Italia prorroga los controles fronterizos con España otros 15 días por motivos de seguridad

Política - 15 de septiembre de 2026

Roma alega los riesgos persistentes de infiltración terrorista y de movimientos migratorios secundarios, ya que siguen vigentes los controles temporales en las fronteras aéreas y marítimas según las normas de Schengen

Italia ha ampliado los controles fronterizos temporales con España otros 15 días, manteniendo los controles en las conexiones aéreas y marítimas entre ambos países ante la preocupación constante por la seguridad interna y la posible infiltración de terroristas a través de rutas de migración irregular.

El ministro del Interior, Matteo Piantedosi, anunció la prórroga el 15 de septiembre tras una evaluación realizada por el Comité italiano para el Análisis de la Inmigración y la Seguridad Fronteriza. Roma comunicó oficialmente la decisión a la Comisión Europea y a los ministros del Interior de los demás Estados miembros de la Unión Europea.

Según el Ministerio del Interior, las condiciones de seguridad que motivaron la implantación de los controles aún no han desaparecido. Las autoridades siguen identificando «perfiles de alto riesgo» para la seguridad nacional, además de la preocupación de que los movimientos migratorios irregulares puedan ser aprovechados por personas vinculadas a organizaciones terroristas.

Esta medida supone una reintroducción temporal de los controles en las fronteras internas y no, en sentido estricto, una suspensión de la pertenencia de Italia al espacio Schengen. Según el Código de Fronteras de Schengen, los países participantes suelen permitir que la gente cruce sus fronteras internas sin controles sistemáticos. Sin embargo, la legislación de la UE permite a los gobiernos restablecer temporalmente los controles cuando se detecta una amenaza grave para el orden público o la seguridad interior.

Esta medida debe seguir siendo excepcional. La normativa europea establece que los controles en las fronteras interiores deben utilizarse como último recurso y deben cumplir los criterios de necesidad y proporcionalidad. Su ámbito geográfico y su duración también deben limitarse a lo estrictamente necesario para hacer frente a la amenaza identificada.

Las medidas italo-españolas surgieron a raíz de la crisis migratoria que se produjo en torno a Ceuta, la ciudad autónoma española situada en la costa norteafricana, en la frontera con Marruecos. Italia estableció inicialmente controles a partir del 1 de agosto, tras un fuerte aumento de las entradas irregulares en el enclave español y ante el temor de que algunos migrantes pudieran desplazarse posteriormente por el espacio Schengen hacia otros países europeos.

A finales de agosto, Roma amplió los controles. En ese momento, el Ministerio del Interior reconoció las medidas que estaban tomando España y la Unión Europea para estabilizar la situación, aunque concluyó que las circunstancias que justificaban la adopción de precauciones adicionales aún no se habían atenuado lo suficiente.

Esta última prórroga demuestra que las autoridades de seguridad italianas siguen siendo cautelosas. La preocupación no se limita al número de llegadas irregulares, sino a lo que las autoridades europeas denominan «movimientos secundarios»: migrantes que entran en el espacio Schengen a través de un país y luego se desplazan sin autorización hacia otro Estado miembro.

El terrorismo añade una dimensión de seguridad distinta y más delicada. El Código de Fronteras de Schengen revisado incluye explícitamente los incidentes o amenazas terroristas entre las circunstancias que pueden suponer una amenaza grave para la seguridad interior. Sin embargo, que exista ese fundamento jurídico no significa que la migración irregular en sí misma se equipare con el terrorismo. Más bien, las autoridades están evaluando la posibilidad de que los movimientos incontrolados puedan crear vulnerabilidades que personas peligrosas puedan aprovechar.

Esta disputa también pone de manifiesto un reto más amplio al que se enfrenta el espacio Schengen. El espacio sin fronteras de Europa es uno de los logros más tangibles de la UE, ya que permite a cientos de millones de residentes viajar entre los países participantes sin controles rutinarios en las fronteras interiores. Sin embargo, los gobiernos han recurrido cada vez más a controles temporales como respuesta al terrorismo, la migración irregular, la delincuencia organizada y la inestabilidad geopolítica.

La propia Italia mantiene actualmente controles independientes en su frontera terrestre con Eslovenia, alegando riesgos como la infiltración de terroristas a lo largo de la ruta de los Balcanes Occidentales, la migración irregular y las redes de tráfico ilícito. Otros países del espacio Schengen han introducido controles en diversas fronteras internas por motivos de seguridad y relacionados con la migración.

España, por su parte, también ha notificado controles temporales que afectan a sus fronteras aéreas y marítimas internas con Italia, lo que pone de relieve las implicaciones bilaterales de la actual situación de seguridad.

La pregunta clave es, por tanto, cuánto tiempo seguirán siendo necesarias estas medidas excepcionales. Según la legislación de la UE, las prórrogas repetidas exigen que los gobiernos sigan demostrando que la amenaza persiste y que los controles fronterizos siguen siendo proporcionados a dicha amenaza. También hay que considerar medidas alternativas, como una mayor cooperación policial y controles específicos por parte de las fuerzas del orden.

Por ahora, la decisión de Piantedosi indica que Roma cree que aún no se cumplen las condiciones para volver por completo a los procedimientos habituales de Schengen con España. Este plazo adicional de 15 días dará a las autoridades italianas más tiempo para seguir de cerca la evolución de la situación en España, los movimientos migratorios en toda Europa y los informes de inteligencia sobre posibles amenazas a la seguridad.

 

Alessandro Fiorentino