fbpx

Europa se enfrenta a una prueba de alto nivel sobre las sanciones a Irán

Mundo - agosto 31, 2025

Mientras Francia, Alemania y el Reino Unido activan el mecanismo de «repliegue» de la ONU, Europa equilibra la presión sobre Teherán con los riesgos diplomáticos.

Europa ha entrado en una fase crítica en su gestión de la cuestión nuclear iraní, ya que Francia, Alemania y el Reino Unido (el E3) han notificado formalmente al Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas su intención de activar el mecanismo de «reversión» de las sanciones contra Teherán. La medida, adoptada en virtud de la Resolución 2231, podría suponer el retorno de las medidas punitivas suspendidas desde el Plan Integral de Acción Conjunta (JCPOA) de 2015. El Consejo dispone de 30 días para decidir si reactiva las sanciones.

Aunque la Unión Europea enmarca la decisión como un paso necesario para hacer frente a las continuas actividades nucleares de Irán, la iniciativa ha expuesto a Bruselas a mayores presiones geopolíticas, con Rusia y China oponiéndose firmemente a la medida e Irán prometiendo represalias. Por tanto, el próximo mes se considera una ventana decisiva en la que la diplomacia puede evitar la escalada o dar paso a una nueva confrontación.

Rusia y China contraatacan

La decisión europea ha suscitado duras críticas de Moscú y Pekín, que sostienen que nuevas sanciones serían desestabilizadoras. Rusia advirtió al E3 que lo reconsiderara, advirtiendo que las medidas punitivas «podrían conducir a otra tragedia». China, por su parte, subrayó que activar el mecanismo «no sería constructivo» y podría desbaratar los esfuerzos de diálogo en curso.

Guo Jiakun, portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores chino, subrayó que Pekín «seguirá manteniendo una postura objetiva y justa, fomentando activamente la paz y promoviendo el diálogo.» Ambas potencias siguen empeñadas en proteger a Teherán de la presión occidental, lo que subraya las profundas divisiones existentes entre los miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU.

La cuerda floja de Europa

Para la UE, la medida pone de manifiesto tanto su determinación como su vulnerabilidad. Por un lado, el E3 ha señalado que las actividades nucleares de Irán ya no pueden quedar sin respuesta, sobre todo porque Teherán ha avanzado en el enriquecimiento más allá de los límites del JCPOA. Por otro lado, Bruselas debe gestionar el riesgo de alienar a socios como Rusia y China, cuya cooperación es indispensable para cualquier solución diplomática duradera.

La Alta Representante para la Política Exterior de la UE, Kaja Kallas, adoptó un tono prudente, planteando los próximos 30 días como una oportunidad y no como un ultimátum. «Estamos entrando en una nueva fase», dijo en Copenhague. «Estos 30 días nos dan la oportunidad de encontrar realmente vías diplomáticas hacia una solución». Sus palabras ponen de relieve la doble estrategia de la UE: ejercer presión mediante la posibilidad de sanciones, dejando al mismo tiempo la puerta abierta a la reanudación de las negociaciones.

El desafío de Irán

Como era de esperar, Teherán ha rechazado la gestión europea. El ministro iraní de Asuntos Exteriores, Abbas Araghchi, condenó la medida por «ilegal e injustificada», y advirtió de que la República Islámica respondería «adecuadamente para proteger sus intereses nacionales». El Ministerio de Asuntos Exteriores de Irán fue más allá y denunció la notificación del E3 como una violación del Mecanismo de Resolución de Conflictos del JCPOA y como un intento ilegítimo de reinstaurar resoluciones anuladas de la ONU. La postura de Teherán es clara: cualquier vuelta a las sanciones será respondida con contramedidas, lo que aumenta la perspectiva de una nueva escalada.

Preocupaciones de seguridad para Europa

La tensión no es sólo teórica. En Berlín, el Ministerio de Asuntos Exteriores alemán ha instado a sus ciudadanos a abandonar Irán inmediatamente, alegando el riesgo de represalias. Los funcionarios advirtieron de que los intereses y nacionales alemanes podrían sufrir represalias si se reimponen las sanciones. La embajada en Teherán funciona actualmente con una capacidad consular limitada, lo que subraya la elevada sensación de vulnerabilidad. Este aviso ilustra hasta qué punto las decisiones de Europa sobre Irán repercuten directamente en sus propios ciudadanos y en su seguridad. Para la UE, el reto no es sólo geopolítico, sino también interno: garantizar que las decisiones políticas en el extranjero no pongan en peligro vidas europeas.

El cálculo estratégico más amplio de Europa

La decisión del E3 también refleja las preocupaciones europeas más generales sobre la arquitectura de seguridad y la credibilidad. Desde que Estados Unidos se retiró del JCPOA en 2018, Europa ha intentado mantener vivo el acuerdo mediante el diálogo y un compromiso económico parcial con Teherán. Pero los continuos incumplimientos de Irán y el cambiante equilibrio mundial -agravado por la guerra de Ucrania y las tensas relaciones entre la UE y Rusia- han hecho que la paciencia sea más difícil de mantener. Al optar por el mecanismo de snapback, el E3 pretende reafirmar la agencia europea en materia de seguridad. Sin embargo, el bloque debe navegar por un panorama peligroso: sin la reincorporación de Estados Unidos a un marco diplomático, y con Rusia y China alineadas contra las nuevas sanciones, Europa corre el riesgo de quedar aislada en la aplicación de las medidas que considere necesarias.

Perspectivas: Treinta días de incertidumbre

El próximo mes será decisivo. Si el Consejo de Seguridad de la ONU permite que vuelvan las sanciones, es probable que Irán se recrudezca y los ciudadanos europeos de la región corran mayores riesgos. Si la diplomacia gana tracción, la UE podrá atribuirse el mérito de reconducir la crisis hacia la negociación.

Para Europa, el reto es agudo: debe demostrar firmeza contra la proliferación nuclear y, al mismo tiempo, preservar su papel de mediador creíble. La apuesta del E3 ilustra tanto la determinación como los límites del poder europeo en un sistema internacional fragmentado. Tanto si en las próximas semanas se reanuda el diálogo como si se agudiza la confrontación, una cosa está clara: la forma en que Europa aborde la cuestión nuclear iraní determinará no sólo sus relaciones con Teherán, sino también su posición como actor diplomático mundial.

 

Alessandro Fiorentino