Mario Draghi en Aquisgrán y el discurso sobre el futuro de Europa

Política - 6 de junio de 2026

En su discurso pronunciado en Aquisgrán con motivo de la entrega del Premio Carlomagno, Mario Draghi esbozó una comprensión amplia y sistémica de los retos a los que se enfrenta la Unión Europea en el nuevo contexto internacional. El discurso, desarrollado desde una perspectiva política, económica y estratégica, ofreció una reflexión sobre el progresivo debilitamiento del equilibrio de posguerra que había sustentado la integración europea y la necesidad de redefinir el modelo de integración continental. Según Draghi, la fase histórica actual se caracteriza por una presión creciente sobre el continente europeo. Sin embargo, esta situación de crisis también representa una oportunidad: de hecho, las dificultades externas están llevando a los europeos a redescubrir sus intereses comunes y una nueva voluntad de cooperación.

LOS CHOQUES ECONÓMICOS Y EL RETORNO DE LA VULNERABILIDAD EUROPEA

En su discurso, Draghi destacó cómo Europa se ha visto afectada por una secuencia continua de perturbaciones externas desde 2020. A los efectos de la pandemia se sumaron los aranceles comerciales impuestos por Estados Unidos, el conflicto en Oriente Medio y las consecuencias para las cadenas de suministro mundiales. Se prestó especial atención a los efectos económicos de la crisis energética y al impacto de la inestabilidad en el Estrecho de Ormuz, considerado un centro estratégico para el comercio mundial. Estos factores se producen en un momento en que la Unión Europea necesita inversiones extraordinarias. Draghi señaló que la necesidad anual de gasto estratégico, estimada inicialmente en unos 800.000 millones de euros, aumentaría a casi 1,2 billones de euros anuales debido al incremento del gasto en defensa. Por tanto, el crecimiento económico se describe como una condición indispensable para apoyar la transición energética, la seguridad del continente, la innovación tecnológica y el envejecimiento de la población.

LA CRISIS DEL MODELO ECONÓMICO EUROPEO

Draghi argumentó que Europa había construido una economía muy abierta sin haber completado realmente su mercado interior. La integración de los mercados de capitales, las redes energéticas y diversos sectores económicos seguía siendo incompleta, lo que daba lugar a un sistema fragmentado y vulnerable. El ex Presidente del Banco Central Europeo observó que la Unión había confiado a los mercados funciones que normalmente requerirían una autoridad política común, sin garantizar por ello a esos mercados una escala verdaderamente continental. Esta asimetría habría fomentado la dependencia de la demanda exterior y de las cadenas de producción mundiales. Por tanto, Europa estaría mucho más expuesta a las fluctuaciones de las políticas comerciales internacionales.

DEPENDENCIAS ESTRATÉGICAS Y LAPSO TECNOLÓGICO

En el discurso también se abordó la cuestión de las dependencias estratégicas de Europa. Una de las principales cuestiones críticas identificadas se refiere al retraso de Europa en los sectores tecnológico y digital. Desde 2019, la brecha de productividad entre Europa y Estados Unidos se ha ampliado significativamente, debido sobre todo a la creciente digitalización de Estados Unidos y a la fortaleza del sector tecnológico estadounidense. Draghi atribuyó una importancia crucial al desarrollo de la inteligencia artificial, que describió como la transformación tecnológica más significativa de la próxima década. Según las estimaciones de la OCDE citadas en el discurso, aproximadamente la mitad del crecimiento futuro de la productividad podría depender de la difusión de la IA. Sin embargo, al parecer Europa invierte mucho menos que Estados Unidos y China en centros de datos, semiconductores, infraestructura energética y capacidad informática.

LIBRE COMERCIO Y POLÍTICA INDUSTRIAL

Aunque defendió el principio del libre comercio, Draghi argumentó que la apertura económica ya no puede ser la única respuesta de Europa a las transformaciones globales. Los nuevos acuerdos comerciales, aunque útiles, no bastarían para compensar las debilidades estructurales de la economía europea. El ex primer ministro observó que el debate europeo se está polarizando entre dos enfoques: por un lado, el mantenimiento de un modelo abierto basado en normas internacionales; por otro, la vuelta a una política industrial más intervencionista. Según Draghi, ambas estrategias son insuficientes si no van acompañadas de la plena integración económica europea. En su opinión, el fortalecimiento del mercado único debe ir acompañado de una política industrial común capaz de apoyar sectores estratégicos como la defensa, los semiconductores y las tecnologías limpias. El concepto de «Made in Europe» se presenta como una herramienta para aprovechar la demanda interna europea en apoyo de las industrias europeas.

DEFENSA EUROPEA Y RELACIONES CON ESTADOS UNIDOS

Otro tema central del discurso fue la relación cambiante entre Europa y Estados Unidos. Draghi afirmó que la protección estadounidense ya no puede darse por sentada en los mismos términos que en la época posterior a la Segunda Guerra Mundial. Esta transformación obligaría a Europa a reforzar su autonomía estratégica. El ex presidente del BCE argumentó que una mayor responsabilidad europea en materia de defensa no debería interpretarse como un debilitamiento de la OTAN, sino como un posible fortalecimiento de la alianza transatlántica mediante unas relaciones más equilibradas.

FEDERALISMO PRAGMÁTICO Y FUTURO DE LA UNIÓN

En la parte final de su discurso, Draghi propuso el concepto de «federalismo pragmático». La idea es permitir a los países más abiertos a la integración avanzar más rápidamente en sectores estratégicos como la energía, la tecnología y la defensa, sin esperar necesariamente el consentimiento unánime de los veintisiete Estados miembros. Según este planteamiento, Europa debería centrarse en herramientas y resultados concretos verificables por los ciudadanos, reforzando así la legitimidad democrática del proyecto europeo. El reto para la UE, según Draghi, consiste ahora en transformar la crisis actual en una nueva fase de integración política, económica y estratégica.