Una nueva encuesta proporciona información clave sobre cuestiones de migración

Política - septiembre 19, 2022

La migración se ha convertido en un tema muy polémico en Europa. Mientras que en Norteamérica la migración se ha convertido en un motor de crecimiento y prosperidad social, en Europa se ha convertido en una línea roja entre fuerzas políticas opuestas. Esta tensión alimenta, en muchos casos, un enfoque ideológico que poco tiene que ver con una evaluación equilibrada de los costes y beneficios de cualquier admisión legal -y subrayo legal- de nuevos inmigrantes. Como prueba de este enfoque ideológico cada vez más extendido, apenas hay debates dirigidos a considerar cómo mejorar la integración de los inmigrantes en nuestras sociedades o a prepararlos mejor para incorporarse al mercado laboral.

En este contexto, ECR encargó una encuesta que resume las percepciones de una muestra representativa de Italia, Francia, Alemania y España sobre determinados aspectos de la migración. La encuesta es útil en la medida en que proporciona una sección transversal de las diferentes percepciones en esos países.

Para empezar, los entrevistados de Italia y Alemania -37% y 33%, respectivamente- piensan que hay que ayudar a los inmigrantes a integrarse mejor en la sociedad, mientras que en España se hace hincapié en ayudarles a entrar en el mercado laboral (31%). Cabe destacar que en Italia este aspecto sólo es considerado relevante por el 13% de los encuestados. En cambio, son muchos menos los que opinan que no hay que tomar medidas para ayudarles, concretamente los franceses (21%) y los españoles (16%).

En general, en los países encuestados predomina una actitud positiva hacia la inmigración, encabezando la lista los encuestados alemanes (54%), seguidos por Italia y España (50%). Francia ocupa el último lugar, ya que sólo el 41% de los entrevistados se muestra abierto a la inmigración. En consonancia con esta actitud positiva general, los encuestados también están a favor de reforzar los flujos legales de inmigrantes para hacer frente a la escasez del mercado laboral nacional, aunque, de nuevo, hay cierta variación entre países. En concreto, los españoles están mayoritariamente a favor (59%), seguidos de los italianos (56%), los franceses (50%) y, por último, los alemanes (24%). En términos generales, los jóvenes tienden a ser los más tibios entre los que están a favor de aumentar los flujos migratorios legales, con la excepción de Alemania.

En cuanto a la inmigración ilegal, entre los entrevistados prevalece la opinión de que debería establecerse un bloqueo naval para impedir el desembarco de inmigrantes en las costas del sur de Europa. Esta opinión es compartida por el 54% de los encuestados alemanes; es igualmente fuerte entre los entrevistados franceses y españoles (52%) y sigue estando bastante extendida en Italia (46%). Esto último no es sorprendente, ya que la cuestión del bloqueo naval ha sido objeto de una feroz oposición por parte de los partidos de Italia que no contrastan con la inmigración ilegal. Como era de esperar, en lo que se refiere a la actitud hacia la ayuda que la UE proporciona a Turquía para mantener a los refugiados en su territorio, los encuestados están en desacuerdo con esa política, con la excepción de los españoles.

La mayoría de los encuestados, con la notable excepción de los entrevistados franceses, apoyan más inversiones en África destinadas a promover el desarrollo local y mitigar así los flujos de emigración hacia Europa. Entre los que están a favor de esta política se encuentran sobre todo los encuestados de mayor edad, con una variación relativamente pequeña entre los países. Entre los que están en contra, hay jóvenes que quizás temen las posibles implicaciones redistributivas.

En general, el panorama que se desprende de esta encuesta es bastante restrictivo: Los europeos de los cuatro países encuestados insisten en la necesidad de convertir a los inmigrantes en ciudadanos de sus sociedades, lo que contrasta, por ejemplo, con la postura de los últimos gobiernos de Italia. Con demasiada frecuencia ha prevalecido una actitud simplista, según la cual hay que acoger a los nuevos inmigrantes -independientemente de la ley y de las necesidades de las sociedades receptoras-, pero posteriormente se dedican pocos esfuerzos o inversiones a capacitarlos como ciudadanos. En una línea similar, los europeos tienden a favorecer un bloqueo naval como forma de oponerse a los flujos migratorios ilegales. De hecho, se trata de una propuesta por la que Fratelli d’Italia -el Partido Conservador italiano- lleva tiempo abogando.

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