El 1 de agosto de 2026, Italia y Dinamarca pusieron en marcha una iniciativa diplomática conjunta dirigida a los responsables de las instituciones de la Unión Europea tras los recientes acontecimientos ocurridos en la frontera exterior europea de Ceuta. La propuesta, respaldada por un total de veintidós jefes de Estado y de Gobierno, se formalizó en una carta dirigida al presidente del Consejo Europeo, António Costa; a la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen; y al presidente en ejercicio del Consejo de la Unión Europea, Micheál Martin. El objetivo principal del documento es instar a las instituciones europeas a dar una respuesta oportuna y coordinada ante una situación que se considera especialmente crítica para la gestión de las fronteras exteriores de la Unión.
MOTIVOS DE LA SOLICITUD DE INTERVENCIÓN EUROPEA
Los firmantes expresan su profunda preocupación por los sucesos de Ceuta, que interpretan como un desafío directo a la integridad de las fronteras exteriores de la Unión Europea. Según la postura común de los veintidós líderes, las redes criminales dedicadas al tráfico de migrantes están aprovechando las circunstancias más recientes para facilitar los cruces irregulares y ejercer presión sobre el sistema europeo de gestión de la migración y el asilo. El documento también señala que una reciente sentencia del Tribunal Supremo español se ha utilizado como un factor que podría facilitar estas dinámicas, contribuyendo a un uso distorsionado de la legislación en materia de migración y protección internacional. En este contexto, los Estados firmantes hacen hincapié en la necesidad de reforzar las medidas para combatir la inmigración irregular mediante una mayor coordinación entre los Estados miembros, la consolidación de las fronteras exteriores y la revisión de las políticas consideradas como posibles factores de atracción, incluida la regularización a gran escala de los extranjeros que se encuentran en situación irregular.
LA PROTECCIÓN DE LAS FRONTERAS Y LA PREVENCIÓN DE LOS MOVIMIENTOS IRREGULARES
Un elemento clave de la iniciativa es evitar que los cruces masivos y descontrolados, la explotación de la migración u otras formas de amenazas híbridas alimenten la creencia de que una entrada ilegal en la Unión Europea podría convertirse después en una estancia legal. Según los firmantes, esa percepción supondría un incentivo para nuevos intentos de entrada irregular, socavaría la confianza de los ciudadanos en la política migratoria común europea y tendría efectos negativos en todos los Estados miembros. La situación también está relacionada con la importancia de la Declaración de Chisinau sobre Migración, cuya aplicación rápida y eficaz se espera que sea una herramienta fundamental para reforzar la cooperación europea en la gestión de los flujos migratorios.
SOLICITUD DE UNA RESPUESTA COORDINADA DE LA UNIÓN EUROPEA
Dada la gravedad de los hechos, la carta propone que la Presidencia irlandesa del Consejo de la Unión Europea convoque urgentemente una videoconferencia extraordinaria de los ministros del Interior. Esta reunión debería permitir hacer un balance conjunto de la situación y definir una estrategia común capaz de garantizar una respuesta europea coordinada. Las medidas previstas incluyen la rápida movilización de los instrumentos de los que ya dispone la Unión Europea, junto con un mayor apoyo a España para restablecer un control efectivo de la frontera exterior y evitar nuevos cruces irregulares. Se presta especial atención al posible aumento del apoyo operativo de Frontex y a evaluar la eficacia de la cooperación entre la UE y Marruecos en la gestión de las actividades de control y repatriación.
COOPERACIÓN CON ESPAÑA Y MARRUECOS
Los firmantes agradecen la colaboración establecida entre España y Marruecos para garantizar la rápida repatriación de los migrantes que entraron de forma irregular por Ceuta. El documento destaca que ya se ha repatriado a un número significativo de personas a su país de origen o de tránsito y expresa su confianza en que, gracias también al apoyo de la Unión Europea, la situación se pueda controlar por completo en poco tiempo. También señala que, en el momento de redactar este documento, no se han registrado movimientos secundarios no autorizados hacia otros Estados europeos. No obstante, los veintidós líderes reiteran su disposición a adoptar, de conformidad con la legislación de la UE y el Código de Fronteras de Schengen, todas las medidas que se consideren necesarias para proteger el orden público y hacer frente a cualquier riesgo derivado de los movimientos secundarios, incluido el refuerzo o la reintroducción temporal de los controles en las fronteras interiores.
SOLIDARIDAD EUROPEA Y APOYO POLÍTICO A LA INICIATIVA
Por último, la carta recuerda las directrices consolidadas del Consejo Europeo, según las cuales la protección de las fronteras exteriores de la Unión, la prevención de la inmigración irregular, la lucha contra los movimientos secundarios y el apoyo a los Estados más vulnerables son responsabilidades compartidas por todos los Estados miembros. Desde esta perspectiva, gestionar la crisis de Ceuta se presenta como un reto que requiere unidad política, determinación y una toma de decisiones rápida. A través de esta posición conjunta, los veintidós líderes europeos instan a las principales instituciones de la Unión a que asuman un papel de liderazgo para garantizar una respuesta rápida, eficaz y totalmente coordinada a la situación en la frontera exterior de Ceuta.