Putin anuncia la movilización y los ciudadanos rusos huyen a la UE

Política - octubre 18, 2022

Desde el comienzo de la guerra de agresión contra Ucrania, los ciudadanos rusos que buscan refugio en la Unión Europea superan el millón.

Un número similar de ciudadanos rusos, desde el comienzo de la guerra, han decidido cruzar las fronteras de sus naciones europeas de acogida y regresar a la Madre Patria.

Números que cuentan historias, miedos, esperanzas, sentimientos que se acompañan y contrastan, según la experiencia y las ideas de cada persona o familia que se enfrenta a una elección ciertamente difícil, sea cual sea.

Frontex, la Agencia Europea de Fronteras y Guardacostas, que recientemente anunció un aumento del 30% en el flujo de personas desde Rusia hacia Europa, recoge estas cifras.

En la última semana, según los informes, al menos 66.000 ciudadanos rusos han cruzado a la UE, en la mayoría de los casos utilizando «rutas» que implican cruzar la frontera con Finlandia o Estonia.

Estamos hablando de un aumento de casi un tercio más que la media de la última semana, pero este salto adelante se ve obligado a estrellarse contra el «muro» que Finlandia ha levantado a partir de esta noche.

De hecho, el Estado escandinavo ha anunciado el cierre de sus fronteras orientales para los procedentes de Rusia, permitiendo el acceso por motivos laborales probados, visitas a familiares o necesidad de tratamiento médico. Todos los motivos deben estar documentados.

La escalada de la situación fue provocada por la llamada «movilización parcial» anunciada por Vladimir Putin hace unos días.

Se trata de una «actualización» del conflicto con Ucrania que prevé una serie de medidas especiales, recogidas en un decreto firmado por el presidente ruso, como la llamada a filas de 300.000 reservistas, entre los que se encuentran muchas personas ahora no aptas para la guerra, sin una formación actualizada que les permita volver a ser útiles rápidamente para la causa militar de la nación.

La decisión de Putin desató el caos, provocando protestas en varias ciudades y regiones y la detención de miles de manifestantes. La mayoría de las detenciones se realizaron entre San Petersburgo y Moscú. En estos días, muchos jóvenes se esfuerzan por conciliar el sentimiento patriótico, siempre muy fuerte en la población, con el desacuerdo total o parcial con la situación de conflicto con Ucrania.

Los medios de comunicación occidentales documentan, como pueden, las dramáticas escenas, alimentadas por el endurecimiento de las sanciones contra los manifestantes, justificadas precisamente por la emergencia provocada por la guerra.

Además, hay que tener en cuenta lo peculiar de esta movilización, en los albores de lo que todo Occidente ha tildado de «referéndum farsa». El paso de la operación especial a la movilización parcial va unido a la necesidad de dar cobertura militar a la anexión de los territorios de Donetsk, Lugansk, Kherson y Zaporizhzhya.

Ahora los ciudadanos rusos contrarios a la guerra de Putin, que sin embargo están llamados a luchar, tienen que enfrentarse a la frontera finlandesa blindada y a las restricciones de entrada ya aplicadas en los últimos días por otros estados afectados por las llegadas.

A esto hay que añadir otro aspecto de la reacción de Moscú ante los que se niegan a luchar. Según el New York Times, en los últimos días, las autoridades que les entregaron sus documentos de llamada a filas se acercaron a muchos fugitivos que hacían cola en los coches en la frontera con Georgia, (oficialmente por motivos turísticos).

Sin embargo, Frontex informa de que muchas de las personas desesperadas que huyen de Moscú tienen permisos de residencia o visados para Estados miembros de la UE o países asociados a Schengen, mientras que otras tienen doble nacionalidad.

Los cruces ilegales y las estancias ilegales de muchos ciudadanos rusos, que ya están en la UE pero tienen permisos que en algún momento expirarán y ya no serán renovables, podrían aumentar en un futuro próximo.

El anuncio del cierre de las fronteras a todos los posibles reclutas por parte del gobierno ruso, combinado con la intensificación de la movilización y la represión contra los que protestan, podría aumentar el fenómeno hasta niveles sin precedentes.

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