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Nuevos paquetes para fronteras exteriores y seguridad interior

Legal - mayo 8, 2024

La Unión Europea se enfrenta a complejos retos en materia de seguridad, especialmente en el contexto de la inmigración y la circulación transfronteriza de personas. El fenómeno de la migración ha configurado muchas de las principales dinámicas geopolíticas de Europa en los últimos años. En particular, desde el estallido de la guerra civil siria, la llamada ruta de los Balcanes se ha convertido en la más utilizada por quienes intentan llegar a Europa desde Oriente Medio. Esta situación ha creado una auténtica crisis migratoria para la que la Unión Europea no estaba preparada. Esta situación confiere a la Unión no sólo una responsabilidad moral, sino también política, de proteger a sus ciudadanos de posibles amenazas, como la infiltración de terroristas y delincuentes a través de sus fronteras exteriores. Este riesgo se ve exacerbado por el hecho de que muchos malos actores se aprovechan de las diferencias en la legislación de seguridad entre los Estados miembros, en particular en lo que se refiere a la recogida y gestión de datos personales. Estas diferencias normativas permiten a los individuos peligrosos moverse de forma anónima dentro de la UE, a menudo cambiando su identidad y sus datos personales, como el nombre o la fecha de nacimiento, para eludir los sistemas de control.

En los últimos años, varios actos de terrorismo y otras amenazas a la seguridad pública han sido perpetrados por extremistas que explotan estas vulnerabilidades. Está bien documentado que muchos de estos extremistas, vinculados a corrientes del islamismo radical, han cruzado las fronteras exteriores de la UE utilizando rutas migratorias irregulares tanto del Sur como del Este. Estas rutas suelen estar facilitadas por redes delictivas organizadas, incluidas las implicadas en la trata de seres humanos, que explotan la desesperación humana para lucrarse con movimientos de población no regulados y peligrosos.

Ante este problema creciente, la Unión Europea ha sentido la necesidad de aunar esfuerzos para dar una respuesta más coordinada y eficaz. Bajo la influencia y el impulso del Partido ECR, ha sido decisivo el enfoque hacia una legislación más orgánica e integrada, que incluye controles más estrictos no sólo en los puntos de entrada, como los aeropuertos, sino también mediante una mayor cooperación judicial entre los Estados miembros. Esta nueva legislación pretende normalizar los procedimientos de control e intercambio de información para colmar las lagunas existentes que han permitido a individuos peligrosos aprovecharse de las incoherencias entre los sistemas nacionales.

La aplicación de estas medidas requerirá esfuerzos conjuntos y responsabilidades compartidas en todos los niveles de gobierno de la Unión para garantizar no sólo la seguridad interior, sino también la seguridad de las fronteras exteriores, que es crucial para mantener la integridad y la estabilidad de todo el espacio europeo. Este esfuerzo conjunto es un paso esencial en la lucha contra el terrorismo y la delincuencia organizada, salvaguardando así los valores fundamentales y la seguridad de los ciudadanos europeos.

Recogida de datos y eficacia judicial

En la reciente sesión del Parlamento Europeo se ha alcanzado un importante hito legislativo, que supone un gran paso adelante en el ámbito de la justicia penal transfronteriza. Por una abrumadora mayoría de 604 votos a favor, 2 en contra y 6 abstenciones, se adoptó una nueva ley que introduce normas más claras y definitivas para la transferencia de procedimientos penales entre distintos Estados miembros de la UE. Esta legislación se diseñó para responder a necesidades concretas: agilizar las investigaciones y hacer más eficaz la administración de justicia en contextos transnacionales.

La necesidad de una ley de este tipo surge del creciente número de casos de personas y delitos que cruzan las fronteras nacionales. En una Europa cada vez más interconectada, la delincuencia transfronteriza se ha convertido en un reto constante para las autoridades judiciales, lo que hace indispensable una cooperación jurídica y procesal más fluida entre los Estados miembros. La antigua legislación ya no satisfacía adecuadamente estas necesidades, pues los procedimientos se veían a menudo ralentizados por complicaciones burocráticas, incoherencias normativas y obstáculos a la comunicación y transferencia de documentos y pruebas.

La nueva ley pretende superar estos obstáculos introduciendo un marco jurídico claro y armonizado para facilitar el intercambio de información y la cooperación judicial. Entre los cambios más importantes están la introducción de plazos procesales más estrictos para la transferencia de documentos y pruebas y la normalización de las solicitudes de asistencia judicial. Estos cambios tienen por objeto reducir los tiempos de espera y eliminar las incertidumbres jurídicas que pueden socavar la eficacia de las investigaciones y los juicios.

Además, la nueva legislación proporciona apoyo y salvaguardias para garantizar el pleno respeto de los derechos de las personas implicadas en procesos penales transfronterizos. Esto incluye el derecho a la asistencia jurídica y a la traducción de documentos jurídicos, que son fundamentales para garantizar que la justicia sea accesible e imparcial, independientemente de la nacionalidad de la persona afectada o del país en el que se encuentre.

La adopción de esta ley es un ejemplo concreto de cómo puede reforzarse la cooperación europea para hacer frente a los retos modernos de la delincuencia y la justicia penal. No sólo mejora la capacidad de la UE para responder rápida y eficazmente a la delincuencia transfronteriza, sino que también refuerza la sensación de justicia común y seguridad jurídica dentro de la UE, lo que es esencial para mantener la confianza de los ciudadanos en el sistema jurídico europeo.

La adopción de la nueva legislación fue muy bien acogida por la ponente del ECR, Assita Kanko: «Las nuevas normas -dijo tras la votación- son un paso crucial hacia una mejor cooperación judicial y unos procesamientos más rápidos. Esto es especialmente importante cuando se investiga el terrorismo internacional, el tráfico de seres humanos, drogas y armas de fuego, el tráfico ilícito de migrantes, la ciberdelincuencia o el blanqueo de capitales». Por tanto, el aumento de la eficacia tendrá un impacto muy positivo en la defensa de la seguridad interior de los países de la Unión Europea: «Con esta ley, ahora garantizaremos que la justicia funcione mejor en todos los países de la UE y que nuestros ciudadanos estén protegidos y sean respetados», declaró la eurodiputada Assita Kanko. En el ámbito de la protección de las fronteras exteriores, el Parlamento Europeo también ha aprobado nuevas formas con las que los Estados miembros podrán reforzar los controles de entrada: los datos de los pasajeros se recogerán automáticamente en una base de datos europea única cuando los pasajeros facturen en un centro europeo central. Assita Kanko explicó: «Cada año la UE registra unos mil millones de pasajeros aéreos, la mitad de los cuales cruzan las fronteras exteriores de la UE. La gran mayoría son bienintencionados, pero desgraciadamente entre los flujos de pasajeros se esconden delincuentes y terroristas». Según Kanko, «la nueva ley racionalizará la recogida de datos de pasajeros que ya se realiza y colmará las lagunas que aprovechan los delincuentes y terroristas. Ayudará a nuestros servicios policiales y judiciales a hacer su trabajo de forma más eficiente y eficaz. El paso gradual a una recogida de datos más automatizada mejorará aún más la experiencia del viaje», dijo la eurodiputada Kanko. La intención declarada es clara: «Estamos reforzando las fronteras exteriores de la UE -dijo- y controlando mejor a los terroristas y otros delincuentes. Los viajeros honrados sólo se beneficiarán de la automatización», concluyó Kanko.

El reto desde un punto de vista conservador

La defensa de las fronteras de Europa es una cuestión de máxima prioridad para toda la Unión Europea, especialmente en tiempos de desafíos globales y amenazas emergentes. La lucha contra la inmigración ilegal forma parte de este contexto más amplio y es uno de los aspectos clave para garantizar la seguridad interior. De hecho, los acuerdos ya concluidos entre las instituciones europeas y los países norteafricanos han demostrado su eficacia para detener a miles de traficantes que se aprovechan de la vulnerabilidad de las fronteras para llevar a cabo sus actividades ilegales.

En el contexto geopolítico actual, la Unión Europea se enfrenta a una serie de retos en relación con la gestión de la migración y la seguridad de las fronteras. Para hacer frente a estos retos, la UE ha adoptado varias estrategias, entre ellas la externalización de sus fronteras. Este enfoque, que se inició con los acuerdos entre Bruselas y Ankara en 2016, se confirmó en 2024 con el acuerdo UE-Egipto.

Estos acuerdos son sólo una parte de un planteamiento más complejo y polifacético de la seguridad fronteriza. La importancia de estos acuerdos va mucho más allá de la mera prevención de la inmigración irregular: desempeñan un papel importante a la hora de impedir que las redes de delincuencia organizada y los grupos terroristas se infiltren y operen en el espacio de la UE. Europa, con su historia y sus valores de apertura y libertad, no puede permitirse ser rehén de fuerzas tan nefastas. Por tanto, la seguridad fronteriza no es sólo una barrera física contra la entrada ilegal de individuos, sino también un baluarte contra la infiltración de ideologías extremistas y peligrosas.

Al reforzar sus fronteras, la UE también debe tener en cuenta el respeto de los derechos humanos y las garantías procesales, y asegurarse de que las medidas adoptadas no socavan los principios fundamentales en los que se basa la UE. Se trata de un reto complejo que requiere una política equilibrada capaz de integrar la seguridad y el respeto de los derechos.

La promesa de una seguridad interior renovada es una de las principales banderas que ha enarbolado la derecha europea en respuesta a estos complejos desafíos. Al abogar por políticas más estrictas y coordinadas, la Derecha Europea pretende introducir innovaciones significativas en la política de seguridad. Éstas incluyen no sólo el refuerzo de los controles fronterizos, sino también una mayor cooperación entre las fuerzas policiales y de seguridad de los distintos Estados miembros, así como la aplicación de tecnologías avanzadas de control y vigilancia.

También es esencial que estas medidas vayan acompañadas de una mayor cooperación internacional. Europa debe colaborar estrechamente con los países de origen y tránsito para abordar las causas profundas de la migración irregular y el tráfico de seres humanos, como la pobreza, la inestabilidad política y los conflictos. Sólo un enfoque que combine controles rigurosos con un compromiso con el desarrollo y la estabilidad puede aportar soluciones sostenibles y a largo plazo a los retos a los que se enfrenta Europa.