La Unión Europea está experimentando transformaciones estructurales encaminadas a la neutralidad climática de aquí a 2050, la seguridad del abastecimiento y la competitividad industrial. En este marco, la transición energética implica algo más que la difusión de las fuentes renovables; también implica una profunda reorganización de los sistemas de producción, distribución y consumo de energía. ENEL, primera empresa energética italiana y uno de los mayores operadores europeos, se posiciona como un actor capaz de integrar las políticas climáticas, la innovación tecnológica y las inversiones en infraestructuras, desempeñando un papel clave en los procesos promovidos por las instituciones de la UE.
EL ESPACIO COMO NUEVA FRONTERA PARA LA ENERGÍA
En los últimos años, el espacio también se ha convertido en un área estratégica para el sector energético. La creciente accesibilidad de las tecnologías satelitales y la reducción de los costes de lanzamiento han transformado los satélites en elementos centrales de un complejo ecosistema digital. ENEL ha incorporado estas tecnologías a su estrategia mediante el desarrollo de sistemas de observación de la Tierra en colaboración con la Agencia Espacial Europea. Estos sistemas permiten la vigilancia continua del suelo, la vegetación, la atmósfera y los recursos hídricos, posibilitando la detección de señales débiles y cambios progresivos difíciles de detectar con los instrumentos tradicionales. Esta capacidad de observación avanzada responde a las necesidades operativas concretas de los sistemas energéticos modernos, como la previsión de la disponibilidad de agua, la planificación de la producción y la gestión de los riesgos asociados a fenómenos meteorológicos extremos. Así, el uso de datos espaciales contribuye directamente a la estabilidad y previsibilidad del sistema energético europeo.
DATOS POR SATÉLITE, AGUA Y ENERGÍAS RENOVABLES
Una de las áreas en las que la observación por satélite es especialmente relevante es la gestión de los recursos hídricos. Estimar con exactitud la cantidad de agua contenida en la nieve permite predecir con mayor precisión la disponibilidad futura para la generación hidroeléctrica. La mejora de estas previsiones reduce la incertidumbre, optimiza la planificación y refuerza la fiabilidad general del sistema eléctrico. Al mismo tiempo, la información procedente del espacio mejora la calidad de las previsiones meteorológicas, tanto a corto como a medio y largo plazo. En un contexto caracterizado por una creciente incidencia de las fuentes renovables no programables, esta capacidad de predicción se vuelve esencial para equilibrar la oferta y la demanda y mitigar los efectos del cambio climático.
INTELIGENCIA ARTIFICIAL Y RESISTENCIA DE LAS INFRAESTRUCTURAS
La integración de la inteligencia artificial representa otro paso clave. Los algoritmos de visión por ordenador aplicados a las imágenes de satélite permiten el reconocimiento automático de patrones y anomalías, apoyando la vigilancia de infraestructuras críticas como presas, centrales eléctricas y redes eléctricas. Este enfoque permite identificar las zonas más vulnerables, definir las prioridades de intervención y mejorar la resistencia de las redes, sobre todo en regiones complejas o expuestas a sucesos extremos. La conectividad también se beneficia de las tecnologías espaciales. Las constelaciones de satélites de órbita baja proporcionan comunicaciones estables a los equipos de respuesta a emergencias, garantizando la continuidad operativa y la seguridad del personal, incluso en ausencia de cobertura terrestre.
EL PROYECTO SOLARIS Y LA GENERACIÓN DE ENERGÍA DESDE EL ESPACIO
Además del uso de satélites para vigilancia y gestión, ENEL es socio del proyecto SOLARIS de la Agencia Espacial Europea, que explora la posibilidad de producir energía solar directamente en el espacio. La idea es colocar grandes centrales fotovoltaicas en órbita geoestacionaria, donde la luz solar está disponible casi continuamente. La energía producida se transmitiría a la Tierra mediante microondas y se volvería a convertir en electricidad. Aunque la energía fotovoltaica se utiliza en el espacio desde hace décadas, el elemento innovador reside en su escala industrial y en el objetivo de complementar las energías renovables terrestres con una fuente continua. La fase actual del proyecto está dedicada a evaluar la viabilidad técnica y económica de todo el proceso, abriendo una perspectiva a largo plazo para el sistema energético europeo.
RED INTELIGENTE Y DIGITALIZACIÓN DE LA DISTRIBUCIÓN
Paralelamente a las innovaciones espaciales, ENEL está comprometida con la transformación de las redes eléctricas, un elemento crucial de la transición. La extensión de la generación distribuida y de los prosumidores ha hecho que el sistema sea más complejo y bidireccional, lo que exige redes capaces de reaccionar en tiempo real. A través de su empresa e-distribuzione, el Grupo gestiona una de las redes más extensas de Europa, caracterizada por millones de puntos activos y un crecimiento constante de las conexiones. La estrategia industrial prevé importantes inversiones en el desarrollo de infraestructuras, el aumento de la capacidad para dar cabida a la nueva generación renovable, y la digitalización, con la adopción de redes inteligentes, sistemas de control avanzados y contadores inteligentes. Esta trayectoria es coherente con las directrices europeas, que reconocen la red eléctrica como una tecnología estratégica y un sector esencial para las funciones económicas y sociales.
ENEL COMO ACTOR SISTÉMICO EN LA INNOVACIÓN EUROPEA
En conjunto, las iniciativas de ENEL perfilan un papel que va más allá del de un operador energético tradicional. La empresa se posiciona como un actor sistémico en los grandes procesos europeos, capaz de conectar la transición verde, la innovación digital, las inversiones espaciales y la inteligencia artificial. Desde esta perspectiva, la estabilidad reglamentaria y la capacidad de innovación se convierten en condiciones esenciales para que la energía siga siendo un motor de desarrollo sostenible, resiliente e integrado para la Unión Europea.