Las inversiones aumentan un 18% en 2025 al multiplicarse las startups y crearse más de 4.400 nuevos empleos
Mientras los flujos mundiales de capital riesgo hacia la tecnología agroalimentaria se ralentizan, Italia avanza decididamente en la dirección opuesta. En 2025, las inversiones en el sector agroalimentario-tecnológico italiano aumentaron un 18%, alcanzando los 121,6 millones de euros, frente a los 103 millones de 2024. Las cifras se desprenden del último Informe sobre el Estado de la AgriFoodTech en Italia, elaborado por Eatable Adventures para el Centro de Innovación Agroalimentaria de Verona, el principal centro de desarrollo del ecosistema agroalimentario del país.
Los datos muestran un sorprendente contraste con las tendencias internacionales. A escala mundial, las inversiones en tecnología agroalimentaria disminuyeron un 12%, mientras que Europa registró un descenso del 3,7%. En este contexto, los resultados de Italia no sólo indican resistencia, sino transformación estructural. Según Alberto Barbari, Vicepresidente Regional para Italia de Eatable Adventures, 2025 marca un punto de inflexión para el sistema agroalimentario italiano. Mientras gran parte de Europa experimenta una contracción, Italia se acelera, gracias a un ecosistema que ha alcanzado una masa crítica de experiencia, capital y visión industrial.
Menos microinversiones, más grandes rondas
Uno de los indicadores más significativos de la madurez es el cambio en la composición de las inversiones. Las microinversiones inferiores a 350.000 euros han disminuido sustancialmente, pasando del 60 por ciento de las operaciones totales al 42 por ciento. Al mismo tiempo, las rondas de financiación superiores a 1 millón de euros han aumentado drásticamente, pasando del 12,4 por ciento en 2024 al 39,4 por ciento en 2025.
Este cambio refleja la creciente confianza entre los inversores especializados y la presencia cada vez mayor de fondos internacionales dirigidos a las startups italianas. El ecosistema ya no está impulsado principalmente por la experimentación en fases tempranas, sino por inversiones más grandes y estructuradas, capaces de apoyar la ampliación y las estrategias de crecimiento a largo plazo.
El aumento del capital ha ido acompañado de un fuerte incremento del número de startups que operan en todo el país. En 2025, Italia cuenta con 501 startups de tecnología agroalimentaria, lo que supone un aumento del 23% respecto al año anterior. La expansión de la base empresarial no es sólo cuantitativa, sino también cualitativa, como demuestran el creciente tamaño de las rondas de financiación y la profesionalización de los equipos fundadores.
Fuerte impacto en el empleo
El impulso del sector también se está traduciendo en un aumento tangible del empleo. En 2025, las empresas emergentes de tecnología agroalimentaria generaron 4.410 nuevos puestos de trabajo, lo que supone un notable aumento interanual del 47%. Esta creación de empleo subraya el papel del sector como motor del crecimiento impulsado por la innovación y pone de relieve su capacidad para combinar el avance tecnológico con el impacto económico y social.
La tecnología agroalimentaria, que integra tecnologías digitales, biotecnología, soluciones de sostenibilidad y sistemas avanzados de producción en las cadenas de suministro agrícola y alimentario, se considera cada vez más una palanca estratégica para Italia. La sólida tradición agrícola del país, combinada con unas capacidades de producción y procesamiento de alimentos de renombre mundial, proporciona un terreno fértil para la innovación.
El norte de Italia lidera el camino
Geográficamente, el ecosistema muestra una fuerte concentración en el norte de Italia. Lombardía destaca como principal centro nacional, con el 28,1% de los proyectos más innovadores. La región se beneficia de un denso tejido industrial, acceso a los mercados financieros y una red de universidades y centros de investigación que fomentan la colaboración entre el mundo académico y el empresarial.
Tras Lombardía están Piamonte, con un 11,7%, y Emilia-Romaña, con un 10,9%. Ambas regiones combinan sólidas tradiciones agroindustriales con avanzadas capacidades manufactureras y sólidas infraestructuras de apoyo a las empresas de nueva creación.
El noreste también confirma su vitalidad. El Véneto y Trentino-Alto Adigio representan cada uno el 7,8% de los proyectos innovadores, lo que refuerza la idea de que el desarrollo de la tecnología agroalimentaria está profundamente entrelazado con los distritos agrícolas establecidos y los sistemas de producción orientados a la exportación.
El perfil de los fundadores italianos
Detrás de este crecimiento hay una nueva generación de empresarios altamente cualificados. El fundador medio de una empresa agroalimentaria italiana tiene 38,7 años y un nivel educativo excepcional. Más del 90% tiene un título universitario, y el 35,2% posee un doctorado, lo que sitúa a Italia entre los líderes europeos en cuanto a preparación académica dentro del sector.
La experiencia es otra característica definitoria. Más de la mitad de los fundadores (53,1%) son empresarios en serie que han lanzado y gestionado empresas emergentes con anterioridad. Su experiencia en gestión empresarial, recaudación de fondos y ampliación de escala les proporciona una ventaja competitiva a la hora de atraer inversores y navegar por mercados complejos.
Además, el 73% de los fundadores aportan experiencia previa en el sector agroalimentario. Este profundo conocimiento de la dinámica del mercado y de los retos de la cadena de suministro les permite desarrollar soluciones no sólo tecnológicamente avanzadas, sino también comercialmente viables y alineadas con las necesidades reales del sector.
Un ecosistema en maduración
La convergencia de flujos de capital más fuertes, fundadores de mayor calidad, especialización regional y una importante creación de empleo sugiere que el ecosistema de tecnología agroalimentaria de Italia ha entrado en una nueva fase de madurez. En lugar de perseguir tendencias a corto plazo, parece estar consolidando sus puntos fuertes en innovación sostenible, integración industrial y competitividad internacional.
Mientras los mercados mundiales se ajustan a unas condiciones de financiación más estrictas, el crecimiento anticíclico de Italia envía una señal clara. El país no se limita a seguir el ritmo de la transformación tecnológica de la agricultura y los sistemas alimentarios, sino que se está posicionando como protagonista europeo en la configuración de su futuro.