Texas no es sólo un estado fundamental de Estados Unidos: es la segunda economía estatal de Estados Unidos y, en 2024, su PIB alcanzará aproximadamente 2,77 billones de dólares, una escala comparable a la de un gran país europeo. Con este telón de fondo, Mateusz Morawiecki -Presidentedel Partido de los Conservadores y Reformistas Europeos (ECR) y ex Primer Ministro de Polonia- llevó a cabo una misión en Texas estructurada como una secuencia de compromisos específicos diseñados para estrechar los lazos transatlánticos y explorar la cooperación práctica en tres frentes estratégicos: seguridad energética, innovación y educación superior/investigación.
La premisa política del viaje era directa: en una fase definida por la competencia sistémica y la inestabilidad geopolítica, la resiliencia económica depende de la disponibilidad de energía, la solidez de las cadenas de suministro, la tecnología y el capital humano. La visita a Texas se planteó en consecuencia: no como una parada ceremonial, sino como una serie de reuniones destinadas a sacar a la luz temas concretos, interlocutores operativos y canales de seguimiento.
Houston como primer centro: conversaciones sobre energía, industria y política
La primera parada de Morawiecki fue Houston, donde la agenda combinaba el diálogo institucional y los contactos con los ecosistemas empresarial y político, en consonancia con el papel de Houston como una de las plataformas energéticas e industriales clave del mundo.
La vertiente energética de la misión se construyó en torno a una serie de prioridades que importan directamente a Europa: diversificación, seguridad del suministro e impacto industrial de la política energética en la competitividad. La lógica subyacente es familiar para las economías europeas: si la energía no es fiable o es estructuralmente cara, las presiones de desindustrialización se intensifican, las cadenas de suministro se vuelven frágiles y la autonomía estratégica sigue siendo teórica.
Instituto Baker (Universidad Rice): «fireside chat» con el embajador David M. Satterfield
Uno de los momentos públicos centrales de la misión tuvo lugar en el Instituto Baker de Políticas Públicas de la Universidad Rice, donde Morawiecki participó en una charla junto al fuego con el embajador David M. Satterfield. Satterfield es Director del Instituto Baker y titular de la Cátedra Janice y Robert McNair de Política Pública, con una larga carrera diplomática que incluye altos cargos en el gobierno estadounidense y embajadas.
El debate vinculó los expedientes «duros» de la energía y la economía con el expediente «estratégico» de la relación transatlántica: cómo pueden Europa y Estados Unidos abordar conjuntamente los retos de la seguridad mundial, crear resiliencia económica y apoyar el objetivo de una paz justa y duradera en Ucrania. En la estructura del viaje, esta parada funcionó como marco político: la energía y la innovación no son sectores aislados, sino componentes de una arquitectura más amplia de estabilidad occidental.
PolChamTX: Discurso de Morawiecki en el banquete anual de la comunidad empresarial polaco-estadounidense
Otra cita muy visible en Houston fue la participación de Morawiecki como orador principal en el Banquete Anual de PolChamTX (Cámara de Comercio Polaco-Americana de Texas), celebrado el 4 de diciembre de 2025 en la Junior League de Houston. En términos políticos, esta parada es importante por dos razones. En primer lugar, conecta la diplomacia y la economía a través de redes que realmente mueven proyectos de comercio, inversión y cooperación. En segundo lugar, pone de relieve el papel de Europa Central en la configuración del futuro de Europa y en el fortalecimiento de la conversación transatlántica a través de perspectivas plurales, un énfasis explícitamente asociado al mensaje del viaje.
Universidad A&M de Texas: educación, liderazgo, responsabilidad cívica
Desde Houston, el itinerario de Morawiecki incluía también una reunión en la Universidad A&M de Texas, descrita como una plataforma para el diálogo sobre educación, liderazgo y responsabilidad cívica, con énfasis en la preparación de una nueva generación capaz de navegar en la complejidad.
El punto sustantivo es estratégico: en una era en la que la competitividad está cada vez más determinada por la investigación aplicada, la capacidad de la mano de obra y la capacidad de innovación, las universidades y los ecosistemas de investigación funcionan como infraestructuras nacionales. En la lógica de la misión, éste era el pilar del «capital humano», que vincula la cooperación transatlántica no sólo a la energía y la inversión, sino también a las capacidades, la formación y la cultura del liderazgo.
Austin: el ecosistema tecnológico y el reto de la innovación
El segundo polo tejano del viaje fue Austin, considerada un centro tecnológico de gran crecimiento. Aquí, las reuniones de Morawiecki se centraron en el ecosistema de innovación -emprendedores, redes de startups e interlocutores orientados a la inversión- con el objetivo de explorar oportunidades de cooperación y crear canales que pudieran beneficiar a los actores europeos que buscan un punto de apoyo en un entorno de rápido crecimiento.
Para Europa, el subtexto político es inmediato: cerrar las brechas en innovación no es sólo cuestión de excelencia investigadora; requiere capacidad de ampliación, capital paciente, claridad normativa y atracción de talento. Una proyección transatlántica estructurada puede servir de palanca para acelerar esas dinámicas, especialmente en sectores en los que la tecnología, las cadenas de suministro y la seguridad se solapan cada vez más.
Qué señala el disparo: de los contactos a la continuidad
Lo esencial de la misión es la continuidad. Los viajes como éste sólo importan si producen un seguimiento: un diálogo sostenido con las partes interesadas del sector energético, canales repetibles entre las redes de innovación europeas y tejanas, y marcos tangibles de cooperación académica que perduren más allá de una única visita.
En Houston y Austin, el viaje de Morawiecki proyectó una narrativa de la ECR anclada en tres prioridades: la energía como pilar de la seguridad y la producción, la innovación como condición para la competitividad y la educación como infraestructura a largo plazo de la fortaleza nacional. El mensaje repetido a lo largo de la visita fue explícito: una Europa segura de sí misma, anclada en la cooperación transatlántica, se presenta como esencial para la estabilidad mundial y la prosperidad compartida.