguridad y reducir el fraude, pero también se espera que provoque trastornos iniciales, sobre todo en los aeropuertos más concurridos.

Un sistema ya plenamente vigente

A partir del 10 de abril, las nuevas normas se aplican universalmente en todos los países participantes. El SES sustituye el sellado manual de pasaportes por un sistema digital centralizado que rastrea cuándo y dónde entran y salen del espacio Schengen los viajeros extracomunitarios.

Según la Comisión Europea, el sistema ya ha demostrado su eficacia durante su implantación gradual. Se ha denegado la entrada a más de 24.000 personas por cuestiones como documentos caducados o falsificados, o por no justificar el motivo de su visita. Además, más de 600 personas han sido señaladas como posibles riesgos para la seguridad.

La plena activación del sistema representa un hito importante en el esfuerzo más amplio de la UE por reforzar sus fronteras exteriores y facilitar al mismo tiempo los viajes legítimos.

A quién afecta y a quién no

El SES se aplica a los ciudadanos de fuera de la UE y de fuera de Schengen que viajan a Europa para estancias cortas, definidas como de hasta 90 días dentro de un periodo de 180 días. Esto incluye a turistas, viajeros de negocios y personas que realizan visitas transfronterizas de corta duración.

Por ejemplo, los ciudadanos británicos -ahora tratados como nacionales de terceros países tras el Brexit- entran en el sistema, aunque estén exentos de visado para estancias cortas. Lo mismo se aplica a los viajeros procedentes de otros países exentos de visado, independientemente de que su visita sea por turismo o por trabajo. Incluso las personas que tienen propiedades en la UE pero carecen de permiso de residencia deben cumplir los nuevos procedimientos.

El sistema se aplica en 25 Estados miembros de la UE dentro del espacio Schengen, incluidos países como Francia, Alemania, Italia y España, así como en cuatro países asociados no pertenecientes a la UE: Islandia, Liechtenstein, Noruega y Suiza.

Sin embargo, no todos los países europeos están incluidos. Irlanda y Chipre, que no forman parte del espacio Schengen, siguen recurriendo a los controles tradicionales de pasaportes. Algunas categorías de viajeros también están exentas, como los familiares de ciudadanos de la UE titulares de tarjetas de residencia válidas, la tripulación de transportes internacionales y el personal militar que participa en misiones de la OTAN o de la Asociación para la Paz.

Los ciudadanos de microestados como Andorra, San Marino, la Ciudad del Vaticano y Mónaco también están excluidos del sistema.

Preocupación por los retrasos en los aeropuertos

A pesar de sus beneficios a largo plazo, se prevé que la EEE cause importantes perturbaciones a corto plazo. Las autoridades aeroportuarias y las asociaciones de compañías aéreas han advertido de la prolongación de los tiempos de espera, sobre todo en los periodos punta de viaje.

Según los grupos del sector, los tiempos de espera en los controles fronterizos ya han alcanzado hasta dos horas en algunos casos durante la fase de transición, y se han registrado colas aún más largas en algunos aeropuertos. Una de las principales razones es que, desde finales de marzo, todos los viajeros de terceros países deben pasar por el SES sin excepción.

Antes, las autoridades fronterizas tenían flexibilidad para suspender o reducir los procedimientos del SES durante los periodos de tráfico intenso. Esto ya no será posible con la plena aplicación, lo que aumentará la presión sobre unos puntos de entrada ya de por sí muy concurridos.

Por ello, se aconseja a los viajeros que lleguen a los aeropuertos al menos entre 90 y 120 minutos antes de lo habitual para tener en cuenta posibles retrasos. Aunque se espera que estas perturbaciones disminuyan con el tiempo, a medida que se agilicen los procedimientos, las partes interesadas del sector instan a la Comisión Europea a que permita una flexibilidad temporal durante la temporada de viajes del verano de 2026.

El papel de los pasaportes biométricos

Aunque los pasaportes biométricos no son obligatorios según el SES, ofrecen una ventaja significativa. Los viajeros con documentos biométricos pueden utilizar los quioscos de autoservicio para registrar sus datos más rápidamente, reduciendo el tiempo empleado en los controles fronterizos.

Quienes no tengan pasaporte biométrico deberán completar el proceso de registro en mostradores con personal, donde se les pedirá que faciliten sus huellas dactilares y una imagen facial. Este registro inicial puede llevar más tiempo, pero los datos se almacenarán durante tres años, con lo que las entradas posteriores en la UE serán mucho más rápidas.

La negativa a proporcionar datos biométricos supondrá la denegación automática de la entrada, lo que subraya el estricto marco de aplicación del sistema. Los menores de 12 años están exentos de la toma de huellas dactilares, pero deben hacerse una fotografía.

Es importante destacar que los viajeros no necesitan inscribirse previamente en el SES. Toda la recogida de datos tiene lugar en el punto de entrada en la UE.

Un acto de equilibrio entre seguridad y eficacia

La puesta en marcha del Sistema de Entradas y Salidas representa un cambio histórico en la forma en que Europa gestiona sus fronteras. Al sustituir los anticuados procesos manuales por un seguimiento digital avanzado, la UE pretende mejorar tanto la seguridad como la eficacia.

Sin embargo, la transición conlleva retos. En los próximos meses se pondrá a prueba la capacidad del sistema para gestionar grandes volúmenes de pasajeros sin causar retrasos excesivos.

Si tiene éxito, el SES podría convertirse en un modelo para la gestión de fronteras en todo el mundo, combinando la innovación tecnológica con una supervisión más estricta en un entorno mundial de viajes cada vez más complejo.

 

Alessandro Fiorentino