La reforma de la política de competencia europea en la era digital: hacia una mayor autonomía estratégica para la Unión Europea

Comercio y Economía - 7 de agosto de 2026

El Parlamento Europeo ha esbozado recientemente una nueva visión para la política de competencia, proponiendo una actualización de las normas de la UE para adaptarlas a las transformaciones de la economía digital y a la creciente competencia mundial. A través de una resolución que, aunque no es legalmente vinculante, marca una dirección política importante, la Asamblea de Estrasburgo pide a la Comisión Europea que reconsidere el marco regulador actual, con el objetivo de reforzar la competitividad de la industria europea, reducir las dependencias estratégicas respecto a operadores no europeos y crear condiciones favorables para el desarrollo de las grandes empresas del continente. Según la resolución, la política de competencia ya no debería limitarse a combatir los abusos de posición dominante o a impedir fusiones perjudiciales para los consumidores, sino que debería convertirse en una herramienta capaz de respaldar la resiliencia económica, la seguridad, la sostenibilidad, la autonomía estratégica y la competitividad de la Unión. Desde esta perspectiva, el Parlamento sugiere que las recomendaciones que figuran en los informes elaborados por Mario Draghi y Enrico Letta sirvan de punto de referencia para el futuro desarrollo del derecho europeo de la competencia.

FORTALECIMIENTO DE LOS MERCADOS DIGITALES

Una parte importante de la resolución se centra en reforzar la aplicación de la Ley de Mercados Digitales, que se creó para limitar el poder de las grandes plataformas digitales consideradas «guardianes», es decir, aquellas capaces de controlar el acceso a los mercados digitales. Entre ellas están Google, Amazon, Apple, Booking.com, TikTok, Meta y Microsoft. El Parlamento pide a la Comisión que utilice con más frecuencia los instrumentos que prevé el reglamento, como las investigaciones de mercado, las medidas provisionales, los procedimientos de infracción y las sanciones, para evitar que estos operadores eludan sus obligaciones según el reglamento. Para garantizar la aplicación efectiva de la Ley de Mercados Digitales, también se propone la introducción de una contribución financiera específica, denominada «tasa DMA». Esta tasa tiene por objeto garantizar recursos financieros estables para las actividades de supervisión y control.

NUEVAS TECNOLOGÍAS, COMPUTACIÓN EN LA NUBE Y PREVENCIÓN DE MONOPOLIOS

El Parlamento sugiere que, en la próxima revisión del reglamento, se amplíe el alcance de las nuevas normas para incluir las tecnologías emergentes que están desempeñando un papel fundamental en la economía digital. Entre ellas se encuentran los modelos de inteligencia artificial, los chatbots, los asistentes virtuales, los servicios de computación en la nube y los sistemas operativos de la televisión conectada. El objetivo es evitar que se creen nuevas posiciones monopolísticas antes de que estos mercados alcancen su plena madurez. Los eurodiputados piden a la Comisión que aproveche la investigación que ya está en marcha para actualizar los requisitos del reglamento y eliminar las barreras que impiden a los clientes cambiar de proveedor, algo que consideran que puede limitar significativamente la competencia.

FUSIONES, CAMPEONES EUROPEOS Y CÓMO HACER FRENTE A LAS ADQUISICIONES ABUSIVAS

La revisión de las normas sobre concentraciones es otro elemento clave de la propuesta del Parlamento. Según los eurodiputados, el sistema actual debería actualizarse para fomentar la aparición de grandes grupos industriales paneuropeos capaces de competir con los principales operadores mundiales, sin poner en peligro la competencia ni el bienestar de los consumidores. Por eso, se pide a la Comisión que adopte criterios de evaluación más dinámicos, teniendo en cuenta no solo los efectos inmediatos de las operaciones en los precios y las cuotas de mercado, sino también su contribución a la capacidad de innovación, la inversión, la resiliencia de la producción y el crecimiento económico a largo plazo. Del mismo modo, la Comisión pide que se revisen las directrices europeas sobre concentraciones para tener más en cuenta la necesidad de crear auténticos «campeones europeos» en sectores estratégicos como las telecomunicaciones, la energía, los sistemas de pago y la defensa.

AUTONOMÍA ESTRATÉGICA Y NUEVAS HERRAMIENTAS DE INTERVENCIÓN

Las propuestas presentadas por el Parlamento Europeo vinculan estrechamente la política de competencia con el objetivo de la autonomía estratégica de la Unión. Desde esta perspectiva, se pide un fuerte apoyo al desarrollo de infraestructuras europeas esenciales, como los servicios en la nube, las infraestructuras de inteligencia artificial, las redes financieras y los sistemas de pago interoperables, con el fin de reducir la dependencia de las infraestructuras y los operadores de terceros países. En este mismo contexto, el Parlamento Europeo pide que se refuerce la aplicación del Reglamento sobre subvenciones extranjeras a las plataformas y mercados en línea con sede fuera de la Unión Europea, evitando al mismo tiempo imponer cargas administrativas excesivas a las pequeñas y medianas empresas europeas. En cuanto a los pagos electrónicos, el Parlamento también pide a la Comisión que concluya rápidamente sus investigaciones sobre las comisiones que cobran Visa y Mastercard, y señala que el euro digital supone una oportunidad importante para reforzar la competencia y reducir la dependencia de los circuitos de pago no europeos. Por último, la resolución propone la introducción de una nueva herramienta europea de investigación de mercado, diseñada para que la Comisión pueda abordar situaciones en las que la competencia se vea comprometida, incluso cuando no haya infracciones específicas de la legislación antimonopolio. A diferencia de los procedimientos tradicionales, este mecanismo abordaría problemas estructurales del mercado, siguiendo modelos ya adoptados en algunos Estados miembros. Por eso, el Parlamento pide a la Comisión Europea que presente una propuesta legislativa que complemente el marco regulador actual, reforzando la capacidad de la Unión para responder a los nuevos retos que plantean la transformación digital y la competencia económica internacional. Este es el reto de los próximos meses.