Inteligencia artificial, ciberseguridad y soberanía digital: la estrategia europea y el papel de las capacidades nacionales

Ciencia y Tecnología - 22 de julio de 2026

La aparición de modelos avanzados de inteligencia artificial está transformando profundamente el panorama de la ciberseguridad, trayendo oportunidades sin precedentes, pero también nuevas formas de riesgo. Por un lado, estas tecnologías mejoran la capacidad de detectar vulnerabilidades, aceleran la identificación de amenazas y refuerzan la resiliencia de las infraestructuras digitales. Por otro lado, esas mismas herramientas pueden utilizarse con fines maliciosos para automatizar ciberataques, detectar puntos débiles en los sistemas y aumentar la velocidad y el alcance de los ciberincidentes. Para hacer frente a esta situación, la Comisión Europea ha elaborado un Plan de Acción destinado a desarrollar una respuesta coordinada ante los riesgos y oportunidades que plantea la inteligencia artificial avanzada aplicada a la ciberseguridad. La iniciativa involucra a los Estados miembros, las instituciones europeas y el sector industrial con el objetivo de reforzar la seguridad del ecosistema digital europeo mediante un enfoque integrado basado en la cooperación, la innovación tecnológica y un marco regulador común.

LA EVALUACIÓN Y EL MARCO NORMATIVO EUROPEO

Uno de los elementos clave de la estrategia tiene que ver con la evaluación preventiva de los modelos avanzados de inteligencia artificial. Las normas que establece la Ley de IA exigen que estos sistemas se sometan a un análisis de riesgos y adopten las medidas de mitigación adecuadas antes de salir al mercado europeo. Para consolidar la experiencia independiente en este ámbito, la Comisión impulsará la creación de una organización europea dedicada a la evaluación de modelos de IA, con especial atención a los aspectos de ciberseguridad. Esta infraestructura, que se espera que esté operativa en 2027, reforzará las evaluaciones independientes de las capacidades y los riesgos de la inteligencia artificial a nivel internacional, apoyando las actividades reguladoras de la Oficina de IA. Esta iniciativa forma parte de un marco regulador ya muy completo. Además de la Ley de IA, cuyas disposiciones sobre modelos avanzados entrarán en plena fase de aplicación el 2 de agosto de 2026, junto con el Código de Conducta para la Inteligencia Artificial, la estrategia europea se basa en la Ley de Ciberresiliencia, que introducirá el principio de «seguridad desde el diseño» para el hardware y el software a finales de 2027; la Directiva NIS2 para la protección de los sectores críticos; la Ley de Resiliencia Operativa Digital para el sector financiero; y la Ley de Cibersolidaridad, diseñada para reforzar las capacidades de Europa a la hora de prevenir, prepararse y responder ante ciberataques a gran escala.

ACCESO A TECNOLOGÍAS AVANZADAS Y EXPERIMENTACIÓN SEGURA

Otro objetivo del Plan es establecer condiciones transparentes y estructuradas para acceder a los sistemas de inteligencia artificial más avanzados. Para ello, la Comisión colaborará con la Agencia de Ciberseguridad de la Unión Europea (ENISA) para desarrollar un modelo europeo que regule el acceso a las capacidades de IA para la ciberseguridad, lo que permitirá a las organizaciones públicas y privadas utilizar estas herramientas según criterios comunes. Al mismo tiempo, la ENISA y el Centro Común de Investigación de la Comisión desarrollarán una plataforma segura dedicada a probar la inteligencia artificial aplicada a la ciberseguridad. Los entornos simulados permitirán probar el comportamiento de los sistemas y difundir conocimientos sobre el uso seguro de la IA entre los operadores de sectores estratégicos, como la energía, el transporte, la sanidad, las finanzas y la administración pública.

FORTALECIMIENTO DE LA RESILIENCIA EUROPEA Y MEJORA DE LAS CAPACIDADES NACIONALES

El Plan hace especial hincapié en la protección de las infraestructuras críticas de Europa, que se consideran especialmente vulnerables a los riesgos derivados del uso indebido de la inteligencia artificial. Por eso, se insta a las organizaciones a reforzar las prácticas de ciberhigiene, las actividades de gestión de riesgos y la adopción del principio de «seguridad desde el diseño». Al mismo tiempo, se fomenta el uso de las capacidades de inteligencia artificial existentes, incluidos los modelos de código abierto, para acelerar la identificación y corrección de vulnerabilidades, así como para mejorar la prevención y la respuesta ante ciberataques. En este contexto, resulta especialmente evidente la importancia de mantener una sólida capacidad nacional para influir en las políticas digitales. Aunque la coordinación europea es esencial para hacer frente a las amenazas transnacionales, cada Estado miembro debe conservar sus propios conocimientos tecnológicos, su capacidad de toma de decisiones y sus herramientas industriales para proteger su seguridad nacional. Contar con experiencia interna permite proteger las infraestructuras esenciales, reducir las dependencias tecnológicas externas e intervenir rápidamente en caso de una crisis cibernética. Al mismo tiempo, invertir en el desarrollo nacional de tecnologías emergentes también sirve de palanca para la política industrial, ya que fomenta el crecimiento de empresas innovadoras, atrae inversiones, desarrolla capital humano altamente cualificado y refuerza la competitividad económica. La capacidad de contribuir activamente a dar forma a las políticas digitales europeas no es, por lo tanto, solo una cuestión de seguridad, sino también una condición esencial para garantizar el desarrollo económico a largo plazo, la innovación y la autonomía estratégica.