Una guía más clara y sencilla sobre la reforma de 2025 y cómo deben responder las empresas
A finales de 2025, Italia introdujo nuevas normas que cambian significativamente el modo en que las empresas deben hacer frente a las sanciones de la Unión Europea. La reforma actualiza la ley conocida como Decreto Legislativo 231/2001, que regula cuándo una empresa puede ser considerada responsable de determinados delitos cometidos en su interés.
A partir de ahora, las violaciones de las sanciones de la UE se incluyen claramente entre los delitos que pueden desencadenar la responsabilidad de las empresas. En palabras sencillas, si una empresa hace negocios con personas, empresas o países sometidos a sanciones europeas, puede enfrentarse a graves consecuencias.
¿Qué son las sanciones de la UE?
Las sanciones de la UE son restricciones decididas a nivel europeo para responder a crisis internacionales. Pueden incluir la congelación de activos, la prohibición de exportar determinadas mercancías, la limitación de las transacciones financieras o la prohibición de mantener relaciones comerciales con personas o entidades concretas.
Hasta ahora, incumplir estas normas ya era ilegal. Pero con la nueva reforma, la responsabilidad de las empresas se hace más directa y las sanciones potencialmente mucho más duras.
Mayores multas, mayores riesgos
Uno de los cambios más importantes se refiere a las sanciones económicas. Antes, las multas a las empresas con arreglo al sistema 231 se calculaban mediante un método fijo. Ahora, además de ese sistema, las multas también pueden basarse en un porcentaje de la facturación anual de la empresa.
Este planteamiento es similar al que ya existe en el Reglamento General de Protección de Datos (RGPD), donde las grandes empresas pueden recibir multas muy elevadas. La idea es sencilla: cuanto mayor sea la empresa, mayor será la sanción potencial.
Para las empresas, esto significa que ignorar las normas sobre sanciones ya no es una cuestión secundaria. El impacto financiero podría ser grave.
Un cambio a escala europea
La reforma italiana sigue una decisión europea más amplia: Directiva (UE) 2024/1226. Por primera vez, todos los países de la UE aplicarán normas similares y sanciones parecidas a las infracciones de las sanciones.
En el pasado, había diferencias entre los Estados miembros. Algunos eran más estrictos, otros menos. Esto creaba incertidumbre a las empresas que operaban en más de un país. Ahora el sistema es más uniforme, lo que hace que las normas sean más claras en toda Europa.
Esta armonización es una buena noticia para las empresas que trabajan a escala internacional. Sin embargo, también significa que es probable que la aplicación sea más coherente y estricta en todas partes.
Las empresas deben comprobarlo con más cuidado
El nuevo sistema otorga a las empresas un papel mucho más activo. Ahora se espera que las empresas comprueben cuidadosamente con quién están tratando antes de firmar contratos o enviar mercancías.
Esto significa verificar:
Quién es el cliente
Quién es el proveedor
A dónde van las mercancías
Cómo se realizan los pagos
Las empresas deben asegurarse de que ninguno de estos elementos implique a personas, organizaciones o países sujetos a sanciones de la UE.
Para ayudar a ello, la Unión Europea proporciona una herramienta oficial en línea llamada Mapa de Sanciones de la UE. Permite a cualquiera ver listas actualizadas de países, personas y sectores sancionados.
Pero no basta con consultar el sitio web. Las empresas tienen que crear procedimientos internos para comprobar regularmente las transacciones y documentar los controles que realizan.
El impacto práctico en las empresas
Para muchas empresas, especialmente las pequeñas y medianas, esta reforma puede parecer una pesada carga.
Puede que lo necesiten:
Actualizar sus normas internas y códigos de conducta
Revisar sus evaluaciones de riesgos
Introducir procedimientos más claros antes de aprobar acuerdos internacionales
Mantén registros de todos los controles realizados
Además, los contratos con clientes y proveedores deben incluir cláusulas que exijan el cumplimiento de las sanciones de la UE. Las empresas también deben reservarse el derecho a rescindir inmediatamente un contrato si se infringen las sanciones.
Otro elemento clave es la formación. Los empleados que trabajan en ventas, logística, compras, finanzas y gestión deben comprender los riesgos. Deben saber cómo reconocer las señales de advertencia y qué hacer si algo parece sospechoso.
El riesgo de hacer demasiado
Aunque la reforma pretende reforzar el cumplimiento, también existe el riesgo de que las empresas se vuelvan excesivamente precavidas. El miedo a las sanciones podría llevar a las empresas a bloquear transacciones legítimas simplemente porque parecen complejas o arriesgadas.
Este «exceso de cumplimiento» podría ralentizar el comercio y reducir la competitividad, especialmente en comparación con las empresas de fuera de la UE que no están sujetas a las mismas obligaciones estrictas.
Para las empresas más pequeñas, el coste del nuevo software, los consultores y los programas de formación también puede ser significativo.
Encontrar el equilibrio adecuado
La reforma envía claramente un mensaje: Las sanciones de la UE no son meras decisiones políticas, sino normas que las empresas deben aplicar activamente en sus operaciones diarias.
Al mismo tiempo, el marco europeo armonizado reduce la confusión y crea una norma única en todos los Estados miembros. Esto puede ayudar a las empresas a diseñar sistemas de cumplimiento más claros y coherentes.
El reto ahora es el equilibrio. Las empresas deben tomarse en serio las sanciones, organizar controles internos y formar a su personal. Pero también deben evitar el miedo innecesario y la burocracia excesiva.
En los próximos meses, las empresas que actúen con prontitud -actualizando los procedimientos, informando a los empleados y reforzando los controles internos- estarán mejor preparadas. Las nuevas normas son exigentes, pero con el enfoque adecuado, pueden gestionarse sin paralizar la actividad empresarial.
Para las empresas italianas, el mensaje es sencillo: conoce con quién trabajas, documenta tus comprobaciones y trata el cumplimiento de las sanciones como una parte esencial de hacer negocios en la economía global actual.