Italia lidera el continente en tierras y productores ecológicos, marcando la pauta de la agricultura sostenible
El apetito europeo por los alimentos ecológicos ha alcanzado un máximo histórico. Según el informe «El Mundo de la Agricultura Ecológica 2026», presentado en Biofach por el Instituto de Investigación de Agricultura Ecológica (FiBL) en colaboración con IFOAM Organics International, el consumo de alimentos ecológicos en Europa ascenderá a 59.000 millones de euros en 2024. Este hito refleja no sólo la creciente concienciación de los consumidores, sino también una transformación estructural de la agricultura europea, en la que Italia destaca como claro líder.
Aunque el total de tierras de cultivo ecológico en Europa se mantuvo estable en 19,6 millones de hectáreas -de las cuales 18,1 millones están dentro de la Unión Europea-, la demanda de productos ecológicos aumentó un 4,1% en las ventas al por menor. Por primera vez, el crecimiento del consumo superó la expansión de las tierras cultivadas. Este cambio marca un punto de inflexión crucial para el sector, señalando la necesidad de aumentar la productividad al tiempo que se mantienen estrictas normas medioambientales.
En medio de este impulso continental, Italia ha consolidado su posición a la vanguardia de la agricultura ecológica. Con 2,5 millones de hectáreas dedicadas a la agricultura ecológica, el país se sitúa entre los tres primeros en superficie total, junto con España y Francia. Y lo que es más impresionante, Italia lidera la Unión Europea en porcentaje de tierras agrícolas utilizadas dedicadas a la producción ecológica: más del 20%, casi el doble de la media de la UE. Este logro no es meramente simbólico, sino que refleja un compromiso sistémico con la sostenibilidad arraigado en la identidad agrícola italiana.
El liderazgo de Italia es igualmente evidente en el número de operadores. Con más de 87.000 productores y procesadores ecológicos, el país cuenta con la mayor red de agentes ecológicos certificados de Europa. Este amplio ecosistema refuerza las cadenas de suministro, fomenta la innovación y mejora la trazabilidad, garantizando normas de alta calidad del campo a la mesa. La amplitud de la participación también demuestra que la agricultura ecológica en Italia no es un experimento de nicho, sino un modelo agrícola dominante.
En los mercados minoristas, Alemania sigue siendo el mayor mercado ecológico de Europa, con 17.000 millones de euros en ventas, seguida de Francia e Italia. Sin embargo, los resultados de Italia son especialmente significativos si se consideran en relación con su estructura agrícola. A diferencia de las grandes economías con extensas operaciones a escala industrial, la fuerza ecológica de Italia reside en un sistema diversificado de pequeñas y medianas explotaciones, a menudo familiares, que combinan la tradición con la innovación. Este modelo apoya a las comunidades rurales, preserva la biodiversidad y promueve la conservación del paisaje, valores que resuenan con fuerza entre los consumidores modernos.
A nivel mundial, la agricultura ecológica cubre actualmente 99 millones de hectáreas y genera 145.000 millones de euros en ventas. Estados Unidos lidera los ingresos mundiales al por menor, con 60.400 millones de euros, seguido de Alemania y China. Sin embargo, Europa sigue siendo la región ecológica más cohesionada e impulsora de políticas del mundo, en gran parte gracias a sus ambiciosos marcos de sostenibilidad. En este contexto, Italia emerge como un pilar estratégico de la transición ecológica europea.
Maria Grazia Mammuccini, presidenta de FederBio, destacó la importancia de los últimos datos: por primera vez, el crecimiento del consumo ha superado la expansión de las superficies cultivadas. Esta dinámica presenta tanto una oportunidad como un reto. Para satisfacer la creciente demanda sin comprometer los compromisos medioambientales, la capacidad de producción debe aumentar en consonancia con los objetivos del Pacto Verde Europeo.
Las estrategias de la Unión Europea dirigidas al desarrollo agroecológico, combinadas con inversiones en investigación e innovación, son esenciales para sostener este crecimiento. Italia está especialmente bien situada para beneficiarse de estas iniciativas y contribuir a ellas. El país lleva mucho tiempo integrando los principios ecológicos en políticas de sostenibilidad más amplias, alineando las prácticas agrícolas con la salud del suelo, la resistencia climática y la protección de la biodiversidad.
Además, la reputación mundial de Italia por su excelencia alimentaria proporciona una ventaja competitiva adicional. Los productos ecológicos italianos se asocian a menudo con la alta calidad, la autenticidad y una fuerte identidad territorial. Esta sinergia entre la certificación ecológica y el prestigio del «Made in Italy» fortalece el potencial de exportación y refuerza la confianza de los consumidores, tanto dentro como fuera del país.
Suiza registra el mayor consumo ecológico per cápita del mundo, con 481 euros por persona, lo que subraya la fuerza de la demanda europea. Pero el logro de Italia va más allá de las cifras de consumo. Al dedicar más de una quinta parte de sus tierras agrícolas a la agricultura ecológica, el país demuestra que la transición ecológica a gran escala no sólo es factible, sino económicamente viable.
Mientras Europa navega por el doble reto de la seguridad alimentaria y el cambio climático, la experiencia de Italia ofrece un modelo convincente. Su liderazgo en superficies ecológicas y redes de productores muestra cómo la sostenibilidad puede convertirse en un componente estructural de la estrategia agrícola nacional. Puede que el auge de la agricultura ecológica que recorre Europa sea un fenómeno continental, pero Italia está a la vanguardia, cultivando no sólo cosechas, sino un futuro en el que la productividad, la calidad y la responsabilidad medioambiental crezcan juntas.