La presidenta de la Comisión insta a los líderes a elegir entre los activos rusos o la deuda común, mientras socialistas y liberales la acusan de apaciguar a Trump
En vísperas de una reunión crucial del Consejo Europeo en Bruselas, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, pronunció un combativo discurso ante el Parlamento Europeo en Estrasburgo, en el que pidió a la UE que se defendiera en un mundo de «guerras y depredadores» y que desbloqueara urgentemente nuevos fondos para Ucrania. Su intervención se produjo casi dos semanas después de la publicación de la controvertida Estrategia de Seguridad Nacional de Estados Unidos, considerada en Europa como una señal de una degradación de los compromisos transatlánticos, especialmente hacia la seguridad del continente.
Sin mencionar nunca a Donald Trump por su nombre, von der Leyen respondió directamente a la narrativa procedente de Washington. «No debemos escandalizarnos por lo que otros digan de Europa», dijo a los eurodiputados, añadiendo que las afirmaciones sobre la UE a menudo han resultado erróneas en el pasado. Reconoció que la estrategia estadounidense era correcta al señalar el descenso de la participación de Europa en el PIB mundial -del 25% en 1990 al 14% en la actualidad-, pero recordó a la cámara que Estados Unidos ha seguido la misma trayectoria, cayendo del 22% al 14% en el mismo periodo. El verdadero cambio, argumentó, ha sido el espectacular ascenso de China, que ha pasado del 4% al 20% del PIB mundial.
Von der Leyen enmarcó esta realidad no como un reproche transatlántico, sino como la prueba de una profunda transformación de los equilibrios económicos y políticos mundiales. Sin embargo, su decisión de pasar por alto las acusaciones más duras contenidas en la estrategia estadounidense -según las cuales las instituciones de la UE socavan la libertad y la soberanía, ahogan el crecimiento mediante la burocracia y promueven la censura mediante la regulación digital- provocó una reacción inmediata de los grupos de centro-izquierda y liberales del Parlamento.
Acusaciones de apaciguamiento
Iratxe García Pérez, líder de los Socialistas y Demócratas, reprendió abiertamente al presidente de la Comisión. «No has dicho ni una palabra sobre las amenazas procedentes de Estados Unidos», dijo enfadada. «Basta ya de apaciguamiento y adulación hacia los autócratas. Eso no traerá la paz, sólo más conflictos». El grupo liberal Renew se hizo eco de las críticas en un tono más comedido. Su líder, Valérie Hayer, próxima al presidente francés Emmanuel Macron, advirtió de que el apaciguamiento no funciona y pidió resistirse a cualquier forma de «vasallaje», preservando la relación transatlántica.
Von der Leyen, sin embargo, optó por alejar el debate de la confrontación directa con Washington y dirigirlo hacia lo que describió como la lección geopolítica más amplia del momento. El efecto combinado de la agresión rusa y la postura cada vez más transaccional de Estados Unidos, argumentó, ha creado un mundo mucho más peligroso en el que Europa sólo puede confiar en sí misma.
Europa en un mundo de «guerras y depredadores»
«En el Consejo Europeo de mañana debemos afirmar que nos ocupamos de nuestra propia estrategia, nuestros propios intereses y nuestras propias prioridades», declaró von der Leyen. «Es el momento de la independencia de Europa». Los aplausos en la cámara fueron más corteses que entusiastas, reflejando las dudas persistentes sobre el grado de realismo de tales ambiciones.
Para reforzar sus argumentos, la presidenta de la Comisión señaló logros recientes que antes se consideraban imposibles. Recordó la decisión de la UE de poner fin a la dependencia del gas y el petróleo rusos, tras años de vacilaciones que la guerra de Ucrania acabó por barrer. También destacó un cambio drástico en la política de defensa, con la creación de nuevas capacidades industriales para hacer frente a la guerra híbrida y a las amenazas militares. «Hemos hecho más por la defensa en un año que en toda una década», dijo, señalando que sólo este año se han puesto en marcha inversiones por valor de 800.000 millones de euros. El programa SAFE de la UE -que concede préstamos favorables para inversiones en defensa- ha sido suscrito en exceso, con 19 países que ya han solicitado fondos y otros que piden más.
El dilema de la financiación de Ucrania
Sin embargo, cuando se trata de Ucrania, lo que le falta a Europa son precisamente recursos frescos. Con la ayuda militar estadounidense efectivamente congelada, Kiev se enfrenta a un déficit de financiación crítico durante los próximos dos años. Cómo cubrirlo es el dilema central al que se enfrentan los líderes de la UE en Bruselas.
Von der Leyen reiteró el compromiso de la UE de cubrir dos tercios de las necesidades de financiación de Ucrania en 2026-2027, que ascienden a 90.000 millones de euros. Para conseguirlo, ha planteado dos opciones: utilizar los activos rusos congelados o emitir nueva deuda común europea. Ambas vías siguen siendo políticamente delicadas. Bélgica, Hungría, el Banco Central Europeo e Italia han planteado objeciones a la confiscación de activos rusos, mientras que los llamados países «frugales», encabezados por Alemania, siguen oponiéndose profundamente a un nuevo endeudamiento conjunto.
Aun así, von der Leyen instó a los dirigentes a decidir ahora. Recordó que la UE ya ha dado un paso importante al inmovilizar indefinidamente más de 200.000 millones de euros en activos rusos depositados en instituciones financieras europeas, hasta que Moscú ponga fin a la guerra y acceda a indemnizar a Ucrania.
Aunque el Presidente del Consejo Europeo, António Costa, había prometido cumbres de un día, la creciente lista de asuntos sin resolver -desde la financiación de Ucrania hasta la amenaza de descarrilamiento del acuerdo comercial UE-Mercosur por parte de Italia y Francia- sugiere lo contrario. La reunión podría convertirse fácilmente en un maratón de varios días, poniendo a prueba si la retórica de independencia de Europa puede ir acompañada de acciones decisivas.