El Mediterráneo como nuevo centro energético europeo: el proyecto Cronos y la estrategia italiana de diversificación del suministro

Energía - 25 de agosto de 2026

En los últimos años, el sistema energético europeo ha sufrido una profunda transformación, impulsada por la necesidad de reducir la dependencia de las fuentes de suministro tradicionales y reforzar la seguridad del abastecimiento en un contexto internacional marcado por una creciente inestabilidad geopolítica. La reducción progresiva de las importaciones de gas de Rusia, como consecuencia de los cambios en el equilibrio político y económico internacional, ha empujado a los países europeos a buscar nuevos socios energéticos y a redefinir sus estrategias de suministro, con el objetivo de garantizar una mayor continuidad del suministro y una mayor resiliencia del sistema energético continental. Este proceso ha llevado a un cambio de enfoque en el abastecimiento hacia el Mediterráneo, una zona que ha adquirido una importancia estratégica cada vez mayor en los últimos años gracias a la presencia de importantes recursos naturales, al desarrollo de nuevas infraestructuras de transporte y al potencial para reforzar la cooperación energética entre Europa, el norte de África y el Mediterráneo oriental. En este contexto, cobran especial importancia tanto el fortalecimiento de las relaciones con Argelia, un socio energético histórico de Italia y de la Unión Europea, como el inicio de la explotación de los recursos de gas natural situados en el Mediterráneo Oriental. Estos recursos están destinados a contribuir cada vez más a la seguridad energética europea y a cambiar el equilibrio regional del sector. Entre los proyectos más importantes de esta nueva etapa destaca el desarrollo del yacimiento de Cronos, situado en alta mar frente a Chipre, una iniciativa que supone un paso especialmente significativo en la historia energética de la isla. Gracias a este proyecto, Chipre se prepara para entrar por primera vez en el club de los países productores y exportadores de gas natural, aprovechando sus recursos marinos y reforzando su papel en el panorama energético del Mediterráneo oriental. Al mismo tiempo, Argelia sigue consolidando su posición como principal proveedor de Italia, lo que supone una contribución crucial a la construcción de una red de suministro cada vez más diversificada y resiliente, menos expuesta a los riesgos derivados de posibles interrupciones del suministro procedentes de zonas geográficas concretas. La evolución de estos dos procesos pone de relieve cómo la seguridad energética europea se basa cada vez más en una pluralidad de rutas, proveedores e infraestructuras, capaces de garantizar una mayor flexibilidad al sistema y de reforzar la autonomía estratégica del continente a largo plazo.

EL PROYECTO CRONOS Y EL DESARROLLO DEL GAS DE CHIPRE

El desarrollo del yacimiento de Cronos empezó después de que Eni y TotalEnergies, que tienen cada una una participación del 50 % en el Bloque 6 de la costa de Chipre, adoptaran la decisión final de inversión, lo que permitió que comenzara la fase de construcción del proyecto. Esta iniciativa supone el primer desarrollo de un yacimiento de gas natural en la historia de Chipre y se espera que comience a suministrar al mercado en 2028. El yacimiento se descubrió en 2022 y se confirmó posteriormente mediante actividades de evaluación que concluyeron en 2024. Se encuentra en aguas profundas, a unos 185 kilómetros de la costa suroeste de la isla, y contiene más de tres billones de pies cúbicos de gas inicialmente en el yacimiento, una cantidad que pone de relieve su importancia estratégica para el futuro energético de la zona. El proyecto incluye la construcción de cuatro pozos submarinos, diseñados para garantizar una producción diaria de unos 500 millones de pies cúbicos de gas natural, lo que equivale a unas 2,8 millones de toneladas de gas natural licuado (GNL) al año. Estos volúmenes se destinarán a los mercados internacionales, sobre todo al europeo, lo que reforzará la disponibilidad de fuentes de suministro alternativas.

INTEGRACIÓN DE LAS INFRAESTRUCTURAS CON EGIPTO

Uno de los aspectos más innovadores del proyecto es la decisión de aprovechar la infraestructura ya existente, una solución que reduce considerablemente los plazos de desarrollo, disminuye las inversiones necesarias y limita el impacto medioambiental en comparación con la construcción de una nueva cadena de producción. El gas extraído del yacimiento de Cronos se transportará a través de una conexión submarina hasta Egipto, donde se procesará utilizando las instalaciones ya operativas del yacimiento de Zohr, gestionadas por Eni. A continuación, el combustible llegará a la terminal de licuefacción de Damietta, también situada en Egipto, donde se transformará en GNL para su exportación a los mercados internacionales, con especial atención a la demanda europea. El uso de la infraestructura existente es un elemento clave de la estrategia industrial adoptada por Eni y TotalEnergies, que se centra en inversiones caracterizadas por una alta competitividad económica, bajos costes y menores emisiones. Este enfoque permite aprovechar los activos existentes, evitando la duplicación de infraestructuras y promoviendo una mayor sostenibilidad general del proyecto. La puesta en marcha operativa del proyecto también ha sido posible gracias a la finalización del marco institucional y contractual. Tras el acuerdo firmado en febrero de 2025 entre los gobiernos de Chipre y Egipto, se han ultimado todos los acuerdos comerciales necesarios en relación con el uso de la infraestructura marina de Zohr, el tránsito de gas a través del territorio egipcio, la licuefacción en la planta de Damietta y la posterior comercialización del GNL en los mercados internacionales. Según Claudio Descalzi, director general de Eni, Cronos supone un paso concreto hacia la transformación de Chipre en un nuevo productor y exportador europeo de gas natural y es una piedra angular para la creación de un futuro centro energético en el Mediterráneo oriental. Para TotalEnergies, el proyecto también es de gran importancia estratégica, ya que contribuye a la expansión de su cartera de GNL, que la empresa pretende aumentar hasta alcanzar aproximadamente 60 millones de toneladas anuales para 2030. Para Eni, la iniciativa consolida aún más su presencia en el Mediterráneo oriental al aprovechar las sinergias creadas a lo largo de los años gracias al desarrollo del yacimiento egipcio de Zohr.

ARGELIA Y LA SEGURIDAD DEL SUMINISTRO ITALIANO

Aunque el proyecto de Chipre supone una perspectiva de futuro, la seguridad energética de Italia sigue dependiendo en gran medida de los suministros de Argelia. El presidente Abdelmadjid Tebboune confirmó que Italia es el mayor comprador europeo de gas argelino, por delante de España y Francia, aunque no reveló las cantidades destinadas al mercado italiano. El sector energético sigue siendo, además, un instrumento clave de la política económica y diplomática de Argelia. El refuerzo de la cooperación bilateral también quedó patente en la conversación telefónica entre el presidente argelino y la primera ministra Giorgia Meloni, en la que se reiteró el deseo de intensificar aún más la asociación estratégica en los sectores energético, industrial y económico. Entre los temas tratados también se incluyeron las iniciativas del Plan Mattei para África, con especial referencia al Centro de Excelencia «Enrico Mattei» de Sidi Bel Abbès, cuyo objetivo es promover la formación y la innovación en el sector agrícola.

ESTRATEGIA DE DIVERSIFICACIÓN DEL SUMINISTRO ITALIANO

Los últimos acontecimientos ponen de manifiesto una estrategia energética italiana cada vez más centrada en diversificar las fuentes de suministro. Por un lado, Argelia sigue garantizando un suministro estable a través del gasoducto TransMed y de las exportaciones de GNL; por otro, la incorporación de Chipre a la lista de países productores ampliará aún más la variedad de fuentes disponibles a lo largo del corredor del sur del Mediterráneo. Italia importa aproximadamente el 95 % de su consumo de gas natural y, tras reducir drásticamente su dependencia de Rusia, ha creado un sistema de suministro mucho más diversificado. Argelia es actualmente el principal proveedor, cubriendo aproximadamente el 36 % de las importaciones a través del gasoducto TransMed. Le sigue Azerbaiyán, que aporta aproximadamente el 16 % a través del gasoducto Trans Adriatic Pipeline (TAP); Estados Unidos, mediante GNL; y los países del norte de Europa, sobre todo Noruega y los Países Bajos, además de Catar y Libia. Desde el punto de vista económico, el coste de las distintas fuentes de suministro varía considerablemente. El gas transportado por gasoducto desde Argelia y Azerbaiyán suele ser más competitivo porque no requiere las operaciones de licuefacción, transporte marítimo y posterior regasificación que exige el GNL. El GNL, que procede principalmente de Estados Unidos, Catar y otros exportadores internacionales, tiene unos costes medios más elevados y está más expuesto a las fluctuaciones de los precios internacionales, a los riesgos geopolíticos y a los retos logísticos del transporte marítimo. Las recientes tensiones en el estrecho de Ormuz han puesto de manifiesto cómo las rutas procedentes del Golfo pueden ser vulnerables a interrupciones y a fuertes aumentos de costes, lo que refuerza aún más la importancia estratégica del Mediterráneo como zona clave para el abastecimiento energético europeo. En este contexto, el proyecto Cronos adquiere una relevancia que va más allá de la simple puesta en marcha de un nuevo yacimiento. Representa uno de los elementos destinados a redefinir el panorama energético europeo, consolidando un sistema de interconexiones que une Chipre, Egipto, Argelia e Italia y reforzando el papel de nuestro país como plataforma energética potencial entre el norte de África, el Mediterráneo oriental y el mercado europeo.