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La economía italiana avanza en el tercer trimestre de 2025

Comercio y Economía - noviembre 30, 2025

Un crecimiento modesto confirma la estabilidad, ya que las políticas gubernamentales ayudan a mantener el consumo, la inversión y el impulso de las exportaciones

Los últimos datos de las cuentas nacionales de Italia correspondientes al tercer trimestre de 2025 ofrecen un panorama cautelosamente alentador: el crecimiento sigue siendo modesto, pero es positivo, coherente y se ajusta en líneas generales a las expectativas fijadas a principios de otoño. Según las cifras definitivas del Istat, la economía italiana creció un 0,1% respecto al trimestre anterior y un 0,6% en términos anuales, lo que supone una revisión al alza respecto a la estimación preliminar del 0,4%. Aunque estas cifras no sugieren una aceleración económica espectacular, sí subrayan un grado de resistencia que destaca en un periodo de incertidumbre mundial.

El gobierno, por su parte, ha destacado que la propia estabilidad es un logro en el entorno actual. Dadas las presiones mundiales sobre los mercados energéticos, las cadenas de suministro y los tipos de interés, incluso las mejoras incrementales pueden indicar que los cimientos económicos subyacentes se están solidificando.

Una confirmación de las expectativas para 2025

Es importante señalar que los datos actualizados mantienen estable el crecimiento anual adquirido para 2025 en el 0,5%, en línea con las previsiones publicadas en octubre. Esta coherencia es notable: en lugar de revisar a la baja las expectativas, Italia ha conseguido mantener sus perspectivas gracias a una combinación de gasto de los hogares, flujos de inversión robustos y un saldo exterior positivo.

El consumo de los hogares -un indicador clave de la confianza económica- creció un 0,1%. El aumento puede parecer pequeño, pero en un contexto marcado por las persistentes presiones inflacionistas en toda Europa, la capacidad de las familias para mantener e incluso ampliar incrementalmente su gasto sugiere que las medidas de poder adquisitivo introducidas en los últimos años, como las desgravaciones fiscales específicas y las ayudas a los hogares con rentas más bajas, están ayudando a amortiguar el impacto del aumento de los precios.

La dinámica de la inversión es aún más alentadora. La formación bruta de capital fijo aumentó un 0,6% en el trimestre, lo que refleja el compromiso constante de las empresas de modernizar los procesos de producción, actualizar las infraestructuras tecnológicas y aprovechar los incentivos fiscales que promueven la innovación. Los responsables políticos han subrayado repetidamente la importancia de reforzar la capacidad productiva de Italia, y estas cifras indican que las empresas siguen respondiendo positivamente.

Las exportaciones impulsan el crecimiento, apoyadas por políticas estratégicas

Quizá la señal más fuerte proceda del sector exterior: las exportaciones aumentaron un 2,6%, superando el aumento del 1,2% de las importaciones. La contribución resultante de la demanda exterior neta representa 0,5 puntos porcentuales del crecimiento trimestral. Esto refleja no sólo la competitividad de los productos italianos -especialmente en maquinaria, agroalimentación y artículos de lujo-, sino también la eficacia de las iniciativas diplomáticas y comerciales destinadas a ampliar la presencia de Italia en mercados estratégicos.

El gobierno ha invertido un esfuerzo considerable en fomentar las asociaciones internacionales y apoyar a las empresas orientadas a la exportación con facilidades de crédito, procedimientos simplificados y actividades promocionales. Estas iniciativas parecen estar dando sus frutos, ayudando a las empresas italianas a navegar por un entorno mundial volátil.

Estructura de la demanda: Una imagen equilibrada, aunque prudente

Atendiendo a los componentes de la demanda, la demanda interna neta de existencias contribuye en 0,2 puntos porcentuales al crecimiento trimestral: 0,1 puntos del consumo privado y 0,1 de la inversión. El gasto público se mantiene en general estable, una estrategia intencionada diseñada para mantener la disciplina fiscal sin dejar de apoyar los servicios esenciales y las prioridades específicas.

La contribución negativa de la variación de existencias (-0,6 puntos) puede reflejar una gestión prudente de las existencias por parte de las empresas en respuesta a las incertidumbres mundiales. Sin embargo, esto se ve compensado por la fortaleza de las exportaciones netas, que garantizan un saldo global positivo.

Evolución sectorial: Los servicios lideran, la agricultura repunta

En cuanto a la producción, el panorama sigue siendo desigual pero no desalentador. Destaca la agricultura, con una fuerte expansión del 0,8%, un bienvenido repunte tras varias temporadas difíciles marcadas por los problemas climáticos. Los servicios, columna vertebral de la economía italiana, crecen un 0,2%, impulsados por el turismo, el transporte y los servicios profesionales.

La industria, sin embargo, se contrae un 0,3%. Este descenso pone de manifiesto la necesidad de una modernización continua y la importancia de los recientes esfuerzos gubernamentales para ampliar el apoyo a la producción eficiente desde el punto de vista energético, la digitalización y la fabricación avanzada. Los responsables políticos han enmarcado la política industrial no como una solución rápida sino como un proyecto a largo plazo, y las cifras de inversión continuada sugieren que las empresas comparten esta perspectiva de futuro.

Un paso adelante, no una meseta

Aunque los resultados del tercer trimestre de Italia no son espectaculares, confirman la estabilidad, la mejora gradual y la eficacia de las políticas encaminadas a sostener el crecimiento en un contexto internacional difícil. El énfasis del gobierno en la inversión, el apoyo a las familias, la promoción de las exportaciones y la responsabilidad fiscal ha contribuido a mantener la economía en el buen camino.

A medida que avance 2025, el reto de Italia será transformar este impulso modesto pero constante en un crecimiento más robusto y generalizado. Los últimos datos sugieren que los cimientos están puestos y que el optimismo cauto sigue estando justificado.

 

Alessandro Fiorentino