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«La auténtica verdad del asunto» (o la relevancia de los conceptos maquiavélicos en la actualidad)

Cultura - febrero 1, 2026

En una entrevista concedida hace unos días, el ministro holandés de Asuntos Exteriores, David van Weel, afirmó que el futuro gobierno de La Haya «mirará al mundo tal como es, y no como desea que sea». Esta afirmación me trajo inmediatamente a la mente a Nicolás Maquiavelo y su obra cumbre, «El Príncipe». Escrito en 1513 y publicado por primera vez diecinueve años después, póstumamente, «El Príncipe» es uno de los manuales sobre el arte del liderazgo más famosos de todos los tiempos, probablemente el tratado más comentado, alabado y, sobre todo, criticado sobre el poder político y sus implicaciones, sobre las acciones de las personas y lo que hay detrás de ellas.

«Me parece más apropiado seguir la verdad real del asunto que su imaginación», escribió Maquiavelo en el capítulo XV del libro que dedicó a Lorenzo de Médicis (nieto del mucho más famoso Lorenzo el Magnífico), con la esperanza de que le fuera útil para alcanzar la grandeza.

Para reforzar su concepto, el antiguo secretario del «Consejo de los Diez» de la República florentina se refiere al sorprendente contraste entre la forma en que vive la gente y la forma en que debería vivir, y a que quienes prefieren un mundo imaginario al real y concreto acabarán fracasando. A Maquiavelo le preocupa firmemente lo que existe, no lo que debería ser, el mundo tal como es, con sus lados buenos y malos, no una versión fantaseada de él. Su preocupación es la verdad pura y objetiva, no la ficción elaborada por los idealistas.

La verità effettuale della cosa destaca la preeminencia del examen directo de la realidad objetiva, en detrimento de las concepciones ingenuas y utópicas, y representa el núcleo del pensamiento político de Maquiavelo.

Esta distinción entre aspiración y realidad, entre apariencia y esencia, es exponencial en la doctrina maquiavélica, y comprender la realidad de las cosas -tal como son- no es menos importante hoy que en el siglo XVI.

La siguiente pregunta es lógica y legítima: ¿Hasta qué punto es actual y pertinente hoy el pensamiento político de Maquiavelo? Sin embargo, es una pregunta retórica, con una respuesta obvia. Lejos de ser una filosofía anticuada, el realismo maquiavélico es hoy más relevante que nunca. Incluso los críticos más acérrimos de Maquiavelo y su visión revolucionaria empiezan a estar de acuerdo con su realismo, a veces despiadado y oscuro, en lugar de una representación demasiado optimista y, por qué no, lúcida del mundo que nos rodea.

Proteger los intereses nacionales requiere pragmatismo, claridad y una visión basada en la realidad. Nos guste o no, de eso se trata. El viejo orden se está desmoronando seriamente, y se está estableciendo un nuevo orden: cada vez lo oímos con más frecuencia. Cada vez más protagonistas y observadores de la escena mundial hablan de los retos y la importancia de adaptarse a un panorama geopolítico muy complejo y no menos tumultuoso. Las nuevas circunstancias exigen respuestas adaptadas. Pero para ello, hay que ver el mundo tal como es, no como soñamos que debería ser.

No me cabe duda de que declaraciones como la realizada por el ministro holandés de Asuntos Exteriores no son las primeras de este tipo ni serán las últimas. Ciertamente, nuevas voces se harán eco, directa o indirectamente, de una forma u otra, de las palabras del ilustre secretario florentino y de los conceptos que dejó, de hecho a la necesidad de comprender lo que ocurre a nuestro alrededor mediante un pensamiento realista. Quizá sean los vencedores quienes escriban la historia, pero los realistas son quienes presentan los hechos tal y como suceden, la verdad concreta, la persona de carne y hueso, con sus virtudes y defectos.

El año que viene, la humanidad conmemorará medio milenio de la muerte de Nicolás Maquiavelo, y las crecientes referencias a sus escritos no deberían sorprendernos. Al contrario. Al observar el mundo tal como es, prefiriendo la «verdad real del asunto», tenemos más posibilidades de comprender las acciones humanas y las fuerzas que las impulsan. Esto incluye a las figuras poderosas de estos tiempos.